De la hipocresía y demagogia envueltas de ecologismo con el lacito de la eficiencia. Por Luis Bully

 

De la hipocresía y demagogia envueltas de ecologismo con el lacito de la eficiencia
De la hipocresía y demagogia envueltas de ecologismo con el lacito de la eficiencia

«Además de la eficiencia nos hablaban de la rentabilidad y de la necesidad de compaginar estos dos aspectos en la actividad productiva. Se puede ser muy eficiente pero no ser rentable»

Hace años, unos cuantos, cuando fingía estudiar, tenía la obligación de asistir diariamente a las clases. Unas asignaturas no me gustaban nada, otras eran como el necesario aire que respiramos para vivir. El caso es que como los profesores machacaban los conceptos más importantes y necesarios para el futuro desenvolvimiento y desarrollo de la actividad laboral, a poco que prestases atención, la memoria los retenía.

Recuerdo perfectamente a varios de mis profesores hablar a cerca de la EFICIENCIA.
Eficiencia en el riego, eficiencia en el empleo de los fitosanitarios, eficiencia en los motores. De esto de los motores guardo un excelente recuerdo y de la intensidad y entrega del profesor también.

Además de la eficiencia nos hablaban de la rentabilidad y de la necesidad de compaginar estos dos aspectos en la actividad productiva. Se puede ser muy eficiente pero no ser rentable, y sin rentabilidad la actividad acaba siendo desestimada o en algunos casos subvencionada.

Desde hace algún tiempo se ha puesto muy de moda la Eficiencia a favor del Medio Ambiente. Políticos y determinados grupos reclaman de los ciudadanos que sean eficientes para el medio, el planeta, la vida.

La vida, ¿Qué vida? ¿La de unos sobre la de otros? ¿Una vida sí y otra no?

Todo debería de ser eficiente.

Esta semana se ha conmemorado el día de la Legumbre.

Yo soy un firme defensor de las legumbres, tanto de su cultivo como de su uso.

Nos dice el ilustre señor ministro Garzón, ministro de consumo, ministro en minúsculas, que tenemos que comer legumbres por eficiencia.

Si comemos las legumbres en lugar de dárselas como alimento al ganado, consumimos menos calorías y ahorramos terreno y agua. Somos eficientes.

Es la novedad y máxima de los tiempos modernos, la carne despilfarra recursos, los vegetales ahorran recursos y nos dan salud.

Si abren la boca frente a un espejo podrán ver unas piezas dentales que se denominan colmillos. ¿Para qué nos dotó la madre naturaleza de ellas? Para ser ineficientes.

Si salen al campo y observan un prado en el que pastan unas ovejas, que son unos animales herbívoros, diseñados para aprovechar los recursos vegetales ¿Creen que son eficientes? Desde el punto de vista de su sistema digestivo, tal vez lo sean, desde el punto de vista de su aprovechamiento cárnico como potenciales cuartos asados acompañados de patatas panaderas, no. No son eficientes. No lo digo yo, lo dicen ellos, los que luchan por la eficiencia. El aprovechamiento de material vegetal con altos niveles de lignina, celulosa y taninos ni es eficiente ni es bueno para la vida. Por el contrario que que el lobo se coma a esas cabras y ovejas es buenísimo y muy eficiente.

Es curioso cómo cambian los conceptos según quien los aplique o retuerza.

Vivo y trabajo entre campos de cereal y leguminosas, entre árboles de rivera y de dehesa, bajo el vuelo de cigüeñas y águilas, junto a conejos y vacas. Siempre estuve convencido de que mi trabajo era eficiente para la conservación del medio y rentable para la economía. Craso error.

Si una cierva pasta, cumple con una función ecológica y provida, si es una vaca la que pasta, es una función antiecológica y contraria a la vida.

Supongamos que dedicásemos todas las tierras cultivables de secano de mi región a la producción de legumbres y cereales, exclusivamente para alimentación humana. ¿Creen que sería eficiente para el planeta? ¿Sería rentable para la biodiversidad? ¿Qué haríamos con los pastos? ¿Sería rentable económicamente para los agricultores?

Resulta divertido pensar que las delicias culinarias y gastronómicas de las que podemos disfrutar a lo largo y ancho del planeta resulten ineficientes y hasta peligrosas. Que el concepto de cultura se pueda modificar en función de la eficiencia medioambiental.

¿Talar un árbol para esculpir una figura es eficiente? ¿Y utilizar una roca sobre la que crecen y se desarrollan plantas e insectos?

Eso sí, de la eficiencia para el planeta, de los motores de helicóptero para viajar de Madrid a Alicante o a Huelva, chitón, secreto de estado y secreto vital.

Hipocresía y demagogia envueltas de ecologismo. De incendios, perdida de recursos y empleo, de cultura y modo de vida, mejor no hablar.

Pues no sé qué pensarán ustedes de todo esto, ni que harán al respecto, lo que si sé es que en casa me espera un cocido con garbanzos (legumbre), patata, puerro, ajo, cebolla, repollo, gallina, morcillo de ternera, hueso de caña de ternera, espinazo de cerdo, hueso de jamón, chorizo y morcilla.

Luis Bully

Luis Bully

A los catorce años sembré unas alubias, cuando las vi germinar y convertirse en unas hermosas plantas quedé maravillado y decidí ser agricultor, y eso soy, agricultor y ganadero. En el camino fui algunas otras cosas, pero no tuvieron gran importancia. y, por ello, pretendo dar a conocer las realidades de quienes habitamos un mundo condenado a la desaparición si quienes suelen dirigir nuestros destinos terrenales no cambian su forma de entender lo que es el mundo rural y las necesidades de quienes vivimos en él.

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