A demasiada gente se le ha hurtado la esperanza en el futuro. Por Rodolfo Arévalo

A demasiada gente se le ha hurtado la esperanza en el futuro
A demasiada gente se le ha hurtado la esperanza en el futuro

“Veo a mi alrededor a mucha  gente que anda perdida entre todos nosotros, gente a la que se ha hurtado la esperanza en el futuro”

Desde hace casi un par de meses, me apetece escribir, componer música, no de la grande, solo tonadillas populares e incluso tocar el bajo eléctrico, mi instrumento de toda la vida. Pero me siento incapaz. Después de los acontecimientos importantes de este año, incluida la más importante, la muerte de mi madre, parece que mi empuje se lo haya llevado el viento, porque como dijo Zapatero al parecer la Tierra solo es del viento. Reflexión filosófica dónde las haya, permítanme carcajearme.

Todo lo que ocurre a mi alrededor en la sociedad, me parece tan plano, tan aburrido, tan cansino, tan preparado escénicamente en un teatro absurdo de autoengaños que no encuentro justificación al esfuerzo. Porque aunque muchos no lo crean vivir es un esfuerzo. Si no, no valdría la pena. Vivir, según lo veo en muchos habitantes de por aquí, se hace lánguido y blandengue, los relojes blandos de Dalí lo describirían certeramente, englobados además, en un paisaje irreal de seres imposibles, vaciados del contenido de los valores occidentales, es más fácil recurrir al pensamiento global laxo y conciliador que nos vende la globalización, con tal de no hacer esfuerzo intelectual. 

Ya sé que esta revista La Paseata no es una consulta psiquiátrica, no obstante pienso que debería serlo, tanto para los que a veces escribimos, como para los que leen. Ninguno está a salvo de algún tipo de fallo neuronal. Yendo incluso más lejos creo que las consultas de psiquiatría debieran dispersarse como los quioscos de prensa por todos los lugares de la ciudad. Deberían ser gratuitos, dada la cantidad de gente que anda perdida entre todos nosotros, gente a la que se ha hurtado la esperanza en el futuro… Luego dirán los médicos y autoridades que se abusa del tratamiento psiquiátrico… Ese mañana, resulta patético y sin motivo, ese porvenir, carece de lugar en el que apoyar los pies para crearse un nido, para crear un trabajo del que poder vivir.

Sí, ya sé que siempre hay personas que ven posibilidades, pero…¿de verdad? Somos cuarenta y siete millones. O solo es un tente mientras sobrevivo un poco más. Muchos jóvenes, mis hijos incluidos, están pensando en emigrar lejos de aquí, huir a un lugar, como decía Serrat, “donde el sol caliente, lejos de mi gente y del encinar”. Un lugar para poder tener el trabajo, en que se me paga como merezco por mi esfuerzo, por mis notas, por mis matrículas de honor.

Claro que todo esto visto a toro pasado en un país de mentirosos, envidiosos y vagos deja de tener mérito, cualquiera que ponga un poco de esfuerzo saca al resto tres cabezas. El asunto de verdad es que aquí no se remunera a la gente según su valía, salvo casos aislados. Aquí realmente se remunera el tiempo que puedas perder estando una hora más en el trabajo, rindas o no, seas productivo o no. Parece que los que ejercen jefaturas, solo esperan que se fiche un horario. Esto además está primado por los sindicatos, que siempre mirarán mal al que trabaja más o más tiempo que el resto, porque las cábalas que tendrían que hacer para repartir por igual los pluses de productividad no les salen.

En un país en el que hagas lo que hagas en el trabajo no te lleva a ninguna parte que no sea una medianía de sombras, no vale la pena tenerlo como residencia. A veces me pregunto si valía la pena quedarse aquí, sabiendo que el camino estaba topado salvo que fueras un caradura de tomo y lomo. Yo mismo en mi vida he intentado hacer múltiples actividades, pero siempre el camino estaba cerrado por algún motivo. Al final he llegado a una conclusión de refrán “ el que tiene padrino se bautiza”, pero el padrino hay que salir a buscarlo, pobre de ti, sino eres partidario de las copas, la fiesta e incluso el puterío. Salir con el jefe a cualquiera de estas actividades puede ser la diferencia entre ser Pérez o ser el divertido genial y valioso José Pérez, que lógicamente abrirá brecha en su trabajo. La persona discreta, trabajadora, constante, buen profesional, jamás será ese “Pérez”.

Lo vi durante muchos años en mi trabajo, ¿Cuánta gente realmente valiosa pasó sin pena ni gloría por allí? Puedo afirmar que más de los que se conocen. Pero ¿Qué importa en este país de oropel, mente plana y adalides de la vagancia? Nada absolutamente nada hasta el día en que sales a la calle, miras alrededor y ves individuos planos, sin metas apenas que las de supervivencia y reproducción.

Lo importante se ha transformado en los hijos, los nietos, la familia, los amigos, por mucho que todos ellos estén desprovistos de motivación y deseo de remover las consciencias de este pueblo que durante muchos años fue puntero en el mundo. Por eso todo lo que ocurre a mi alrededor en la sociedad, me parece tan plano, tan aburrido, tan cansino, tan preparado escénicamente en un teatro absurdo de autoengaños de la gente, que no encuentro justificación al esfuerzo. Es una pena es una vergüenza, pero lamentablemente y salvo dignas excepciones es así. Luego decimos que no estamos a un nivel Europeo, no me extraña. Para eso tendrían que cambiar muchas cosas por aquí. Desde luego el tema: “no trabajes tanto que nos van a hacer trabajar a los demás”. Patético. ¡Motor! Grabando, Rodando… Acción.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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