Radiografía del sectario progre: El otro test que necesitamos ante la pandemia. Por Roberto Granda

Radiografía del sectario progre. Ilusgtración de Tano
Radiografía del sectario progre. Ilustración de Tano

 

«El sectario progre y los seres que se mantienen firmes, son botes contra la corriente, resistiendo de forma numantina frente a cualquier evidencia empírica»

Con más de 16.000 muertos oficiales a fecha en que escribo y las incapacidades, bandazos y mentiras a conveniencia del Gobierno, en una gestión nefasta y una actuación previa negligente, saliendo al descubierto, casi nadie duda de que este ejecutivo desoyó las sucesivas llamadas de alarma de la OMS y lo hizo todo por salvar las marchas políticas del 8-M, por puro interés ideológico y partidista. Pero en el “casi” está el matiz. En ese “casi” habitan los seres que se mantienen firmes, botes contra la corriente, resistiendo de forma numantina frente a cualquier evidencia empírica.

Refugiados en el desesperante silencio de los borregos o capaces de dar la cara por una coalición que se ha demostrado pertrechada para encajar el mayor ratio de muertos sin hacer autocrítica. Son los sectarios progres, un tipo muy concreto y muy especial de personas. Veamos.

«Con ellos, cualquier pretensión de objetividad se va por el sumidero del sectarismo»

Con ellos, cualquier pretensión de objetividad se va por el sumidero del sectarismo. Como una máquina de sinrazones, no están dispuestos a tolerar en su mente la entrada de ninguna información o pensamiento que pueda alterar un mínimo las ideas preconcebidas a base de muchos años de prejuicios y dogmatismo.

Su dignidad como ciudadanos pensantes la han sacrificado en el altar colectivista de esa mente colmena. Incapacitados para dar un paso que no haya sido aprobado previamente por el consenso progre, por el cónclave tribal de los que son como ellos. Han sustituido las cabezas pensantes por las testas que embisten. Con su ignorancia desbocada arrasan a su paso cualquiera intento de razonamiento, y tienen constantes amagos de caer en la tentación autoritaria. Niegan hasta los hechos consumados, en una síntesis perfecta de cinismo y estupidez. Su estructura mental está construida para explicar a su modo la realidad y hacer creíble entre los suyos aquello que enarbolan como certeza. El corolario que forma su mundo.

«El sectario progre y fanático tiene esa cualidad de, cuando cometes la insensatez de bajar a esa arena, mancharte tú con su mismo barro»

El sectario progre y fanático tiene esa cualidad de, cuando cometes la insensatez de bajar a esa arena, mancharte tú con su mismo barro, y vuelves de ahí siempre más sucio, más hastiado, y sin haber logrado ni ganado nada. Uno se siente impotente ante las arrancadas irracionales de un cabestro convencido.

El que cree estar en posesión de la verdad, no duda nunca, jamás flaquea, no tiene incógnitas, sólo convicciones, y ha aprendido a identificar al que plantea otros puntos de vista como el claro enemigo.

Es el librepensador el villano a batir, su más encarnizado oponente; lo estigmatizan y etiquetan, pues de alguna manera el que va por su cuenta a veces le muestra un espejo al borde del camino, donde el sectario progre observa su reflejo y tal vez, por un mínimo lapso de tiempo, descubra sus limitaciones. Su cerrilismo. El páramo cultural en el que corretea. La charca llena de ignorancia, recelos y miedo en la que se revuelca con los suyos, todos ellos de inteligencias neonatas. Porque la creencia de que fluctúan en alguna especie de limbo de superioridad moral los exime de cualquier razonamiento. Con la torva superstición, tan entrañable a veces, de que algún día la sociedad capitalista será redimida y se alcanzará por fin el paraíso perfecto del hombre nuevo.

«El sectario progre será un soldado de la coalición, en la batalla contra los derechos individuales que ya estamos librando»

Es más necesario que nunca la defensa del humanismo frente a la barbarie iliberal. En esta campaña contra las libertades que vamos a enfrentar, de absoluta anormalidad democrática, con el Presidente con la mayoría más exigua pero con las capacidades plenipotenciaria más grandes aglutinadas en una sola persona desde la dictadura, el sectario progre será un soldado de la coalición, en la batalla contra los derechos individuales que ya estamos librando.

En tiempos donde más se necesita el coraje de la sociedad civil, el sectario progre se convierte en la triste y estúpida herramienta del poder, el tonto útil del de la maquinaria gubernamental.

Roberto Granda

Roberto Granda

Desde muy pequeño interesado en la escritura y el cine, soy periodista y guionista pero me hice miembro de El Club de los Viernes que en la actualidad presido y de la Plataforma Contra la Cooficialidad del Bable por un compromiso ineludible con los derechos civiles, la libertad lingüística y la democracia liberal. Colaboro, además de en La Paseata, en Intereconomía, La Nueva España, Periodista Digital y allí donde me llamen para dar mi punto de vista en estos interesantes y peligrosos tiempos convulsos.

Un comentario sobre “Radiografía del sectario progre: El otro test que necesitamos ante la pandemia. Por Roberto Granda

  • el 10 abril 2020 a las 12:12
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    Es harto conocida la tipología del vago intelectual y la técnica de proselitismo.
    De ese tipo de manipulación son grandes entendidos los politólogos oportunistas, sobre todo los que se inmiscuyen en los planes de educación y descanso.
    Ay, la LOGSE! El sr. Felipe X aplicó con rigor matemático el consejo marxista-leninista para preparar el terreno suavemente a la llegada de la tan cacareada dictadura del proletariado.
    El caso es que sorpresa a e inoportunamente el ocupa ha irrumpido en política como elefante en celo. Afortunadamente el personal, que no es idiota aunque se haga el tonto, se ha percatado de lo que se le puede venir encima.
    La salida del elefante? Si el sentido común y la oposición interna (la externa está ausente) no lo remedian, a trompazos.

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