Conversaciones en el andamio: Greta y su abuela Filomena… Por Francisco Gómez Valencia

 

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Conversaciones en el andamio: Greta y su abuela Filomena

«Pues eso, que la Sra. Filomena entró en Madrid por dicha carretera en el autobús de línea desde Santander de dónde es oriunda…»

Bueno, bueno, bueno, la que ha caído en Madrid; histórico dicen aunque es verdad que llevamos unos meses en lo que todo lo que nos ocurre en esta ciudad se pudiera calificar así, de histórico aunque desde luego y como siempre a gusto y disgusto de tantos, que juntos sumamos casi más de seis millones de gruñones… El viernes por la tarde sin ir más lejos mientras unos se quedaban atascados en una de las entradas de Madrid, otros en la contraria entraban en un centro comercial que después a eso de las 03:00 am dispensaba alimentos y mantas a los que desde el inicio estaban atascados…

Quien lo vivió en primera persona fue la Sra. Filomena que es la abuela de Greta que a su vez es la hija del rey Baltasar del que ya les hable el pasado día… que curioso, Greta y Filomena, Filomena y Greta. Una, la joven, pelín rarita por el carácter cambiante que tiene o finge tener (sale a la madre) y con toda la vida por delante para demostrar lo sabionda que parece ser y la otra por vieja y sabia sin duda reflejo de su edad; de rostro sereno marcado por su tez pálida como el gélido frío que acompañó su intempestiva llegada nocturna además de por su larga y blanca cabellera cual borrasca tempestuosa de nieve y viento… Pues eso, que la Sra. Filomena entró en Madrid por dicha carretera en el autobús de línea desde Santander de dónde es oriunda…

Saliendo de paseata mañanera con la nieve por las rodillas y de paso a por pan…

-¡Hola Greta guapa! ¿Qué tal los reyes?

-Muy bien gracias, estoy muy contenta…

-Me ha dicho un pajarito que de casa de la yaya te enviaron una casa de muñecas…

-Sí, de la yaya Filomena…

-¿Filomena supongo que será usted verdad?

-Hola majo…

-Si es mi yaya, me comenta la niña Greta…

-Pues encantado, contesto a la abuela mientras sonríe contenta por estar con su nietecita…

-¿Vaya tiempo que tenemos eh?

-Si vaya nevada que les ha caído y vaya frio que hace por aquí…

-Ha sido llegar usted y mire la que nos ha liado…

-Jajajaja, va a ser que no que yo vengo del norte y esta vez les ha entrado por el sur…

-Tiene razón, jajajaja, no sé porque asocié la nevada con su llegada, será casualidad…

-Será…

-Tienes una abuelita muy simpática Greta, a ver si la convences para que se quede unos días…

-No lo sé, igual hasta el miércoles o jueves que luego voy para Zaragoza que allí vive mi otra hija…

-Ya, ya, que va de tour por casa de las hijas…

-Bueno ya que no han podido ir a verme este año a la casuca del pueblo voy yo…

-Bueno pues lo dicho mucho gusto…

-Que Dios los bendiga.

¡Vamos!

10 de Enero de 2021. “San Nicanor y la que nos ha caído encima otra vez por los madriles, pero esta vez en forma de temporal…”

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FranciscoGómezValencia.Politologo

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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