Ojo con los virus, presentes o futuros: a algunos les vienen al pelo. Por Rodolfo Arévalo

Ojo con los virus, presentes o futuros: a algunos les vienen al pelo. Ilustración de Linda Galmor
Ojo con los virus, presentes o futuros: a algunos les vienen al pelo. Ilustración de Linda Galmor

«La propia sociedad occidental, los propios mercados y actores de él, son los que van a terminar con la libertad de mercado. Ojo con los virus que a algunos les vienen al pelo»

La propia sociedad occidental, los propios mercados y actores de él, son los que van a terminar con la libertad de mercado. No sé si a sabiendas o por desconocimiento o por una mezcla de las dos cosas. Ojo con los virus, presentes o futuros, a algunos les vienen al pelo. Hace muchos años ya hablaba con mi padre largo y tendido, apoyados en la mesa de la cocina con un café con leche, sobre temas de actualidad en ese momento. Era un padre en plenas facultades físicas y mentales y os puedo asegurar que tenía una gran mente, bien amueblada y repleta de información cultural, política y diplomática, propia de su formación. Yo era un perfecto imberbe jovenzuelo de veinte o veinte algo años, y como todo jovenzuelo pensaba que sabía más que nadie sobre cualquier tema. Menos mal que tuve un padre, que sabía decirme, en esto no tienes razón, por esto, esto y esto. Y también que me recomendaba leer libros, muchos libros, todos los que pudiera, de ensayo y pensamiento.

Gracias a eso y a que a él le vi toda la vida en ello, cuando era pequeño y me preguntaban que hace tu padre yo contestaba: “ mi padre lee”, ”mi padre lee a todas horas y todos los días”. Está claro que mi padre no fue un padrazo, mientras mi hermana y yo no cumplimos mas de dieciséis años, porque lo que se dice jugar con nosotros, no jugó, eso sí, nos leía cuentos y nos los contaba, unos inventados otros no. No llegaba a la categoría de intelectual como el mismo decía porque su afán de formación y lectura no le dejaba tiempo suficiente parea reflexionar demasiado sobre lo que leía en profundidad.

Pero en aquellas charlas de cocina me dijo «ahora que te ha dado por leer, como a mí empezaras a ver el mundo de manera distinta. Pero no te lo guardes para ti, di lo que piensas de las cosas a los demás».

Yo lo intentaba, de verdad que lo intentaba, pero la mayor parte de mis amigos y amigas preferían hablar de lo que yo consideraba tonterías y que no lo eran, del día a día, de las cosas divertidas que había que hacer o dejar de hacer y todo tipo de otras cosas. Creo que esa fue una de las razones para que mi juventud fuera bastante solitaria en cuanto al sexo femenino y al masculino, aunque menos. Los hombres son más interesados a veces en temas de profunda reflexión. Pero solo tuve uno de entre muchos con el que podía hablar en el flotar del alcohol en nuestras mentes sobre diversos temas morales y culturales.

Lógicamente la vida como hace habitualmente con los amigos nos fue separando, cada uno tenía sus intereses y caminos diferentes. Pero a lo que iba, desde aquellos días tenía la convicción de que los países hispanoamericanos, bueno, sus clases altas y gobernantes, estaban cometiendo el error más grande de sus historias, mantener a la mayor parte de sus compatriotas en la indigencia y pobreza mientras unos pocos, muy pocos detentaban todo el poder y la riqueza.

Yo le decía a mi padre que eso era un error, porque lo único que a la larga conseguirían sería rencores imparables contra los poderosos, aunque solo fuera por el gran número acumulado de pobres de solemnidad. Un ejemplo que le ponía era Venezuela, que con toda su riqueza petrolera, había mantenido a los indios oriundos del país en la pobreza sin haberles dado derecho a disfrutar de una vida de clase media, todo eso por puro egoísmo. Y todos sabemos como ha acabado la cosa.

Este tipo de cosas son las que gustan a los social comunistas, tener a la población casi en la miseria para poder decirles, yo os ayudaré pero vosotros me deberéis adoración y sumisión. Esto siempre ha sido así a lo largo de la historia de la humanidad. En su origen tribal lo fue porque lo detentaba el Mumi o jefe regalador de fiestas bacanales, más tarde lo fueron los mandatarios del Creciente fértil entre el Tigris y el Eufrates y poco a poco se ha ido extendiendo a todos las culturas e imperios.

Pero habiendo cambiado las capacidades culturales e intelectuales de los pueblos, empieza a ser difícil hacerles comulgar con ruedas de molinos. Es verdad que la capacidad de entendimiento no es igual en todos los niveles de cociente intelectual, pero cuanto más informada y educada está la sociedad, más difícil es darle gato por liebre, de ahí que las estrategias social comunistas pasen por darle a la masa poco formada, poca formación valga la “refanfunfia” o formación sesgada acerca de casi todo y por otra parte mantenerlos bajo su yugo dándoles unos mínimos recursos para poder vivir, que tampoco crean que hablo del IMI que es pura miseria, sino de sueldos que nunca permitirán a la mayoría ahorrar para poder tener autonomía vital.

Siempre estaremos al borde de caer si no tenemos ayuda. Eso les viene al pelo, porque pueden controlar todo, desde lo que comes, hasta lo que puedes y no puedes hacer. Solo les falta, aparte de darte información sexual, meterse en la cama contigo y tu pareja para supervisarlo todo, del todo.

Saben que ese control sería imposible sin una educación partidaria y partidista, por eso procuran que no cambien sus leyes educativas y sus docentes, les ha costado años de democracia infiltrarlos, poco a poco entre otros muchos buenísimos maestros y profesores que realmente se dedican a enseñar a sus alumnos con libertad y en las bases de la sociedad libre en la que viven. Pero tampoco sería posible si ningún ciudadano pudiera tener la solvencia suficiente para montar su propio negocio, no. Habrá que vender a la gente lo del empresariado, pero de pequeñas y medianas empresas tecnológicas para poder tenerlas controladas, no como a los gigantes de la tecnología que o abducen como lo harían marcianos, con nosotros en sus platillos o se ven abocados a deslegitimar, diciendo lo malos que son los ricos… ¿Sabemos quién es rico? ¿cuánto hay que ganar para ser rico? ¿Es posible ser rico y no tener dónde caerse muerto?

Sí, yo pienso que sí, porque rico es quién tiene el conocimiento y aunque no pueda controlar muchas veces su entorno, si comprende cuando es engañado por gentes deshonestas egoístas e interesadas solamente en el poder y la buena vida. Para eso también cuentan con tener los medios de comunicación comprados y bajo sus redes y criterios, sumisnistrándoles recursos que harían falta para muchas otras cosas.

Y bueno, esto es lo que hay. Y solo lo pararemos si pensamos con la cabeza y no con los pies a la hora de votar. La propia sociedad occidental, los propios mercados y actores de él, son los que van a terminar con la libertad de mercado. No sé si a sabiendas o por desconocimiento o por una mezcla de las dos cosas. Vayan ustedes a saber… Ojo con los virus, presentes o futuros, a algunos les vienen al pelo.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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