La democracia no debería tener apellidos. Por Rafael Gómez de Marcos

La democracia no debería tener apellidos
La democracia no debería tener apellidos

«La Democracia no debería tener apellidos. Su etimología lo expresa a la perfección: Cracia es poder y Demos es la fuerza del pueblo. Luego están las democracias con etiquetas»

La Democracia no debería tener apellidos. Su etimología lo expresa a la perfección: Cracia es poder y Demos es la fuerza del pueblo. Luego están las democracias con etiquetas que son todo lo que usted quiera menos democracias.

Los partidos políticos nacieron para atender a la sociedad civil, pero los primeros que introdujeron a los partidos dentro del estado, es decir, pagados o subvencionados por el estado, fueron los totalitarismos del siglo XX, el bolchevismo, el fascismo, el nacionalsocialismo y en España el nacionalcatolicismo. Y hoy día en nuestro país, tenemos un residuo de todo eso.

El voto sirve para elegir, si tu no eliges, estás participando de un fraude, y en España no elegimos a nuestros políticos, votamos una lista que nos dan en unas elecciones que son a la vez ejecutivas y legislativas, por lo que no hay separación de poderes. Ya se encargan de que la ciudadanía confunda la separación de funciones con separación de poder. Y por si fuera poco, el jefe del ejecutivo que siempre coincide con el jefe del partido, nombra a los miembros del Consejo General del Poder Judicial y los del Tribunal Supremo.

Uno de los mecanismos jurídicos de la democracia, salta por los aires, lo que impide el control del ejecutivo. No nos engañemos esta falta de mecanismos jurídicos propios de una democracia, hacen que en España hayamos pasado de la autocracia de la dictadura de Franco a una partitocracia.

Las leyes que son de obligado cumplimiento para todos, se nos imponen de arriba abajo, cuando deberían surgir de abajo arriba. En definitiva consignas ideológicas para fragmentarnos como sociedad, pero no deberíamos olvidar que los gobiernos requieren legitimidad, es decir reconocimiento. Quizás si no participáramos del fraude, el reconocimiento retrocedería como las olas del mar al llegar a la orilla.

Rafael Gómez de Marcos

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido.

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