( y 3) EL Compromiso de Caspe y la unidad nacional. Por José Crespo

La casa de Trastamara Alfonso XI
La casa de Trastamara Alfonso XI

«Recordemos que Don Ramón Menéndez Pidal, en su Historia de España, 1935, fue categórico en el asunto al denunciar a algunos polígrafos nacionalistas que denigran el Compromiso de Caspe»

La Corona de Aragón, como las de su tiempo, creció mediante enlaces matrimoniales y conquistas, hasta que en 1409 como hemos relatado murió el único hijo varón de Martín I, rey de Aragón, Valencia, Mallorca y Sicilia y conde de Barcelona.

A los pocos meses, en 1410 muere también el rey Martín sin designar heredero. Durante dos años, la Corona estuvo sin cabeza rectora. El equilibrio de una Monarquía que congregaba reinos y condados tan diversos dependía en gran medida de la función coordinadora del soberano, el Senyor Rei de Aragón, de ese reino tan vituperado y asaltado en sus símbolos por los separatistas.

Recordemos que Don Ramón Menéndez Pidal, en su Historia de España, 1935, fue categórico en el asunto al denunciar que algunos polígrafos nacionalistas que denigran el Compromiso de Caspe «como si aquellos doctos y santos juristas que estudiaron y resolvieron la cuestión sucesoria fueran unos jueces inicuos»:

«Encabezan las injusticias históricas respecto a Cataluña con el Conde Ramón Berenguer IV; este al casarse con la reina niña aragonesa hizo demasiadas concesiones, pues debió haberse titulado rey de Cataluña y de Aragón. Pero tal reproche olvida una dificultad: que Cataluña, la unidad diferenciada que pretenden, no tenía una clara existencia ni aún en el nombre, pues catalanus y Catalonia no aparecen en los documentos oficiales hasta treinta o cuarenta años más tarde y olvida también que el tomar el título de rey no dependía entonces y no dependió después del capricho individual. Pero Ramón Berenguer IV sin saber que estaba desagradando al nacionalismo del siglo XX hizo más que el no llamarse rey: se reconoció vasallo del emperador toledano Alfonso VII, hecho bien divulgado por la honradez historial de Zurita, pero callado por historiógrafos nacionalistas catalanes, quienes cuando tienen que hablar del emperador y del conde-príncipe de Aragón envuelven la historia en una terminología anacrónica y enfática: els dos sobirans, el del Estat castellà y el del Estat catalano-aragonès, y llama Confederación catalano-aragonesa a lo que siempre se llamó simplemente REINO DE ARAGÓN» .

Ramón Berenguer IV
Ramón Berenguer IV

Siguiendo con el asunto de estas líneas, la falta de monarca originó dificultades importantes, bandolerismo, situaciones de violencia grave y conflictos que dieron lugar incluso a batallas en campo abierto. Las discordias alteraron la vida de las ciudades, villas, pueblos y aldeas. Una de las facciones llegó a asesinar al arzobispo de Zaragoza, que ejercía el gobierno del reino de Aragón.

La crisis parecía imposible de atajar y el alto número de candidatos que alegaban derecho al trono dificultaba mucho una solución ordenada. Con la Iglesia dividida por el Cisma de Occidente, el papa aragonés Benedicto XIII, Pedro Martínez de Luna, hubo de intervenir personalmente en la enquistada y peligrosa querella.

Los compromisarios no eran grandes nobles ni guerreros, sino expertos en moral y en leyes. Se les encargó obrar en conciencia y resolver según el derecho y la mejor conveniencia de la Corona, para garantizar su libertad de acción, fueron congregados en suelo aragonés, en el castillo de Caspe, de la orden militar de San Juan de Jerusalén, dotando a la localidad de un fuero temporal especial bajo la autoridad de los Nueve.

Cuadro expuesto al público en la Diputación de Zaragoza
Cuadro expuesto al público en la Diputación de Zaragoza

Sus actuaciones duraron desde abril hasta junio, examinaron y oyeron con detenimiento los argumentos y derechos de todas las partes. Tres de los Nueve no preferían al candidato más votado, pero solo uno de ellos votó a otro distinto (a Jaime de Urgel). Alcanzado el acuerdo, los Nueve lo apoyaron por unanimidad, para evitar nuevas disensiones y querellas y devolver la normalidad a la Corona. El 25 de junio de 1412, se redactó el acta que ratificaba el acuerdo, apoyado omnibus et singulis, por todos y cada uno.

Un hecho tan decisivo en la Historia de España hizo que en 1912, para celebrar el V Centenario del Compromiso, la Diputación de Zaragoza encargara un cuadro a su becario Francisco Marín Bagüés, que estudiaba en Florencia, quien pintó los personajes a escala natural según la imagen que se acompaña.

Detalles del cuadro de Bagüés
Detalles del cuadro de Bagüés

Para finalizar podemos concluir que la inteligencia, el interés general y el deseo de concordia resolvieron un problema complicado que afectó a las Coronas de Aragón y de Castilla. Lo que sin duda podemos calificar como un hecho mayor de nuestra historia común que recordamos ahora seis siglos después.

En días como hoy, y ante los cobardes y corruptos envites soberanistas de Arturo Mas, Puigdemont o Torra desde Cataluña y Waterloo … ¿seremos capaces los españoles de ponernos de acuerdo para impedir que nuestra nación caiga al vacío, dejando a un lado territorialismos olvidados hace siglos y nacionalismos egoístas y victimistas?

Frente a ello debemos tener presente que “Una nación que olvida, reinventa o borra su pasado, no tiene futuro”. Hemos citado al principio un hecho clave en nuestro devenir, la batalla de las Navas de Tolosa, hito en el que los pueblos de España, empezaron a superar la dispersión feudal. Un acontecimiento que merece ser recordado en estos tiempos en los que algunos pretenden el retorno a un neofeudalismo construido sobre el odio a España, y la desigualdad entre los territorios y los ciudadanos, olvidando que quienes contribuyen a la caja común de la solidaridad nacional no son los territorios, sino las personas.

Viviendo hundidos dentro en la inmersión lingüística y respirando separatismo desde que el alba hasta el ocaso, muchos catalanes, españoles por tanto, han de limpiarse el pecado original de tener padres aragoneses, andaluces o gallegos. Hemos de poner el dedo en la llaga ante la falsedad de un maltrato por parte de España, como estado opresor, hacia una de sus partes, dado que Cataluña como otros territorios tan “históricos” como ella, son y han sido partes voluntarias y activas en la construcción, en la arquitectura de España, algo ignorado y ocultado actualmente tal como se aprecia en manifestaciones conocidas y reiteradas desde diferentes ámbitos, como aquellas de “España está machacando a Cataluña”, “España nos roba” o “No se nos devuelve lo que se nos debe” .

Recuerdo el término “saco de mentiras históricas” que empleaba don Antonio Ubieto para definir a los nazionalismos separatistas españoles y ciertamente era la perfecta denominación de aquellas entidades medievales cuya paupérrima realidad histórica y humilde pasado no correspondían a la desbocada ambición presente de ser “nació” o “pais independent” reinventando o reinterpretando un pasado en el que la Cataluña actual no existió como entidad hasta la real unificación de sus ocho condados por el emperador Carlos I en 1521 cuando nombró Virrey de Cataluña al Arzobispo de Tarragona, don Pedro Folch de Cardona. POR LO TANTO CATALUÑA NO EXISTIÓ COMO REGIÓN HASTA ESA FECHA Y, POR LO TANTO, NO PUDO ACTUAR NUNCA ANTES COMO ENTIDAD HISTÓRICA UNIFICADA.

Solo puedo pensar que el aldeanismo machacón que nos domina es interesado, pues si a los nacionalistas se les despoja de ese lamento reivindicativo permanente, ese victimismo constante, se quedan en nada, vacíos de contenido.

Lamentablemente ese es su único proyecto, la ruptura del camino común emprendido hace siglos de forma libre y comprometida por todas las partes que actualmente componen España y de la que TODOS fueron arquitectos activos y voluntarios.

Esto es algo que jefatura del estado y gobierno de la nación, deberían tener siempre presente y recordarlo permanentemente a la sociedad española.

Alguien dijo acertadamente que si algo es fundamental en la educación de un príncipe es el conocimiento de la historia, el resto vendrá por añadidura, pues un rey que ignora la historia es un rey desnudo.

Mantengamos la esperanza y recordemos que “para que triunfe el mal, sólo es necesario que los hombres de bien no hagan nada”.

El bien, al igual que nuestra democracia, no es un regalo divino, se gana día a día, y sólo existe como consecuencia de la lucha y el triunfo diario contra los enemigos de la IGUALDAD y la LIBERTAD.

¡Viva España! ¡Viva el Rey!

José Crespo

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Historia. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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