
«En esta piscina de la Alianza de las Civilizaciones el burkini ha convertido la convivencia en la Alianza de las Susceptibilidades»
La historia se las trae y tiene tantas arrugas y recovecos como el bañador de la señora musulmana de la foto que tomo hoy en el día internacional del bikini. Es pura sociología urbana del verano. Tan real como la vida misma. El lugar de la triste experiencia social es un edificio turístico de apartamentos en Benidorm que cuenta con una gran piscina: Verdadero centro social de los turistas durante el verano, donde el “burkini”, entró el uno de julio con el primer turno vacacional y suscitó una profunda polémica social, grandes disgustos y generó en definitiva un desencuentro vital entre cristianos y musulmanes.
Cinco días de polémica y enfrentamiento en la onda y sintonía de las alertas sobre el desafío de las culturas y el malestar cívico que generan los burkas en los lugares públicos, y que diariamente exponen sociólogos, políticos, filósofos, escritores y toda clase de “curanderos sociales” y que, con sus argumentos y pasiones, quieren contrariar, con la tozuda realidad de los sentimientos públicos, a la costosísima “Alianza de las Civilizaciones” en la que invirtió nuestro dinero el impresentable Zapatero.
Hasta hoy durante los primeros cinco días de julio, la comunidad turística “piscinícola” de Benidorm se ha convertido en la comunidad de las protestas. Se han repetido las quejas a los porteros que estos han trasladado al socorrista, y las malas caras y protestas cuando la señora ha chapuceado en burkini, hasta que hoy, cuando la musulmana se ha metido en el agua todos los bañistas occidentales se han salido al unísono y, desde el borde se han quedado mirando en posición de firmes.
Se mascaba la tensión Y es que no se si habrá sido por el calor pero este verano aquí, en esta piscina, la Alianza de las Civilizaciones se ha convertido en la Alianza de las Susceptibilidades.

«Zapatero nada sabía de las susceptibilidades reales, la falta de convivencia y malas caras que acarrea un simple burkini en la piscina»
Y las vacaciones no han hecho nada más que comenzar. Aquí casi todos hemos alquilado por un mes con una importante señal como forma de pago para asegurarnos ese bendito sueño burgués del descanso playero con piscina, entre sombrillas, bañadores, los bikinis, los chiringuitos, el arroz sin tropezones y el tinto de verano.
Lo disfrutábamos hasta hoy un montón de belgas, holandeses, británicos y has unos cuantos progres españoles y, por tanto, herederos de la tan carísima como falsa alianza de las civilizaciones que compró el mas vil de los presidentes españoles a mayor honra de su talante estúpido, y que por cierto nada sabía de las susceptibilidades reales, la falta de convivencia y malas caras que acarrea un simple burkini en la piscina.


Que la ahoguen entre todos y punto y cuando pregunten, «¡¡Fuenteovejuna, señor!!»
Y punto pelota, basta ya de tanta majaderia.
Que se bañe como cualquier otra mujer o que se quede en su p… casa y use su bañera.
Que digo yo que para lavar la ropa , ya existen lavadoras
Que razón Don Manuel.
Las susceptibilidad hay que atenderla,
Tengo una idea que quizá pudiera colaborar.
Que las señoras musulmanas usaran para la inmersión traje de buzo, del de antes!!!!
Porque, se ha hecho evidente, que en este asunto, hay que andar con pies de plomo…