No sé que ha pasado, pero nos hemos hecho más imbéciles. Por Rodolfo Arévalo

No sé que ha pasado, pero nos hemos hecho más imbéciles
No sé que ha pasado, pero nos hemos hecho más imbéciles

“A nadie se le ocurría decir que había un calentamiento global ¡Qué horror!… Me temo que en la actualidad nos hemos hecho más imbéciles”

Cuando tenía once o doce años y nevaba a manta en Madrid, a nadie se le ocurría decir que la tierra se estaba enfriando ¡Qué horror!… Igualmente en los veranos hacía un calor que mataba literalmente durante la mayor parte del día, a nadie se le ocurría decir que había un calentamiento global ¡Qué horror!… Me temo que en la actualidad nos hemos hecho más imbéciles.

Desde luego muy pocos, tanto hombres como mujeres, estaban obsesionados por hacer deporte. El deporte se hacía de manera normal, jugando con los hijos, con partidillos entre amigos etc… Por supuesto pensar en cuánto se cobraría de jubilado era totalmente absurdo, se cobraría lo que se cobrara… Si llovía poco, ya lloverá el mes que viene, si había riadas, pues se socorría a los afectados. Muchas casas estaban aseguradas de incendio, había vaquerías, concretamente en la calle Castelló casi llegando ya al Retiro había una, y había vacas. Muuu que divertido ahora hay quién muge pero no son vacas. Mas adelante una fábrica de porras y patatas fritas. La gente echaba pan a los patos en el estanque del retiro y nadie se alarmaba por lo que pudiera ocurrir con los patos.

“La gente y eso que vivíamos en una dictadura no llevaba orejeras, no se les ocurría llevarlas”

La gente y eso que vivíamos en una dictadura no llevaba orejeras, no se les ocurría llevarlas. No había consignas o solo se veían en el cine si llegabas al NODO, noticiario Documental. Allí se sabía si Franco había inaugurado algún pantano de los cientos que construyó, una nueva promoción de vivienda pública que también fue su precursor o la seguridad social tenía recursos suficientes, por los que aquel dictador velaba, o ya para animar al personal, porque eso siempre es así y quita problemas, si había ido a algún partido de fútbol.

Fuera de esta realidad la gente se movía por la gran vía por la noche, no había restricciones de tráfico ni nada por el estilo. Si un adulto te echaba la bronca por cualquier cosa, sabiendo que tenía razón, no se te ocurría protestar ni levantarle la voz, eso se llama obedecer, aceptar que haces algo mal y que debes ser corregido. Lo mismo si un profesor llamaba a capítulo a tu padre, te cagabas por las patas ”pabajo” porque la bronca sería gorda sí o sí. Vamos igual que ahora mismito. Si una persona extraña al colegio o el propio director entraban al aula, los alumnos de ponían en píe, mientras el profesor le saludaba.

Mi colegio era religioso y no se de dónde ha salido que en esos colegios se rezaba antes de comenzar las clases o se escuchaba el himno nacional, nada más alejado de, por lo menos, mí realidad. Tampoco la Navidad empezaba a mediados de noviembre, normalmente empezaba sobre el dieciséis de diciembre. Las muñecas de Famosa empezaban a ir al portal y a salir en la tele hacia aquellas fechas y por supuesto la primavera no había llegado al Corte Inglés nunca antes de abril. La asignatura de dibujo era obligatoria y se copiaban las láminas Freixas, bueno el que dibujaba bien, los demás hacíamos cuadriculas y acabábamos con una chapuza. En dibujo lineal los borrones estaban a la orden del día con los tira líneas, no había Rotrings como los de ahora.

“Si querías quedar con algún amigo esperabas a llegar a casa para llamarle desde el teléfono, todavía muchos de baquelita”

Si querías quedar con algún amigo esperabas a llegar a casa para llamarle desde el teléfono, todavía muchos de baquelita. Si hacías un trabajo para el colegio ya era un lujo llevarlo escrito con una máquina Lettera 33 y haber tenido tiempo para dibujar gráficos para acompañar. Las madres envolvían el bocadillo de media mañana en papel de periódico, hasta que algunos colegios descubrieron que podían arrendar un chiringuito a un propio que trajera bollos y bocadillos, refrescos y chuches.

Los domingos a muchos nuestras madres nos llevaban a la sierra, en invierno a esquiar y por supuesto no había que subir esperando poder aparcar. Aparcabas de oficio. Podías entrar en la venta Arias y tomar lo que quisieras sin tener que empujar a nadie, ni que nadie te empujara a ti. Ahora casi tienes que levantarte a las cuatro de la mañana para coger sitio en los aparcamientos. Qué tiempos, ahora diríamos relajados, porque lo eran.

Nadie estaba obsesionado con temas absurdos, ni te levaban el cerebro cada día con una consigna nueva que repetir como zombies por teléfono o por cualquier otro medio. El juego más entretenido eran las canicas o los recreativos de cerca del cole. La cacas de los perros no eran un problema, porque las calles se regaban por las noche. Quedaban tipo película en blanco y negro noche, brillantes. Era difícil que alguien te robara o atracara y si había esa posibilidad decías a grito pelado “Sereno” y se oía “ya va” con el ruido de chuzo acompañando. Problema resuelto.

“No sé que ha pasado, nos hemos hecho más imbéciles, indisciplinados, cabestros, estúpidos, chuletas, kinkis, o macarras, no sé pero todo indica que sí”

Por cierto no sé que ha pasado, nos hemos hecho más imbéciles, indisciplinados, cabestros, estúpidos, chuletas, kinkis, o macarras, no sé pero todo indica que sí, que esta sociedad es un remedo de una que protagonizó una difícil transición sin ningún problema. Mira que era fácil cagarla. Pero nadie lo hizo, todo el mundo estuvo en su sitio, más contento que unas castañuelas en una Pascua, una Pascua Rusa por supuesto.

Hoy día son unas elecciones y el follón está armado, y curiosamente las fuerzas de orden público si intervienen para resolver conflictos o desordenes públicos son fuerzas fascistas. Jatetú que baje Dios o el Diablo, el Susumcorda y Peter Pan y lo vean, seguro que se descojonan de risa por el ridículo que hacen los gobernantes ¿qué? ¿Gober qué?, la mayoría, y ojo que todavía hay gente que dice que no hay libertad. No hay libertad con perdón por los cojones, aunque es posible que poco a poco y dada la clarividencia de los nuevos votantes de la democracia y la libertad la vayamos perdiendo, que frío y eso que cuando tenía once o doce años nevaba en Madrid a manta eso si que era frío Jatetú.

En aquella época La Codorniz publicó una portada con un mapa de España que decía: REINA SOBRE TODA ESPAÑA UN FRESCO GENERAL PROCEDENTE DE GALICIA. Pues eso dejemos de hacer el memo no vaya a ser que vuelva a reinar un fresco general procedente de cualquierparte, que hoy el tiempo está loco,loco, loco.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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