Alguien miente sobre el Islam y el delito de odio, o lo que es peor, manipula y adoctrina. Por José Crespo

los esclavos blancos
Los esclavos blancos. El Islam y la conquista de Europa. José Antonio Crespo Francés

«A pesar de ello, la fiscal solicitó para él la pena máxima consistente en «3 años de cárcel y 3000 euros de multa por incitación al odio»»

Hemos sabido que un sacerdote español, el padre Custodio Ballester, lleva la ONU su defensa ante el intento de encarcelarlo por delito de odioHa sido acusado de un delito de odio por haber afirmado en la web alertadigital.com que el yihadismo radical y el islamismo violento quieren destruir Europa y la civilización occidental. Como podemos comprender la crítica iba dirigida única y exclusivamente a los yihadistas violentos e islamistas radicales, no a todos los musulmanes sin distinción aunque, en opinión de quien escribe estas líneas, unos muevan el árbol y los otros simplemente, por miedo o por complicidad, guarden silencio.

El religioso así lo declaró ante el juez sin que la “fiscal de odio” de Málaga estuviera  presente. El padre no fue interrogado ni se tuvo en consideración su presunción de inocencia. A pesar de ello, la fiscal solicitó para él la pena máxima consistente en «3 años de cárcel y 3000 euros de multa por incitación al odio».

El delito de odio fue creado para sancionar afirmaciones que inciten a la violencia contra las personas por razones de raza o religión, no siendo este el caso, por lo que a todas luces parece que en vez de ser empleada esa figura para juzgar hechos concretos se está empleando para demonizar a personas y enjuiciar intenciones y pensamientos personales, expresados a través de palabras con contextos y significados diferentes. De todo ello resulta una probada arbitrariedad de las acusaciones que va más allá, incluso socavando la libertad de expresión que como vemos solo se aplica en una dirección. Podemos recordar todas las frases ‘podemitas’ incitando a la quema de iglesias y personas e incluso atacando las creencias más arraigadas… “sacar vuestros rosarios de nuestros ovarios”, “menos rosarios y más bolas chinas”, «la iglesia que más ilumina es la que arde«, “arderéis como en el 36”, “vamos a quemar la Conferencia Episcopal por machista y patriarcal”… entre otras lindezas, mientras a la vez hablan de “nuestros hermanos musulmanes”.. será por aquello de la financiación iraní y  para justificarse con aquello de “cabalgar contradicciones”.

No puede ser que el delito de odio se convierta en instrumento de represión ideológica y de control social, vamos, lo que ocurre en los regímenes teocráticos islámicos. Y así llegamos a ver a un sacerdote representante de la Fe Católica, la doctrina del amor y el perdón convertido, en reo y acusado de un delito de odio.

Voy a referirme ahora a un hecho concreto para luego pasar a lo que considero una prueba de burdo adoctrinamiento. Hace unas semanas un amigo me enviaba una bellísima foto de la costa menorquina, y en concreto de una paradisíaca cala, que en momentos de nuestra historia pasada, fue un lugar de crimen y violación. Me refiero a la Cala del Degollador, lugar donde desembarcaron los turcos en el Siglo XVI, matando a la mitad de la población, llevándose a la otra mitad como esclavos a Constantinopla.

Fue un día terrible que aún se recuerda como el ‘día de la desgracia’. Me comentaba que incluso hoy día quedan en Estambul descendientes de esclavos menorquines. Durante el siglo XVI, la isla de Menorca fue atacada por fuerzas islámicas dos veces, primero sobre Mahón, hoy capital de la isla, y cinco años más tarde sobre Ciudadela.

Recordemos que el ‘Cristianísimo” Francisco I de Francia tenía cedidos algunos puertos a los turcos para que desde allí, empleándolos como bases de operaciones, pudieran atacar las costas españolas e italianas desoladas por la piratería berberisca desde la Edad Media.

Los mahoneses para evitar la esclavitud pagaron un tributo entregando un número de mujeres vírgenes, no así ocurrió con Ciudadela que fue brutalmente atacada el 9 de julio de 1558, reinando en España Felipe II, y en Turquía Suleimán “el magnífico”.

Las órdenes redentoristas llevaron a cabo por todo el imperio español una colecta con la intención de acudir a los puntos de localización de esclavos y pagar por su liberación. Concretamente en lo referente a los esclavos tomados en Ciudadela, el rey Felipe II envió a un fraile unos años más tarde con el dinero del rescate, pero algunos ya habían muerto, algunos se habían podido liberar y se habían quedado por allí, y el resto regresó a Ciudadela que en aquella época era la capital de la isla, capitalidad que se mantuvo hasta la ocupación inglesa durante el siglo XVIII.

Hoy podemos admirar el obelisco que se yergue en el centro de la plaza del Borne de Ciudadela que tiene 22 metros de altura, erigido en 1857 como recuerdo de la resistencia y derrota de la ciudad durante el ataque de la armada turca en 1558.
El obelisco que se yergue en el centro de la plaza del Borne de Ciudadela .

«Al invadir la península no tenían templos, los cristianos atendieron a su petición y se les permitió orar en las iglesias»

Hoy podemos admirar el obelisco que se yergue en el centro de la plaza del Borne de Ciudadela que tiene 22 metros de altura, erigido en 1857 como recuerdo de la resistencia y derrota de la ciudad durante el ataque de la armada turca en 1558.

Hecho este relato. Me voy a otro relato, el mismo que se emplea desde ciertas mezquitas españolas tal como a mí se me explicó desde una de ellas y es la explicación de que cuando los musulmanes invadieron la península ibérica lo hicieron porque se les pidió ayuda y que «la rápida expansión de los musulmanes fue por la tolerancia y respeto hacia los cristianos y los judíos a los que consideraban sus protegidos por ser también gentes del Libro».

Si es cierto que como al invadir la península no tenían templos, los cristianos atendieron a su petición y se les permitió orar en las iglesias, lo que pasó luego con iglesias y catedrales, como la basílica visigoda de San Vicente en Córdoba, por poner un ejemplo, y las campanas de la catedral de Santiago, son algo más que anécdotas.

Los muertos, decapitaciones a la entrada de las ciudades, mostrando las cabezas humanas junto con cabezas de perro degollados, las conquistas a sangre y fuego desde la península ibérica, el Cáucaso, y hasta la India. La piratería y trata de esclavos, la ‘trata de blancas’, en el Mediterráneo desde la Edad media hasta el siglo XIX, los atentados y asesinatos durante los siglos XX y XXI en nombre de Alá, la persecución y el genocidio a los cristianos orientales ocultado por la prensa “progre” en nombre del islam y el Corán… todo esto ¿es pura anécdota?… ¡Qué  pena y qué vergüenza!

Yo concluiría con un comentario, que me abrió los ojos definitivamente, que me hizo un representante cultural de una mezquita española cuando le hablé de las coincidencias y motivos de colaboración entre creyentes.

Libro de texto sobre la invasión islámica
Libro de texto sobre la invasión islámica

«Aquí en España y en Europa está permitida la libertad religiosa, e igual debería ocurrir en los países islámicos»

Me dijo que si era así que por qué no me convertía al islam, y al decirle que de la misma manera que aquí en España y en Europa está permitida la libertad religiosa, igual debería ocurrir en los países islámicos, y que del mismo modo que en Europa se construyen mezquitas deberían poder ser construidas iglesias en los países islámicos, pero me contestó de forma categórica, en materia religiosa ellos dicen “dos y dos son cuatro” y nosotros los cristianos decimos “dos y dos son cinco” por lo que ellos no pueden admitir que se propague una mentira. La cosa quedó finiquitada cuando concluyó:

Señor tiene usted un grave error de concepto aquí hay una mezquita y otras en otros lugares de España y de Europa, no por la voluntad democrática española o europea, nosotros también creemos en la democracia, en la democracia islámica, si en otro momento perdimos nuestras mezquitas es porque Alá nos castigó, si aquí hoy hay una mezquita es porque ha sido la voluntad de Alá, y tienen ustedes suerte porque en este caso Alá decidió que fuera de una forma pacífica, pero tenga usted muy claro, que los países donde hay un régimen islámico ya no tienen vuelta atrás, y que lógicamente si estamos convencidos de que los cristianos están en un error ¿Cómo esos países van a dejar establecer templos de una doctrina de la que están convencidos es errónea?, sepa que el objetivo y fin último del islam es llegar a todos los rincones y ser la única religión mundial, y así será… mediante la paz o mediante la guerra, y eso… depende de ustedes».

En aquel momento me despedí. Le dije que no podía desearle suerte pues para ello deberían de matar a mucha gente, entre ellos a mí, y eso no es motivo de orgullo, el hecho de expandir una religión matando al que resiste a la conversión.

José Crespo

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Historia. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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