¡Adiós 2020! ¡El año más siniestro de nuestra existencia que nos ha convertido en supervivientes! Por Vicky Bautista Vidal

El año más siniestro de nuestra existencia que nos ha convertido en supervivientes
El año más siniestro de nuestra existencia que nos ha convertido en supervivientes

«El año 2020 portaba este una guadaña escondida tras la espalda y nos ha convertido a todos los que quedamos ahora en supervivientes»

Se va el año más siniestro de nuestra existencia como generación llevándose con él un saco de historias de cada una de esas partículas de vida individualizada que somos.
Una vez más augures y adivinos no supieron ver en este año que se va el horror que traía en su zamarra cuando llegó. Pese a las señales que daba la evidencia. Portaba este una guadaña escondida tras la espalda y nos ha convertido a todos los que quedamos ahora en supervivientes.
Parecemos muñecos sacudidos sin piedad por un toro mecánico: El virus tontorrón (no hay nada peor que un tonto dedicado y trabajador) que se ha llevado por delante a mucha gente.
Todos recordamos la letal eficacia de virus anteriores, hermanos mayores de este, y algunos nos preguntamos cómo es que la terrible amenaza del Ébola que parecía prometer horrores sin cuento se ha esfumado. ¿Qué ha sido de los virus causantes de las vacas locas, la gripe aviar, el Ébola y otras manzanas envenenadas de este “paraíso” planetario nuestro que parecían prometer más tragedia aún?…
La gripe anual se ha evaporado o se ha integrado a la denominación de origen y ahora es todo coronavirus. El mundo sanitario se ha estremecido y se ha perdido calidad a la fuerza por el miedo.
Cientos de médicos que juraron a Hipócrates han fallecido en el cumplimiento de su deber, pero otros muchos, se han escondido siguiendo al instinto de supervivencia. Es muy difícil ser visto de cerca por un doctor y las consultas se hacen por teléfono. Nos sentimos un poquito solos y muy marginados los pacientes de cualquier dolencia que no sea el coronavirus.
Los hospitales son ahora lugares donde se hace cola a la puerta, no se atiende según qué, y donde es peligroso acercarse por miedo al contagio.
La vacuna ha corrido mucho para ser puesta a punto y es a la vez, por la falta de experimentación y tiempo, prometedora y sospechosa, como una hipotética ruleta rusa para nuestra salud.
No hay ninguna prisa, sin embargo, para adquirir y estudiar fármacos que prometen y que ayudan como ha demostrado la cura de un hombre de setenta y cuatro años, en plena edad de riesgo, como es el ahora expresidente de EE. UU, Trump, al cual curaron un día gracias a un nuevo medicamento a base de anticuerpos producido, de momento experimentalmente, por los laboratorios Regeneron Pharmaceuticals.
Y sigue muriendo mucha gente… ¿Por qué?
El gran péndulo sigue oscilando a toda velocidad de un extremo a otro y arrojando en el movimiento convulso a miles de personas al precipicio. Se admite el cínico calificativo de “rebaño” para manifestar una esperanza: la de que el efecto rebaño, cause un día la baja del virus que se ha cobrado más economías y más vidas que una guerra.
La sociedad debería tomar en serio aquello del efecto rebaño, pero solo para ejercitar la solidaridad, la justicia y el amor a los demás.
Al estar el amor tan tergiversado no se entiende que, aunque el vecino le caiga a usted fatal, usted ame a su prójimo, que es su vecino, tanto como para respetar su vida, sus opciones y luchar, en el caso de que pudiera, por la libertad de este.
Es el momento de la rebelión y de sacudir la apatía que nos obliga aceptarlo todo. Nuestros gobernantes no nos tienen ni miedo ni respeto porque hemos olvidado hacernos temer y respetar. Todo vale para ellos y para nosotros cada vez menos privilegios y derechos. Si lo permitimos, podemos ir observando al gigante del todo a cien: China. Corea del Norte, Cuba, Venezuela y confederación de gobiernos miserables aliados para nuestro mal. Y podemos observarlos para comprobar lo que nos espera; porque “ellos” ¡Ya están aquí!
Ellos son pocos, nosotros muchos: Eso sí, una marea dominada por el egoísta instinto de supervivencia que procura el que un solo pendejo, mantenga a millones acogotados por el miedo a ser el primer muerto en la represalia prometida.
Dígale al mar enfurecido que se guarde su tsunami para otro día porque aquel tipo de la torre, dueño del mundo, le hará algo muy malo si osa sublevarse.
La humanidad es también un mar. Puede que sea hora de que este mar ya agitado se embravezca y con enormes olas arrase, por su bien, a los opresores de mundos. Empecemos a hacernos respetar individualmente y como “rebaño”. ¡Enfádese! Enfádese por todo. No tolere nada por debajo de lo justo.
Que entienda quien debe hacerlo que no todo vale y que no todo se admite. Usted es individualmente una gota de agua, pero unido al resto, es un océano poderoso digno de ser temido y respetado.
¡FELIZ Y DIGNO AÑO NUEVO!
Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

Deja un comentario