“El tendido 7”. Por Francisco Gómez Valencia

 

El enemigo politico
El enemigo politico

«El tendido 7, los medios de comunicación (en nuestro caso de centro derecha) que gana más dinero perjudicando y hablando mal de los partidos del supuesto mismo signo político»

Leo a mucha gente, algunos grandes pensadores actuales, intelectuales que jamás tuvieron responsabilidades políticas hablando de política lo cual es aceptable. Es como ser entrenador de futbol sin haber sido jugador porque al final, las reglas, las tácticas y las estrategias son teóricas y para aplicarlas ya están los parias. También leo a muchos escritores y articulistas anónimos que la clavan una detrás de otra sin que por ello desfallezcan un ápice en su empeño por demostrar al mundo sus inquietudes sin más intención, que la de enfrentarse a una pantalla vacía o a un folio en blanco para darlo vida con sus pensamientos y deducciones del tipo que sean y los saludo, porque de entre ellos surge la auténtica verdad aunque pueda ser inexacta o incompleta ya que no tiene mayor interés que la de compartir una idea.

Y leo también y atiendo a esos que fueron en algún momento importantes quejándose amargamente por la situación en la que está el país. Dicen que la política a la que pertenecieron va por un lado y la sociedad por otro, como si cuando ellos estaban en activo no fuera así y aunque muchos de esos ahora forman parte de la sociedad civil, lo cierto es que lo son muy a su pesar pues, o bien fueron expulsados de sus formaciones políticas, o se retiraron precipitadamente antes de que quizás “los pillara el toro” como vulgarmente se suele decir, quizás les llegó la hora natural del retiro sensato por la edad y por el agotamiento o sencillamente, eran mediocres hasta para dedicarse a la cosa pública y lo suyo fue un “visto y no visto” suficiente para que de vez en cuando, les dé para opinar tirando de contactos o para reunir a cuatro románticos y escribir un manifiesto en la confianza de que alguien por respeto a las canas los llame.

Y a qué se dedica la gente corriente: pues utiliza las redes sociales en exceso para mostrar su descontento y dar salida a alguna frustración a veces hasta de forma un tanto descortés con la única finalidad de acostarse por las noches con la sensación del deber cumplido, como buen activista digital y resistente al escozor de ojos. Desde luego a estos últimos no les quito ni una coma de lo que piensan y escriben pero permítanme que me centre en los expolíticos; esos “primus inter pares” (primeros entre los iguales) puesto que en los tiempos en los que estamos aunque el pueblo llano se lo pida ya no conspiran contra el poder establecido como se hacía en los buenos tiempos, simplemente porque no es rentable ya que se gana más colaborando en los grandes medios como analista viendo pasar el tiempo y amasando beneficios, que echándose a la calle para gracias a su carisma, enarbolar un movimiento patriótico que al menos cuestione al poder establecido.

Aparecen a diario dando lecciones de cómo hacer esto o aquello interaccionando con los actores principales cuando ellos no fueron capaces de hacer nada para que el devenir de España terminara diferente tal y como lo estamos viviendo día a día, o partido a partido como diría el otro pues muchos de ellos hicieron política en los peores años del plomo, en los tiempos del Majestic o en la decadencia zapaterista posterior cometiendo errores garrafales que se niegan a reconocer. Y me tocan las narices cuando se atreven a cuestionar a la gente calificándola de cobarde por no salir a la calle a no sé qué, y cuando critican a los que salen porque salen, y cuando critican las formas y cuando cuestionan su número, y cuando despellejan a la gente por ir cerca los unos de los otros más necesitados de contacto físico que nunca, y cuando berrean porque su planteamiento es negacionista, bebedor, vividor, fiestero, liberal, feminista, conservador, inconsciente o respetuoso.

Solo saben denunciar, criticar y cuestionar aquello que ellos como personajes públicos en los que alguna vez la sociedad confió solo se dedican a ganar dinero detrás de la barrera y ¿Cuál es el problema? El “tendido 7”, los medios de comunicación (en nuestro caso de centro derecha) que gana más dinero perjudicando y hablando mal de los partidos del supuesto mismo signo político que planteando la batalla de las ideas al poder establecido que actualmente gobierna, porque para ellos la libertad de critica está por encima de la defensa de la LIBERTAD como concepto abstracto al que todos aspiramos.

El tendido 7 y el parapeto de los verdaderos culpables
El tendido 7 y el parapeto de los verdaderos culpables

Ellos: la izquierda, no se critican, no se difaman, se apoyan aun cuando es mentira lo que dicen lo cual es inmoral y lo sabemos pero lo hacen, ellos se ayudan, se retroalimentan, ellos llegan siempre a acuerdos de mínimos optando al máximo, ellos siempre ganan y lo sabemos pero…

Ahora vienen las elecciones en Madrid, otra vez; “dejaros de ostias” y dedicaros a despellejar viva a la izquierda para minimizar su miserable miseria. Y al PP y a VOX déjenme que les diga lo siguiente: cada uno por su lado que será mejor y cuando llegue el momento, PACTAR PARA GOBERNAR.

Punto…

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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