La serie Califato nos revela los peligros de una cultura detenida en el siglo VI. Por Rodolfo Arévalo

 

La serie Califato nos revela los peligros de una cultura detenida en el siglo VI
La serie Califato nos revela los peligros de una cultura detenida en el siglo VI

“Estoy viendo la serie Califato, de Netflix, que frente a las maravillas del dominio humano sobre muchas materias, nos revela una cultura, el Islam, detenida en el siglo VI”

Jennifer A. Doudna, Jennifer Carpentier, Samuel H. Steinberg y ahora ya muchos otros investigadores han descubierto una tecnología, la manera en que las bacterias se defienden de los virus, con un sistema que han llamado CRISP Cas 9 que ahora pueden controlar, para cortar y pegar cadenas y trozos de ADN a placer. Esto permite manipular las cadenas de ADN y ARN para modificar la genética y curar enfermedades que hace apenas unos años eran incurables, porque eran malformaciones en esas cadenas de aminoácidos.

Por otra parte estoy viendo la serie Califato, de Netflix, que frente a las maravillas del dominio humano sobre muchas materias, nos revela una cultura, el Islam, detenida en el siglo VI con su profeta Mahoma, frente a una sociedad occidental, en este caso la Sueca, laxa en valores, buenista y embobada, que educa en la superficialidad a muchos de sus hijos, más por dejadez que por otra razón, lo que permite su control total por parte de quién esté interesado en su control, ciertos magnates del dinero que desean tener esclavos, más que trabajadores, bajo su dominio.

Este es el marco de Califato, una sociedad en la que solo ganan cuatro empresarios o grupos económicos que manejan el gran capital, y donde algunos jóvenes se ven atraídos y engañados por la religión, en este caso la musulmana. Esto les da unas bases morales en las que confiar. Esta religión, se ha ido encarnando incluso en individuos del gobierno y seguridad del estado, dado que ya hay hasta terceras generaciones de inmigrantes, convencidos creyentes en Hallah, que lejos de integrarse, solo lo simulan para conseguir otros fines. Uno de ellos es reclutar adeptos para el Estado Islámico.

Se muestran en la serie individuos realmente convencidos y abducidos por su religión y su Dios, aunque también por otros motivos. La juventud, desconocimiento, inseguridad, desencanto, etc, son las causas. Toda esto es medievalidad frente a la ciencia y tecnología del siglo XXI en la que nos encontramos en Occidente. Preparan atentados y secuestros no forzados, voluntarios por parte de chiquillas engañadas con lujos asiáticos y guapos luchadores por la libertad del Estado Islámico. Otras veces también se hacen estos raptos de manera violenta contra jovencitos y jovencitas adolescentes para engrosar el Estado Islámico.

Algunos acabaran siendo mártires del Islam, al inmolarse con bombas o atentados en los que saben van a morir. Esto lo consiguen incluso desde los institutos, en los cuales algunos tutores hacen un lavado de cerebro a los más vulnerables por carecer de estabilidad emocional o social y familiar, los conducen hacia la religión musulmana, que nada tiene que ver con el estado moderno y menos con la Europa actual.

Poco a poco, con una labor paciente, van consiguiendo resultados. Consiguen incluso engañar a las jovencitas y jovencitos para integrarse en ese Estado Islámico, que les parece de ensueño y aventura, les da una meta en la que creer frente a la sociedad vacía que les han dejado sus mayores. Es más peligroso aún en zonas de España en las que la cultura es inexistente entre mayores y jóvenes.

Es tan realista esta serie Califato, que la recomiendo. Sirve de aviso a jovenzuelos y jovenzuelas, principalmente de raíces familiares musulmanas, que pudieran caer en esas redes de lavado de cerebro Coránico. Por mucho que os quieran engañar, la democracia es siempre mejor que cualquier otro tipo de gobierno, las que son dictatoriales, como lo puede ser también el Estado Islámico solo son maneras de control social, político y militar. La serie, es muy recomendable para jóvenes incluso, y aunque sea violenta y contenga algunas escenas subidas de tono, a partir de los trece o catorce años. Verán la realidad del Islam que tan bien venden algunos imanes en occidente.

Lamentablemente el grado de estupidez de las democracias, solo es superado a veces, por la inocencia de los abducidos y el de sus dirigentes políticos, que tratan de obtener votos a costa de acoger a inmigrantes que no vienen por necesidad imperiosa o persecución política o militar, si no pura y simplemente para obtener una forma de vida que en sus países no pueden tener, pero que ridículamente quieren importar en su viaje a occidente. Si quieres montar tu estado en Europa, mejor quédate en él.

Esto no es culpa de Occidente como nos quieren hacer creer, es únicamente responsabilidad de las teocracias modernas y sus gobiernos y de la forma de organizar la vida en torno a dictaduras, religión o estructuras feudales de mando. Europa y España por lo mismo, no pueden ser el contenedor de un continente tan grande como África, pues literalmente no tendría espacio suficiente para alojar y dar de comer o trabajar a todos los inmigrantes. Si esto parece poco solidario, no lo es, lo solidario es ayudar a esas personas en su país para que puedan conseguir librarse de tiranías y conseguir, poco a poco, cambiar las formas de gobierno en ellos.

Esta labor es muy difícil en esos lugares, que todavía están anclados en la pre edad media y en la plena edad media. Lamentablemente no podemos exportar el siglo XXI como por arte de birlibirloque a países en los que el animismo primitivo o el comportamiento medieval impregnan toda la vida y capas sociales. La democracia y la modernidad no se importan, ni se imponen, es cuestión de tiempo y evolución social. Cualquier intento de exportar Europa esta condenado al fracaso mas estrepitoso. No hay una manera de hacerlo que garantice el triunfo. Tal vez la única manera sea la que emplean y han empleado los Chinos, trabajando codo con codo in situ con los habitantes de base Africanos, subsaharianos enseñándoles la agricultura y otras muchas cosas. Aunque seguramente lo han conseguido por tratarse de una dictadura comunista, dudo que nadie en su sano juicio, salvo quizás los misioneros, sean capaces de vivir casi como en la edad de pre civilización, como pueden ser las aldeas perdidas a cientos de kilómetros unas de otras.

Esa cruda realidad es la que separa norte de sur, cultura de incultura, desarrollo de estancamiento, y las demás cosas. Pero al parecer por el momento no tiene solución, no porque no pudiera hacerse o habilitar la manera para hacerlo, si no más bien porque es imposible ir a contracorriente de las culturas autóctona. Ha de modificarse la manera de pensar de esos pueblos y es una tarea, primero no deseable y segundo una tarea muy difícil de conseguir.

Un tema que lleva años de trabajo, como el que han llevado a cabo Jennifer A. Doudna, Jennifer Carpentier, Samuel H. Steinberg y ahora ya muchos otros investigadores que han descubierto una tecnología, la manera en que las bacterias se defienden de los virus, con un sistema que han llamado CRISP Cas 9 que ahora se pueden controlar, para cortar y pegar cadenas y trozos de ADN a placer. Esto sin embargo no permite por el momento cambiar las culturas hacia una evolución dirigida a sacar de la oscuridad medieval a muchos humanos, al menos no por el momento.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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