Las elecciones catalanas, entre butifarrada y calçotada. Por Francisco Gómez Valencia.

Nacionalistas catalanes esa raza superior
Nacionalistas catalanes esa raza superior

«¿Por qué no han hecho algo parecido para anular temporalmente las elecciones catalanas y así no poner en riesgo a la población de su propio país?»

Diu” un amigo que si “Catalonia is not Spain” entonces que le expliquen por qué esa capacidad de hacer el ridículo una y otra vez, lo cual es cada día más frecuente teniendo en cuenta quien parte la pana por aquellos andurriales. Mi amigo me pregunta porque en esta comunidad suceden las cosas que pasan mientras que en el resto del país nadie se dedica a hacer el cafre, excepto en Vascongadas donde ya conocemos que históricamente “cafre” es un calificativo que se ganaron políticamente hablando ciertos vascos a base de recetar a la gente buenas dosis de plomo extra sin prescripción facultativa.

Y claro cuando explicas que la fecha del 14 de febrero tiene que ser por el artículo 33, es decir, porque un organismo que no le corresponde (la Junta Electoral Central) inhabilita a un señor para gobernar una autonomía, provocando que el honorable se pasara dicha decisión por el arco del triunfo y no solo eso, sino que se permitiera recurrir tal decisión ante organismos superiores, ya que pensaba que el balcón de la Generalidad era como si fuera el de su chalet y una vez que la sentencia es firme y por fin quitan del medio al mamarracho se queda de guardia otro diferente, de otro partido contrario ideológicamente pero socio por tener idénticas ansias de poder, mientras que la mayoría del Parlamento de esa comunidad no se pone de acuerdo para elegir a un sustituto igualmente honorable que el primer mamarracho, pues claro algo no cuadra.

Entonces para dar algo de luz al asunto, trato de explicarle que además y teniendo en cuenta que estamos en plena pandemia mundial con noventa mil fallecidos en España por culpa de un virus hasta ahora incurable, aunque sí tratado con vacunas supuestamente para contagiarte igualmente que se reparten mal y en un numero ridículo, y que además nos mienten en cuanto al plan de vacunación aunque nos dicen sesudos expertos que no existen, que al menos y a lo mejor no moriremos a la primera, pues noto como algo mal debo estar haciendo porque o no me explico o no se me comprende.

Ante lo cual y pese al pequeño detalle anterior paso a desgranar el asunto desde un punto de vista institucional a ver si así lo conseguimos. Miren, el Gobierno de la nación impuso por sus santos atributos un Real Decreto a los dos días de que el Tribunal Supremo de la capital del país con un Gobierno autonómico de otro signo le doblara el pulso por una decisión que tenía que ver con restringir los derechos fundamentales constitucionalmente reconocidos de la gente. Y entonces este Gobierno central fue hábil y rápido para defender sus propios intereses, que no los de los ciudadanos de la capital, incluyendo a sus propios votantes una vez más, e independientemente de que todo el mundo reconociera que tal decisión carecía de sentido común, de sentido de Estado y de la más mínima muestra de sensibilidad con la población, lo hizo, es decir que aplicó su santa voluntad por algo en lo que creía aunque fuera una locura como después se ha demostrado ya que el tiempo ha dado la razón al Gobierno autonómico.

Entonces… ¿Por qué no han hecho algo parecido para anular temporalmente las elecciones y así no poner en riesgo a la población de su propio país? Bueno, es que son los mismos que el año pasado permitieron las múltiples manifestaciones por el tema del 8-M, y los que subvencionaron a los medios de comunicación en lo peor de la pandemia para que la gente aplaudiera a las ocho de la tarde desde sus terrazas sin ver un solo ataúd, y son los que salían en ruedas de prensa diciendo que los expertos recomendaban que España fuera el país del mundo donde más tiempo era necesario que durara el confinamiento domiciliario, y el Presidente salía todas las semanas en televisión afianzando sus decisiones con estudios que no existían de universidades que luego lo desdecían, y son los que hicieron un funeral masónico ocultando veinte mil fallecidos, y son los que mientras aprueban leyes ideológicas echan la culpa de todo a la oposición simplemente por defendernos en la Unión Europea ya que el Parlamento desde noviembre de 2019 prácticamente no ha servido para nada salvo para aprobar esas leyes previamente acordadas por los partidos que quieren reventar literalmente España en pedazos.

¿Comprenden ahora por qué se van a realizar las elecciones? Porque sencillamente a nuestro Gobierno le damos lo mismo. Además hay que tener en cuenta que ese mismo Gobierno pone de candidato a Presidente por su partido al Ministro de Sanidad responsable político de esos noventa mil fallecidos. Y pese a que los gobernantes de esa comunidad también por intereses personales, es decir, para seguir gobernando un poco más sin control, recurrieron la fecha al Tribunal Supremo Catalán para posponerla al menos hasta mayo, resulta que ese Gobierno socialista y alguno más, lo recurrieron para que fuera en febrero, con tal guasa que ganaron el recurso ya que la Ley es la Ley, y como el Gobierno central no hizo nada para impedirlo para no chocar con sus socios nacionales pues a votar quien lo haga.

De momento hay veinte mil objetores que no estarán en las mesas electorales, más los que no se presenten y además por los horarios establecidos, son los más mayores los primeros en votar por lo que más de uno además tendrá que quedarse obligatoriamente las doce horas en la mesa con el riesgo que conlleva, además de que durante la última hora los contagiados y confinados por el covid, tienen derecho como dice la Ley a ir a votar delante de los miembros ataviados con los trajes (EPIS) anticovid como si fueran sanitarios.

No me digan que no es una mezcla entre butifarrada y calçotada…

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FranciscoGómezValencia.Politologo

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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