El odio y la mentira como sustento del terrorismo institucional y mediático. Por Francisco Gómez Valencia

La clave es el poder judicial
La clave es el poder judicial: El odio y la mentira como sustento del terrorismo institucional y mediático

«Los medios de comunicación tapan las vergüenzas de este Gobierno y nos arropan cada noche proporcionándonos el calorcito suave de la mentira, del terrorismo institucional e informativo»

Últimamente escucho expresiones un tanto peligrosas al referirse a nuestro país, incluso yo mismo también lo utilizo en las propias redes sociales y pido perdón por ello ya que al dejarme llevar por el clamor popular aprovechando la corriente, supongo que soy menos objetivo de lo que debiera, sencillamente por qué es más fácil utilizar estas muletillas que explicar realmente lo que está sucediendo intencionadamente.

Hablamos de: estado fallido, terrorismo de Estado, golpe de Estado, Gobierno criminal y negligente, Gobierno de la mentira, Gobierno asesino, etc…

Y no son más que el reflejo de una manera de hacer política impulsada desde los mismos partidos a golpe de twitt, y esto implica que los razonamientos sean del mismo modo, es decir, breves, facilones, concisos y con un número limitado de palabras lo cual hace imposible realmente ir al meollo de la cuestión. En todo caso es lo que buscan ya que ciertamente esto es incluso más difícil resumirlo también en un artículo y lo saben ya que quien se lanza a leer libros en España es casi un proscrito. No obstante intentaré explicarme de la forma más pedagógicamente posible que sepa.

Si nos ceñimos al propio significado de la expresión “terrorismo de Estado” decir, que hay varios ejemplos muy significativos como Argentina, Perú, Venezuela, Cuba, quizás por su lamentable actualidad al estar en boca de todos pero, es que hay que reconocer que España, también está dentro de este saco lamentable…

Cuando las instituciones se gestionan desde un Gobierno y ese objeto causa el terror en parte de su propia sociedad, inmediatamente provoca que ese mismo Gobierno aprovechándose del ejercicio del poder ejecutivo, si puede, inmediatamente suplanta al legislativo y de paso y necesariamente se sostiene en el judicial de forma extrajudicialmente por medio de la coacción o el chantaje.

Y este, llegado el momento de forma cómplice y al amparo de la Constitución, la reinterpreta como mejor les interese a todos ellos, provocando en la sociedad un temor a lo legal, desarrollando el sometimiento conseguido cercenando de facto los derechos y libertades o al menos algunos de una forma tan sencilla como las que estamos presenciando en España, este último año.

Y esta práctica sibilina se puede desarrollar al amparo del bien común, cómo está sucediendo actualmente por el asunto de la salud pública, cuestión por cierto muy mal gestionada, de hecho ya van 65000 fallecidos y aún no ha ingresado absolutamente nadie en la cárcel ni lo harán siendo responsables de ello. Por lo tanto pareciera más una excusa, que un fin en sí mismo.

Y solo en las democracias auténticas, caerán los gobernantes que gestionen mal la pandemia o se nieguen a reconocerlas, bien encarcelando en sus casas a su población provocando la ruina más absoluta o dejándolos al su suerte negándolo todo al amparo de teorías conspiranoicas muy complicadas de entender, por la población que está en otras cosas más mundanales. Fíjense que hablo por ejemplo de España (ojalá) y de EEUU, que son como el agua y el aceite…

Si además volviendo a España, sumamos una serie de iniciativas por parte del ejecutivo absolutamente preocupantes al rozar lo ilegal, confío más todavía en la idea de que el terror que provoca su gestión en una gran parte de la sociedad, justificaría las definiciones que inicialmente hemos utilizado.

Y si hacemos memoria, durante la dictadura es innegable que hay una parte que sufrió en sus propias carnes la ejecución del poder por parte de aquellos que vencieron, esto es obvio y además es hasta lógico que se aprovecharán por muy macabro que sea y por más que haya muchas personas y muchas corrientes ideológicas, que lo traten de blanquear, pero es que aquellos que lo critican y lo denuncian, fueron los mismos qué en democracia crearon los GAL para eliminar terroristas y algún otro que no lo era, por error.

Ambas corrientes evidentemente no están legitimadas para hablar de este asunto con propiedad o quizás sí, puesto que ellos mismos llevaron a la práctica este tipo de actividades delictivas, en todo caso ahora, quienes nos gobiernan, son los que legitiman esas maneras de actuar puesto que solo critican aquellas que van absolutamente en contra de sus intereses espurios.

Hablamos del socialismo y de comunismo como fundamento ideológico sobre los cuales descansan aquellos esquemas mentales de los que nos gobiernan en pleno siglo XXI, siendo en el caso de la U.E. una lamentable excepción, aunque presente en las oscuras entrañas del Leviatán, como su razón de ser (hablo del marxismo cultural también coloquialmente conocido como buenismo).

Y decía además que están llevando a la práctica una serie de decisiones absolutamente impopulares y totalmente ideológicas, que incluso y en gran medida la propia gente que les apoya ni tan siquiera consideran que sean necesarias para el desarrollo normal del país, pero es tal su ceguera y odio, que anteponen una vez más lo ideológico a lo pragmático, que en definitiva es lo que hace prosperar a un país, y no a ellos mismos como élite formando parte de un Gobierno organizado por una serie de fuerzas políticas a las que los españoles directamente no les hemos dado ese mandato, sino que es la propia partidocracia, la que se ha organizado para gestionar nuestras vidas según sus propios criterios al margen de lo que la propia sociedad como tal demanda.

Desarrollar más aún las ideologías de género, desarrollar más aún la fragmentación de España dándole mayores réditos a aquellos partidos, que solo buscan romper el esquema aceptado por todos con tal de conseguir los votos necesarios para mantenerse en el poder, es una forma de hacer política tan a corto plazo, que da la sensación qué o no tienen la seguridad de que les vayan a mantener en el poder durante mucho tiempo, o son conscientes de que serán los responsables de gestionar lo que quede de aquello que hoy por hoy, se sigue llamando España como si de una pesadilla para la inmensa mayoría se tratara, o tal vez como una gran fantasía de una inmensa minoría globalista, que mueve los hilos a tan nivel, como hasta para tumbar al Presidente de los Estados Unidos de América, vendiéndonos la idea a través de los medios de comunicación, que la razón más importante por la que ha perdido, ha sido la mala gestión del coronavirus y su despotismo ante los propios medios.

¡Malditos vendidos…!

Lo último que ha surgido, es que el castellano, dejé de ser la lengua vehicular en España pasando está decisión a las Comunidades Autónomas y a sus reyezuelos de tres al cuarto, cuestión que ya sabemos que es muy delicada puesto que en algunas se antepone su lengua propia ya de hecho, y a partir de este momento, también por derecho.

Y es curioso que una lengua que es vehicular en la mitad del planeta, deje de serlo en su país de origen porque a un grupo elitista actualmente en el poder, ciertas cuestiones hasta ahora innegables e incuestionables, les importen un bledo con tal de disfrutar de los privilegios que les da ejercicio del poder en el Gobierno mostrando al mundo, la terrible descomposición que atraviesa nuestro país (está la cosa, como para venir a invertir un solo € en nuestra nación)

Sobre este asunto, es decir la gestión terrorífica del poder amedrentando a la sociedad o al menos a una gran parte con decisiones inexplicables, que debilitan cada vez más la democracia imperfecta y autoimpuesta por todos, hay infinidad de literatura tratando el tema, sin embargo diré, que el desconocimiento es tal que como decía al principio del artículo, que tampoco puede verse reflejado en un twitt o en un “hashtag”, puesto que jurídicamente, estas afirmaciones son falsas e infundadas ya que el golpe institucional, está siendo legalmente llevado a la práctica, gracias a la propia interpretación que los jueces de izquierdas tienen de la Constitución Española.

Aun así, hay grandes obras de grandes estudiosos sobre este tema que vienen a decir que efectivamente, para hablar en estos términos, no es necesario que exista una organización terrorista amparada por el Estado para llevar a cabo el terror sobre la población, sino simplemente, que las instituciones controladas por el poder ejecutivo coaccionen con sus decisiones, y coarten las libertades y derechos fundamentales al amparo de una decisión generalizada, como en este caso la salud pública, para aprovechándose de esta, y llevar a cabo un estado de excepción encubierto sin estar justificado por los expertos en materia sanitaria, que pudieran ratificar la necesidad de la privación de algo tan básico como es la libertad de movimientos.

El cuarto poder pone y quita presidentes
El cuarto poder pone y quita presidentes

Si a esto le sumamos qué de paso y al amparo del Real Decreto qué justifica y permite el estado de alarma por pandemia sanitaria, se están aprovechando del hecho de pretender:

– El control de la libertad de pensamiento a través de la Ley de memoria histórica democrática.

– El control de la libertad de expresión al amparo de una orden ministerial supuestamente, para desarrollar una directriz de la Unión Europea que no trata precisamente de esos temas.

– La privacidad de la libertad de movimiento con los toques de queda.

– La gestión una empresa, prohibiendo el despido o de cuando pueden ejercer su actividad, obligando a miles de trabajadores a dejar de hacerlo, condenándolos a la ruina o pobreza temporal, ya sean empresarios o trabajadores por cuenta ajena, destrozando un sector estratégico como es el HORECA o el turismo en general.

Pues está claro que lo que se está produciendo en España, es un cambio de paradigma (expresión últimamente muy utilizada por los expertos en ciencia política y los medios de comunicación) Y este cambio ¿Qué quiere decir o qué significa de hecho? Muy sencillo, se trata de llevar a cabo un cambio de régimen lo cual hay que decir que igual, no es ni tan grave porque al final, hay que reconocer que en España conocemos la monarquía parlamentaria, pero en gran parte del mundo viven en un estado República y no les pasa nada.

Y no se me escandalicen los monárquicos, porque al fin y al cabo este no es el objetivo final, aunque la gente solo se quede en esto y los de Podemos estén encantados con la música, por el desconocimiento del asunto, porque el jefe de Estado no deja de ser una figura representativa pero con escasas funciones y atribuciones y al final el que toma las decisiones son los presidentes y su Gobierno.

Aquí lo verdaderamente importante es que el poder ejecutivo haga también de legislativo controlando el judicial, y es lo que tantas veces se ha comentado sobre la muerte de la separación de poderes, los cuales por si mismos sufren una simbiosis propia como característica fundamental derivada del alto grado de corrupción desarrollada en la España actual (ya lo dijo Alfonso Guerra, que de corrupción sabe más que Lepe y además, le viene de familia)

Mientras nuestro sistema político siga en manos de la partidocracia corrupta, y mientras el sistema electoral no cambie y permita realmente al ciudadano tener la oportunidad de pedir explicaciones de una forma directa a aquellos que los representan, esto no tiene solución.

Y mientras la corrupción política y económica en este país no se contemple como un delito capital, y sigamos viendo como cuando gobiernan unos u otros, los indultos están a la orden del día, esto no tendrá solución indiferentemente de quién ordene y mande, puesto que en lo más importante, son exactamente iguales.

Son muchos los que por estos motivos que estoy detallando, dicen que España se ha convertido desgraciadamente en un estado fallido, y debo decir que a veces creo que tienen razón, aunque si nos ceñimos a todos los estudios sobre este asunto, permítanme que dude, puesto que lo que en mi opinión falla es el sistema político en sí mismo y absolutamente corrupto, ya que las instituciones por si solas funcionan correctamente, aunque por supuesto, su efectividad sea muy mejorable.

Y desgraciadamente observamos como otra semana más, continuamos viendo al Gobierno campar a sus anchas trabajando a buen ritmo en su agenda ideológica, sí esa que decoran su solapas con el mismo PIN que lleva nuestro Rey, el de la agenda 2030, beneficiándose de lo que está sucediendo por ejemplo, en Estados Unidos gracias a que todos los medios de comunicación fundamentalmente están centrados en sus resultados.

O en como los demás países de la Unión Europea, gestionan la pandemia del coronavirus encerrando a la gente en sus casas, ahora que a ellos también se les ha descontrolado tratando de dar la sensación aquí en nuestro país por parte del Gobierno, qué el virus no tiene fronteras ni sabe de ideologías (aunque si para sacar a Donald Trump) y que lo hecho hasta ahora, era inevitable puesto que la actualidad manda y tapa todo el anterior (65.000 muertos y los que se quedan con secuelas psíquicas y físicas)) con el permiso de la sociedad española absolutamente complaciente y predispuesta, a otro gran cerrojazo, mientras por las redes ya están eligiendo cual va a ser la canción del segundo confinamiento domiciliario, sin seguir exigiendo conocer en las calles, quiénes son los expertos que asesoran a nuestros gobernantes para volver a tomar esa drástica decisión.

Y por supuesto y por último, qué bien les están viniendo las inundaciones provocadas por la última borrasca (provocada por el cambio climático), para hablar de algo tan manido cómo es el tiempo en vez de los más de mil muertos semanales que tenemos estos días, por culpa del desbarajuste en la gestión de esta pandemia.

Todo perfecto mientras los medios de comunicación tapan las vergüenzas de este Gobierno y nos arropan cada noche proporcionándonos el calorcito suave de la mentira, del terrorismo institucional e informativo.

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FranciscoGómezValencia.Politologo

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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