
«Se creen listos pero son una inteligencia fracasada, como por ejemplo lo demuestra cada día el socialista José Zaragoza en las redes sociales»
Dijo Otto Von Bismark que «nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería». Como se ve no conocía a Cum laude, mentiroso antes de nacer, compulsivo falaz y falto de empatía. Un jeta del tamaño no de una catedral, sino de la magnitud de su socio con coleta. Pero no nos equivoquemos, son eso y más pero no se consideran estúpidos. Se creen listos pero son una inteligencia fracasada, como por ejemplo lo demuestra cada día el socialista José Zaragoza en las redes sociales. En definitiva son anti españoles, pero no bobos, ni mucho menos ineptos.
Hay que recordar a Robert Musil que dejó anotado en su libro Sobre la estupidez que » si la estupidez no tuviera algún parecido que le permitiese pasar por talento, esperanza y progreso, nadie querría ser tonto «. Y eso es lo que les pasa, que se creen listos sin serlo. Pero cuando esa equivocación la tienen personas ambiciosas con mucho poder, el asunto deriva en grave, lo que el insigne pedagogo, José Antonio Marina, prefiere denominar » fracaso de la inteligencia». Aquella inteligencia que es incapaz de ajustarse a la realidad. La que no puede comprender lo que pasa a su alrededor y, de paso, arreglar los problemas adecuadamente.
Según Carlo Cipolla, es estúpido aquella persona que hace daño con o sin provecho para ella misma. Si esas personas añaden lo antes señalado de la manipulación y el engaño puede llevar a una persona o grupo al desastre. No hay que olvidar los casos de Stálin, Castro, Lenín, Chávez, Maduro y Hitler, ejemplos todavía vivos para desgracia de las humanidad.
