Corina, la dama que quiso ser reina en lugar de la reina. (Un cuento de princesas). Por Vicky Bautista Vidal

Corina, la dama que quiso ser reina en lugar de la reina. (Un cuento de princesas)
Corina, la dama que quiso ser reina en lugar de la reina. (Un cuento de princesas)

«Antes de Corina, la dama que quiso ser reina en lugar de la reina, la lista de queridas y mancebas de reyes que llegaron a algo gracias a su sabiduría de cama es interminable»

No es la primera vez que un rey se juega muchas cosas por una mujer. Antes de Corina, la dama que quiso ser reina en lugar de la reina, la lista de queridas y mancebas de reyes que llegaron a algo gracias a su sabiduría de cama e inteligencia, es interminable.

Mucho que decir de los reyes involucrados; pero, parece que ser hombre, inclina a ser manipulado a causa de la naturaleza masculina (lo escribo así de fino, por no puntualizar, que entonces, no es delicado y la sensibilidad no debe ser herida… ¿O sí?)

Yo, sigo teniendo fe en el intelecto, el criterio y la sensibilidad de hombres y mujeres; pero, es solo eso, fe. Para ello hay que desestimar los instintos, la naturaleza humana, los errores educacionales, el carácter que acompaña al que nace durante toda su vida, la hipocresía de los educadores y la filosofía, caduca ya cuando surgió la diferencia de los sexos, por lo que espero que el causante, ande pasándolas canutas en un infierno hecho a su medida.

«En esta historia no hay inocentes. Una dama se las arregló para casarse con un príncipe»

En esta historia no hay inocentes. Una dama se las arregló para casarse con un príncipe: Belleza de nacimiento, amistades, cierta inteligencia y contactos múltiples que tanto ayudan a la ambición hicieron el resto.

Enjoyada con su resplandeciente título de princesa de algo, la inteligencia innegable de esta mujer y una candidez impensable en un rey que, más que adulto, cayó en la trampa pese a la larga experiencia de “éxitos” forzados a causa de presentar una corona “campechana” como pasaporte para el ligoteo y refocile real.

Juan Carlos I tuvo su momento y se lució en algunos acontecimientos históricos. Vivió mucho más cómodamente que su hijo, que ha tenido que ir tragándose las secuelas familiares, “barrer el patio y tirar la basura”. Además de enfrentarse últimamente a la pandilla de políticos rastreros, salvo excepciones honrosas, que han pasado por su despacho.

El pueblo lo sabe. Los rumores y los ojos dan prueba de las cosas, aunque, a veces, la ayuda de los medios es importante durante un tiempo para sostener el mito.

«A pesar de la figura del rey, que tantos años aceptamos gustosamente los españoles, se puede decir que el verdadero rey de España fue siempre la reina Sofía»

A pesar de la figura del rey, que tantos años aceptamos gustosamente los españoles, se puede decir que el verdadero rey de España fue siempre la reina Sofia. Nada nuevo. Ha sucedido en tantos matrimonios reales a lo largo de la Historia…

Era de prever que, de una verdadera reina, surgiera un verdadero rey: Felipe VI, que no deja de demostrar una y otra vez la categoría humana auténtica, aunque se encuentre con las manos atadas por los enanos del “país de Gulliver” que, a causa de leyes incomprensibles, es marginado en un país lleno de ocupas, independentistas, cajeras ministras, señoros con algún atributo como de mujer; femeninos y sensibles ministros ignorantes de sus obligaciones. Casi imposible cabalgar con la cuadra política llena de pollinos… y pollinas a los que sobra la realeza. Perdóneseme el inclusivismo podemita; es que no he podido evitarlo.

Siguiendo el absurdo imperante de nuestra época nos preguntamos:

–¿Dónde se ha visto que, en un cuerpo, por ejemplo, gobiernen los pies y no la cabeza? –

Se prepara a un monarca durante años. Se le educa, se le inculcan valores y disciplina. Se le enseña a velar por su pueblo y trabajar por el bien de la nación… y luego, se le relega y se pone a gobernar al primer fantoche sin cualidades ni preparación que ha tenido suerte y entre los ciegos de su partido, ha resultado elegido como el tuerto guía de un país que no sabe manejar.

«A Corina le salió el tiro por la culata y le falló el rey, como suelen fallar los reyes a las mujeres de su vida»

A Corina le salió el tiro por la culata y le falló el rey, como suelen fallar los reyes a las mujeres de su vida. Entonces, la novelita que quizá anime la literatura sentimental del futuro cambia y se convierte en un relato de misterio, donde la intriga, otro tópico en las historias de reyes, suplanta gustosa al sentimiento… Aunque, es posible que siempre hubiera estado ahí, escondida tras algún cortinaje, que es lo suyo.

Aparece entonces el personaje oscuro de todas las novelas, el traidor de la comedia, que se hace con el poder y maneja el espionaje. En nuestra España, la triste, es Iglesias, que como se ha visto toda la serie de Juego de Tronos, ya se considera bastante enterado. Con los cursillos acelerados de Cuba y Venezuela y los recuerdos entrecortados de su papá, el que perteneciera al FRAP, ya se considera preparado para un único fin: cargarse la monarquía española para ver de llenar de nuevo el país de chabolas y vagos sin criterio ni iniciativa mas millones de pobres obligados: porque, sin pobres, ¿qué hace un comunismo decente?

La iniciativa no se lleva con el comunismo, como todos sabemos. Este no quiere que todo el mundo sea rico, necesita convertir al pueblo en una manada de robotizados trabajadores que no piensen. Así que nuestro personaje se apodera de todo aquello que le permite el poder, CNI incluido.

La cutre novela ya está montada. Los capítulos previstos se suceden y el final es el de siempre: socavar la institución y cargarse la corona, que para él y sus esbirros sobra.

Algo consigue siguiendo el manual heredado de la revolución rusa y de los “cientos de años” de experiencia de Fidel y del tipo venezolano del chándal que, tonto y todo, ha comprado la fórmula mágica para permanecer expoliando a su pueblo, sin que este se haga consciente de que son un montón de millones de personas, y que, si su ADN no estuviera coartando su iniciativa por eso que llaman instinto de supervivencia, cambiarían instantáneamente la historia tan solo con inundar, como un río, todas sus instituciones pútridas.

Porque la obligación de un pueblo sinceramente indignado es tomar cualquier Bastilla: Prisión fortaleza símbolo del abuso, que al contrario de lo que piensan los comunistas escracheadores, es también característica del opresor de izquierdas.

«Corina, por su parte, ha seguido la plantilla de otras favoritas históricas. Metafóricamente: Todo Enrique VIII tiene su Ana Bolena»

Corina, por su parte, ha seguido la plantilla de otras favoritas históricas. Metafóricamente: Todo Enrique VIII tiene su Ana Bolena. Es decir: todo rey que se permita como privilegio de rey el trato carnal con muchas mujeres corre el riesgo de ser traicionado, merecidamente o no por alguna de ellas: lo dice el guion.

Corina Pasará a la Historia. Ya lleva algo en la mochila además de los sesenta y tantos millones que le regaló el Rey de España según las malas lenguas y que se ganó legalmente según ella. Es la vida, Corina.

A dar el tipo, Juancar.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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