
«Agustín Martínez recibió ya de camino hacia Cádiz una llamada avisándole de que se iba a prohibir su acceso al Aulario»
Imposible olvidar la noticia publicada el pasado 12 en el Confidencial titulada «Moncloa veta al abogado de la manada» en la que se informa que “Agustín Martínez, el letrado que ha defendido a los cinco miembros de “la manada de Pamplona” tendría que haber empezado con su participación en los cursos de verano de la Universidad de Cádiz”. La conferencia estaba enmarcada en el tema “Hablemos sobre el sexo y la sexualidad: el hombre y la mujer como seres sexuados”.
La charla que iba a impartir Martínez versaba sobre “Delitos contra la libertad sexual, abuso o agresión”. Agustín Martínez hablaría del caso de “la manada”, desde un punto de vista legal sin hacer ningún proselitismo. Recibió ya de camino hacia Cádiz una llamada avisándole de que se iba a prohibir su acceso al Aulario La Bomba del Parque Genovés, en el que debería hablar. El responsable de la cancelación fue el nuevo rector Francisco Piniella, nombrado el día anterior. Al parecer la orden había llegado de Moncloa concretamente de un ministro del consejo de Cultura, José Guirao. Esta cancelación había sido motivada porque grupos feministas y otros grupos ideológicos podrían hacer que “se líe”. Ya ha habido manifestaciones en ese sentido. Un segundo mensaje advertía que la seguridad del Ministro e incluso de los propios alumnos no podía estar garantizada. ¿Cómo es esto posible en un Estado de Derecho?
Todo esto que parece de opereta, no es tolerable. Más bien es propio de Estados totalitarios de extrema izquierda o Derecha en los que las actividades y expresión libre están sometidas a los intereses del Estado y de los dirigentes del partido dictador. El que una pequeña parte de personas, integrantes del movimiento feminista de carácter casi nazi o de cualquier otro grupo anti libertad, pueda vociferar en la calle lo que les de la gana no es óbice para que las fuerza de represión del Estado en cumplimiento de su deber de que haya orden y se cumpla la ley que garantiza la libertad de expresión, no pudiera usar la fuerza para garantizar esa libertad. Incluso en las puertas de una universidad para garantizarla, para que todo el mundo y más en el ámbito universitario en el que cada cuál pueda exponer libremente sus ideas.
Esto deja en muy mala posición a los gestores de este acto y al ministerio de Cultura, que deberían defender por encima de cualquier otra consideración la libertad de expresión de todos. Los que la ofrezcan sin coacciones o fuerza. Si a una parte de la sociedad, manipuladora de la realidad de las razones biológicas y las genéticas en algunos asuntos no les gusta esa realidad no es de recibo bailarles el agua por mucho ruido que puedan hacer, porque esto solo es garantía de que la sociedad actual no es libre ni vive en democracia. Solo lo es en cuanto que respetan lo que por la fuerza tratan de imponer estos grupos malintencionados. Usan la violencia verbal y física, pero no defienden el derecho de sus detractores a expresarse como ellos mismos hacen.
No se puede construir la libertad de este modo, solo se construye una sociedad intolerante y con ante ojeras de burro. Una sociedad que no solo no ha sido educada, si no aleccionada en las artes de la represión fascisto -comunistas y que creen tener el derecho de manipular y dirigir al resto de personas por los caminos, muchas veces irresponsables y falsos que ellos detentan. Esta actitud no es democrática, por mucho que de ello hagan bandera esos abusadores anti demócratas.
Me niego a creer que el partido que gobierna actualmente de facto España no quiera proteger la libertad del pueblo Español frente a este tipo de abusos de minorías y lobbies de presión de todo tipo. Esto solo demostraría que dicho partido no es imparcial y aséptico a la hora de respetar las libertades de un Estado de Derecho, sino que estaría inclinado hacia las actitudes represoras de grupos de tradición totalitaria. Como esto es inadmisible en una democracia espero que el actual gobierno tenga a bien poner en su sitio a cada cual, para que se respete el estado de derecho. Si las medidas represoras lícitas del estado son necesarias sean estas aplicadas con contundencia frente a quienes no quieren la democracia y buscan perennemente el enfrentamiento civil por disparidad de ideologías.
Si no son capaces de actuar en defensa de la libertad, ¿qué pueden esgrimir en aras de asumir el gobierno del país o en pedir el voto en unas hipotéticas nuevas elecciones? Podemos aceptar divergencias en la forma de pensar porque somos más o menos libres y tenemos la mejor forma de gobierno, la democracia. Me niego y me negaré siempre, por mucho que vociferen los incultos que no saben de nada, nada más que por referencias y oídas manipuladoras, a ser yo también manipulado o dejar que manipulen a los demás en aras de unos postulados que nada tienen que ver con la realidad de lo que somos los seres humanos aunque nos pese. Monos desnudos. La verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero.
