La Excretora Cristina Morales, Premio de Narrativa al Perroflautismo de Moda en España. Por Zoé Valdés.

Cristina Morales
La excretora Cristina Morales, Premio de Narrativa al perroflautismo de moda en España

 

«La excretora Cristina Morales habla como un robot tenebroso de telenovela mexicana. Habla como escribe, como en el primer párrafo de ese libro premiado»

La muchacha es mona, todo lo mona que puede ser una de esas mujeres de la región vasco-española, que van muy al último grito de la ‘modernidá’ –eso creen- y van y se hacen unos pelados imposibles: rapados con inquina. Porque no es lo rapado, es la inquina con la que se ha rasurado, a mocha limpia. Sin embargo, nació en Granada. He visto algunos vídeos suyos, noto que ha lavado su acento ‘granaíno’. Conversa como un robot tenebroso de telenovela mexicana, y manotea en el aire para acentuar que sabe lo que no sabe. Habla como escribe, como en el primer párrafo de ese libro premiado. Aquí lo tienen, me lo envía una amiga:

 

«Entre las siete u ocho alumnas hay un alumno. Es un hombre pero ante todo es un macho, un demostrador constante de su hombredad en un grupo formado por mujeres. Va vestido con descoloridos colorines, mal afeitado, con el pelo largo y la apelación a la comunidad y a la cultura siempre a punto. O sea, un fascista. Fascista y macho son para mí sinónimos. Baila muy trabajosamente, está hecho de madera. Esto último no es en absoluto censurable, como tampoco deben serlo mis compuertas, de las cuales se percataron todas las mujeres y me dejaron tranquila. Sin embargo, el macho hizo como que no las vio, y cuando terminó la coreografía de la que yo me había salido, se me acercó para indicarme en lo que me había equivocado y se ofreció a corregirme. Además del cuerpo, tiene el cerebro de madera, y esto último sí que es censurable. Sí sí, ya ya, le respondí sin moverme del sitio. Si tienes dudas pregúntame cuando quieras, concluyó sonriente. Madre mía de mi vida, menos mal que las compuertas estaban cerradas y que la machedad llegaba amortiguada por mi total carencia de interés hacia el entorno«.

La chica es ‘joven’, tiene 34 años, pero los izquierdistas van de ‘jóvenes’ hasta que se mueren, (ya lo saben bien, todo ese canto a lo ‘millenials’ basureta inexperta, exterminadores de sabios, e ignorantes de reciente alcurnia). Ha ganado premios desde que nació a la edición, y ha vivido de ello desde entonces (eso dice su curriculum). Sospecho que su ambición es publicar más que escribir. Y hablar, escupir conceptos todo el rato, en contra de lo que ella llama la “machedad”. Porque si un chico se le acerca para ayudarla en algo, obviamente ya eso es “machedad”, oprobio y abuso.

Perteneció a esa raza tan elevada cercana a Ada Colau de meonas de avenidas, y se identificará probablemente con las “defensores de las gallines”, a juzgar por el rasurado.

«No ha sido este un premio a la narrativa, no. De ninguna manera, como se puede más que apreciar. Ha sido un premio a la ideología (perroflauta)»

 

No ha sido este un premio a la narrativa, no. De ninguna manera, como se puede más que apreciar. Ha sido un premio a la ideología (perroflauta), al género “hembriste odiader” (de odiar y joder), a una “escogencia” aterradora y orwelliana. Han premiado a una tipa que prefiere ver arder a una ciudad y extinguirse una cultura antes que disfrutar de la calma y del respeto. A una representante, en suma, de los pirómanos de turno. De los que luego van y se venden de pacíficos, y hasta de artistas y escritores dialogantes.

Pero, ojo al dato, la ‘excretora’ (cito a mi amiga Ariane González) de marras, con ese verbo encendido con llamas (tufo petrolero madurista), ahora mismo vive en Cuba, eso declaró el Noticiero de TVE internacional.

«Allí, en mi país, en el que no me permiten entrar por el mero hecho de escribir, la entrevistaron»

Allí, en mi país, en el que no me permiten entrar por el mero hecho de escribir, la entrevistaron. En alguna otra parte leí que fue invitada a impartir conferencias sobre no sé qué, de algo muy intelectualoide y cultureta, como es natural, que allá no se necesita libreta de racionamiento para atragantarse con esos mojones extranjeros. No, no ha ido a quemar tiendas ni cafeterías. Porque allá, las únicas tiendas y cafeterías que existen son en dólares, y exclusivamente para gente como ella y sus líderes, y de ninguna manera para el pueblo. Gente como ella, insisto, que está decidida a acabar con la civilización y a suplantarla por el salvajismo y el fanatismo disfrazado de reivindicación ‘socialo-buenista’.

Ojalá el poder de ese premio sirva para que decida denunciar el horror que viven los presos políticos en Cuba, que esos sí que son presos políticos, y no los otros que por el momento ella defiende, que son políticos corruptos presos. Aunque, lo dudo, a esta ‘excretora’ se le nota el desprecio por la verdad de sólo sonreír con esos dientes tan mal cuidados.

En fin, como decía aquella guaracha: “Quítate de la acera, mira que te tumbo”. Y como digo yo misma: Apártate, que ‘me apestas’ el aire.

Zoe Valdes

Zoe Valdes

Nacida en La Habana, Cuba. Escritora, artista. Exiliada con residencia en París. Nacionalidades cubana, española, francesa. zoevaldesofficialpage en instagram

5 comentarios sobre “La Excretora Cristina Morales, Premio de Narrativa al Perroflautismo de Moda en España. Por Zoé Valdés.

  • el 24 octubre 2019 a las 19:45
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    Por supuesto, el anticomunismo de Zoe Valdez, por ser mas histerico que logico, niega mas que lo que afirma, de ahi que los enemigos de sus enemigos, por aberrantes que sean, son sus amigos.

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  • roargon
    el 25 octubre 2019 a las 17:19
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    No se por qué se extraña el comentarista Leandro del anticomunismo de Zoé Valdés y lo cataloga de histérico, el anticomunismo debiera de ser bandera de todo el que crea en los individuos tomados uno a uno y en su independencia y libertad. Si hay una ideología más nefasta que el Nazismo y el Comunismo, no será ese histerismo, como dice, de nadie que condene estos regímenes dictatoriales y si será la de los que siempre pueden justificar que se otorguen premios, por, malos que sean en su profesión, si esgrimen una bandera contra la libertad.

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  • el 26 octubre 2019 a las 12:09
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    Flaco favor le hace a la literatura alguien que, como han hecho muchas otras personalidades, se dedica a comentar el contexto de la obra en lugar de la obra misma. Obra de la que, por otra parte, la autora del artículo solo se ha molestado en leer un párrafo (o eso da a entender). Ah, y también ha visto algunos videos. Aún con todo se permite afirmar categóricamente que «no ha sido un premio a la narrativa, no. Como se puede más que apreciar [¿en base a qué?]. Ha sido un premio a la ideología (perroflauta)». Lo irónico es que lo único verdaderamente ideológico es este artículo.

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  • el 27 octubre 2019 a las 11:20
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    Todavía hay algunos que creen que el comunismo fue la redención de la Humanidad. Si el libro de este mujer es como el primer párrafo, es de suicidio. Mirad en Internet cómo ha cambiado de look. De okupa-batasunera venderá mucho más.

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  • el 27 octubre 2019 a las 14:33
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    Tan lucida como siempre, palabras justas sobre las tontas útiles que van de progres y feministas. Y son solo unas mediocres pesebreras.

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