La primavera ha venido y el rebaño pierde otra vez. Por Vicky Bautista Vidal

Bienvenidos a la nueva nación de naciones del Rey de la Noche aunque el rebaño pierde otra vez. Por Fernando Montón
Bienvenidos a la nueva nación de naciones del Rey de la Noche aunque el rebaño pierde otra vez. Por Fernando Montón

“Como siempre, pagarán justos por pecadores mientras planea sobre las cabezas la sombra de un avión donde corre el champan. El rebaño pierde otra vez”

Bella estación después del invierno lleno de sinsabores de “estepaís”. Trae consigo su corte florida, lluvias intempestivas, sangre revuelta, alergias, granitos, protestas masivas de úlceras y dolencias, debido a que, a las dolencias, parece no gustarles nada el cambio de estación. Mucho polen y cantidad de pajarillos en los árboles.

Entre los armoniosos cantos de aves canoras, alarma escuchar también graznidos. Se advierten tras los cristales de nuestras ventanas, algunas virtuales, peligrosos “pajarracos” que hacen como que pian mientras vigilan a ver dónde guardamos nuestras carteras.

Urracas humanas que aun siguen borrachos de triunfo electoral, mientras se extienden rumores y pruebas de que las elecciones han estado parejas al estilo venezolano. Entre flus y flus de espray para la rinitis primaveral y los resultados de lo impensable, las lagrimas brotan de muchos ojos.

Ojos de votantes casi todos, que tardarán en digerir que se les han reído en toda la cara, y que, ellos mismos, no están muy lejos de tener una gran responsabilidad en la debacle.

Siguiendo la costumbre humana, inmediatamente se han lanzado los justicieros a justificar su metedura de pata culpando a, cualquier cosa que se mueva, con tal de no mirar al propio si mismo que no previno ni sospechó nada cuando veía como los actuales ganadores impensables que nadie quería, predicaban en nuestros desiertos y profetizaban como si fueran a ser ellos los que se llevaran al agua los millones de gatos despistados de “estepais”.

Los sueños son bonitos. Los mesías deseados. Pero la cabeza se tiene encima de los hombros no para soportar la nariz alérgica y los ojos llorosos por el polen primaveral, sino para ¡prevenir!

Nadie aconsejó a su víscera que no se metiera donde no la llamaban. Dejaron a su hígado, a su corazón o a sus cataplos que votaran al más guapete y no al más práctico.

La paciencia todo lo alcanza. Si hubieran pensado, tendrían que haber esperado un poco, pues, tras sanear el politiqueo paiseño, podrían haber votado ya al príncipe de sus sueños.
Fastidia un poco que el precio lo paguen un montón de millones de personas que lo tenían claro, y como siempre, pagarán justos por pecadores mientras planea sobre las cabezas la sombra de un avión donde corre el champan. El rebaño pierde otra vez.

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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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