De los genes, la evolución y las patéticas argumentaciones de las radicales feministas acerca del machismo. Por Rodolfo Arévalo

De los genes, la evolución y las patéticas argumentaciones de radicales feministas acerca del machismo. Fotografía de Rodolfo Arévalo
De los genes, la evolución y las patéticas argumentaciones de radicales feministas acerca del machismo. Fotografía de Rodolfo Arévalo

«Hace ya cientos, millones de años, la naturaleza seleccionó, porque era beneficioso para los individuos de muchas especies que la mayoría de ellas tuvieran una reproducción sexuada»

Hace ya cientos, millones de años, la naturaleza seleccionó, porque era beneficioso para los individuos de muchas especies que la mayoría de ellas tuvieran una reproducción sexuada. Con esto se evitaban entre otras cosas muchos errores de copia del ADN y una más diversa variación y también errores, a veces beneficiosos para la descendencia, que por otra parte ayudado también por factores, como el bombardeo de radiación sobre los genes, hacían más diversas las maneras de pasar información genética a los descendientes.

Es cierto que a veces se producen errores no beneficiosos y condenados o a la extinción o al menos a la no supervivencia de un individuo en concreto, el afectado por el cambio. Pero por otro lado muchas veces contribuye a generar pequeños cambios que van ayudando a la diversificación y mejora de los individuos. La sociedad actual prima sobre todas las cosas al individuo humano. Nos creemos el culmen de la creación, sin darnos cuenta de que la selección natural sigue actuando en nosotros y en toda la diversidad de ramas humanas. Y sigue siendo así, porque la evolución no es algo que podamos controlar nosotros por el momento y la selección de las cadenas de aminoácidos para ARN es tan complicada que todavía pasarán años hasta que podamos actuar directamente sobre genes en particular para mejorar al ser humano o a cualquier otro.

De hecho, muchas características fenotípicas no son exclusivamente influenciadas por un solo gen o una cadena consecutiva de Adenosina, Citosina, Timina y Guanina sino más bien por grupos de ellas separadas en los genes por interrupciones de cadenas que no solo no aportan nada sino que son ignorados a la hora de las copias. Es verdad que yo no poseo el conocimiento suficiente de este tema como para hablar extensamente sobre él y solo aporto algún dato sobre el asunto, que es muchísimo más complicado. Para el que lo desee recomiendo leer un libro muy interesante de Siddhartha Mukherjee que se llama el GEN. Es un libro realmente interesante.

«Cualquier pensamiento superficial sobre temas humanos no lleva a ninguna parte ni argumento que tenga sentido si no lo apoyamos con bases reales de estudio»

Después de leer acerca de estos temas tanto humanos como de la manera en que funciona la naturaleza en general e incluso libros acerca del comportamiento humano, muchas veces absolutamente inconsciente de la voluntad por raro que parezca a nuestro raciocinio se llega a la conclusión de que cualquier pensamiento superficial sobre temas humanos no lleva a ninguna parte ni argumento que tenga sentido si no lo apoyamos con bases reales de estudio intenso de las más capacitadas mentes humanas. aquí recomiendo a Desmond Morris y su quizás más interesante libro “El mono desnudo” y a gente como Richard Dawkings y su “El gen egoísta”, así como de otros científicos y sociobiólogos como Edgar O. Willson.

Achacar a los hombres un comportamiento machista, no es ni más ni menos que reconocerlos como lo que son, machos de una especie que obedecen una serie de predicamentos de obligado cumplimiento si quieren reproducir sus genes y al dictado de sus genes. La misma actitud que se esperaría de las hembras de la especie cuando se comportan como hembras. ¿Cuál es el comportamiento lógico de un macho en una relación entre mamíferos? Lo normal es que se haga notar ante la hembra y prácticamente da igual qué hembra mientras cumpla unos requisitos mínimos de atracción.

Las radicales del feminismo están condenando a la raza humana a desaparecer. Foto de Rodolfo Arévalo
Las radicales del feminismo están condenando a la raza humana a desaparecer. Foto de Rodolfo Arévalo

«A lo largo de la historia de la evolución humana se seleccionaron los pechos de tamaño medio que permitan amamantar a las crías»

A lo largo de la historia de la evolución humana se seleccionaron los pechos de tamaño medio que permitían amamantar a las crías, una anchas caderas para que el niño pueda salir medianamente bien por el canal del parto y unas reservas de grasa acumuladas en las nalgas para que en casos de escasez pueda alimentar a sus vástagos tirando de esa grasa. Nótese que “tía buena” en los países anglosajones corresponde a la expresión “mama OK” o sea algo así como buena madre. El macho de la especie por su parte debe mostrar a la hembra que es un buen candidato al apareamiento tanto por sus grandes pectorales lo que le hace fuerte y protector, como por su fuerza y ternura, que necesitará para cuidar de su prole.

Por eso los machos, da igual cuál de ellos, deben acercarse a las hembras y hacerles proposiciones más o menos explícitas acerca de sexo si se sienten atraídos por estas, dado que la opción es que las corteje otro macho que tenga más posibilidades que él mismo. Por eso ese interés que muchas hembras viven como acoso. Un ser humano racional, puede entender una negativa de la hembra, pero lo que nunca podrá hacer es dejar de intentarlo, porque si no dejaría de ser macho de la especie y podría ser cualquier otra cosa pero no haría honor a sus genética. Ella le pide encarecidamente, inconscientemente que insista, de hecho el rechazo es muchas veces un acicate. Los genes son muy suyos y no quieren un no por respuesta.

«Son patéticas las argumentaciones de radicales feministas acerca del comportamiento de los machos humanos, porque está claro que un macho o hembra, no pueden luchar contra su instinto»

Así que son patéticas las argumentaciones de radicales feministas acerca del comportamiento de los machos humanos, porque está claro que un macho o hembra, no pueden luchar contra su instinto, en todo caso y siendo animales racionales, pueden hasta cierto punto controlarlo, pero no dejar de sentir esas pulsiones. Y ahora a pensar un poquito que buena falta les hace a algunas personas. Y sobre todo a leer, por favor leed y sobre todo algunas feministas radicales dejad de hacer el ridículo. Otra cosa ya, fuera de toda comprensión es la agresión física, puesto que aunque dependemos íntimamente de nuestras pulsiones, si tenemos los machos humanos la capacidad de acoger el rechazo y aceptarlo.

Como animal, es difícil, en estado primitivo las violaciones estarían a la orden del día, son inevitables, pero en una sociedad estructurada y socialmente evolucionada no solo son absolutamente rechazables y punibles, sino ni siquiera entendibles. Cuando las radicales del feminismo tratan de agrupar a todos los hombres bajo el yugo de agresor, violador e incluso se molestan por los avances galantes no agresivos, están condenando a la raza humana a desaparecer.

Esto en un mundo en el que la tendencia natural de las sociedades evolucionadas es a la no tenencia de hijos solo puede a la larga conducir al caos y la desaparición del ser humano. Ya hay de hecho muchos jóvenes que tienen miedo a la relación con el sexo femenino, porque temen poder ser denunciados por agresión, o por cualquier capricho o venganza, sin poder defender su inocencia aunque sea basándose en la genética y en su condición de macho. En un juicio podría el macho argumentar la no exigibilidad de otra conducta. Vivir para ver y reflexionar sobre los millones de años de evolución humana.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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