Seguimos entre la indiferencia y la ruindad y así sufrimos con la pandemia. Por Silvia Gutiérrez Oria

Seguimos entre la indiferencia y la ruindad y así nos va con la pandemia
Seguimos entre la indiferencia y la ruindad y así nos va con la pandemia

«De esa masa estamos hechos, mitad indiferencia y mitad ruindad”. José Saramago (Ensayo sobre la ceguera)»

Seguimos entre la indiferencia y la ruindad, sin entender. Seguimos en las antípodas del raciocinio, seguimos en la más absoluta oscuridad mientras se nos llena la boca de palabras gruesas como solidaridad, responsabilidad, libertad, respeto, concienciación social.., sin saber realmente su verdadero significado.
Y si lo sabemos… ¿Hemos sido capaces de hacérselo entender y practicar a nuestros jóvenes? Es insufrible ver la ceguera de esta sociedad…
Durante siglos la humanidad ha tenido que lidiar con epidemias y enfermedades colectivas. En cada época se ha luchado con los medios que tenían a su alcance, mucho más limitados que en la actualidad, pero quizás con una población más mentalizada de que la vida es el único, y el bien más importante.
Es verdad que en general, su vida, su salud, era único sustento y patrimonio. Dudo mucho que en tiempos pasados tuvieran los mismos derechos, información y medios. Somos, por lo tanto en conjunto, una humanidad más desarrollada, más preparada, más informada y económicamente más fuerte. Pero algo falla. ¿Cómo es posible que siendo más fuertes y siendo testigos del gran número de muertes, no seamos capaces de parar o mitigar su magnitud con un simple acto de responsabilidad individual? Suelo ser realista, por lo tanto soy poco optimista…
Lo que hasta ahora se percibía como una carencia menor, en épocas duras y complicadas como éstas de pandemia, reluce, se hace más patente… Una sociedad que ha crecido casi exclusivamenre en la dictadura del bien individual y sus derechos, también individuales, donde las obligaciones son letra pequeña.., no está preparada para asumir obligaciones, ni responsabilidad , y mucho menos cuando es colectiva. Es imposible pedir peras al olmo…
Y si somos capaces de admitir esta teoría, estamos también muy preparados para echar la culpa a nuestros antecesores, o al Sistema o al cobrador del frac antes de asumir nuestras propias limitaciones.

«Siento pertenecer a esta sociedad tan técnicamente adelantada e informada pero tan moralmente atrasada y carente de formación en humanidades»

Siento pertenecer a esta sociedad tan técnicamente adelantada e informada pero tan moralmente atrasada y carente de formación en humanidades. Cuando en una sociedad se promocionan sólo el derecho de «derechos», sin tener en cuenta que ello requiere cumplir también con unas «obligaciones» para hacerlos efectivos, nada funciona…
Cuando se mide al hombre de bien, al que cumple con su deber, del mismo modo que al incívico, al delincuente o al asesino , no hay equiparación… no se promueve la excelencia… Más bien es la instauración de una igualdad desigual o una igualdad a la baja… Cuando se intenta comprar afectos a través de beneficios económicos, el resultado será siempre interesado.., no por convencimiento…
Cuando no hay formación ética ni moral de base, que impulse el pensamiento crítico y las buenas acciones no se puede obtener una respuesta madura. Cuando el poder, gobierno, instituciones, padres, la sociedad en general, no actúa de manera ejemplarizante.., nunca podrá pedir lo que no es capaz de dar.
Se dice que «de los errores se aprende».., pero para ello es necesario saber dónde está el error y subsanarlo. Desgraciadamente esta sociedad infantilizada, consentida y sin formación en valores que hemos creado, o hemos permitido crear, será incapaz de las dos cosas… Recordemos las palabras de Derrick Bell: «Todas las personas éticas luchan por hacer lo correcto sobre lo fácil cuando son enfrentadas por situaciones que los fuerzan a escoger entre una u otra.«
Silvia Gutiérrez Oria

Silvia Gutiérrez Oria

Profesionalmente.., arquitecto de interiores, de pasión creativa , licenciada en sentimientos y emociones. Observadora compulsiva del ser humano, sarcástica de vez en cuando, tímida pero resuelta, y muy intensa. Disidente de la igualdad, ni con el hombre ni con nadie, somos únicos e irrepetibles. Reivindico mi lado más femenino, el más sensual y creo en el derecho a ser frágil, pasional y romántica con la osadía de un gladiador Mi vocación principal es ser mujer, una mujer en búsqueda activa de sí misma y de los valores que de verdad importan. "Soy la mujer que piensa..Algún día mis ojos encenderán luciérnagas" (Gioconda Belli)

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