No cambies tu rumbo ni traiciones tus principios, eres libre. Por Rodolfo Arévalo

No cambies tu rumbo ni traiciones tus principios, eres libre.
No cambies tu rumbo ni traiciones tus principios, eres libre.

“Sigues tus principios y los conservas y es que eres un ser humano libre y no tienes por qué preocuparte, que se preocupen los demás y que cada palo aguante su vela”

Hay épocas en la vida en las que uno parece tonto. Te quedas mirando asombrado el desparpajo de mucha gente, políticos incluidos, y llegas a la conclusión de que tú no perteneces a este tiempo o es que te has vuelto completamente gilipollas. Con esto no quiero vacilar a nadie, es más, ni yo mismo sé si me estoy vacilando por no llorar por el mundo supuestamente perdido.

De toda la vida sabemos que la juventud es díscola y hasta que se estabiliza y logra tener su propia personalidad, experimenta aspectos (looks en Ingles, que mola mucho), pensamientos, perspectivas y hasta relaciones, para finalmente llegar a la conclusión de que solo somos eso, seres humanos con virtudes y vicios, los de toda la vida y de toda la historia.

Recordemos el famoso “no hay nada nuevo bajo el sol”. Lo que en los años sesenta y setenta eran pelos largos en los chicos, y flequillos y pelo suelto en las chicas, se ha convertido en pelo “plasta de vaca” sobre el caletre, así denomino yo al corte de los chicos actuales, pero no me puedo decantar por ninguna opción en cuanto a las chicas, son mujeres y siempre son más inteligentes, elegantes en la igualdad quinceañera de pantalón cortísimo y deshilachado y petos variados y desde luego mas formadas, física e intelectualmente, que los chicos de la misma edad. No suelen “desparramar” salvo en casos muy puntuales o como quiere Irene Montero cuando vuelven solas y borrachas a casa, entonces no destacan por sus pelos, que suelen llevarlos muy despeinados, pero sí por sus melopeas, mucho peores que las de los chicos.

Y es curioso, entre los machos de la especie, esos machistas hijos de su madre que atacan a las mujeres por atacar, por mala leche, no solemos encontrar muchos que se valgan de ese estado femenino para sacar provecho, salvo raras ocasiones. Generalmente, si los hombres no están también como cubas, con lo que dejan de ser responsables de sus actos, es raro que agredan o intenten violar a una mujer. Esto solo suele ocurrir cuando los machos van en manada y es más por demostrar quién es más alfa en el grupo que por cualquier otro motivo.

La verdad es que si observamos a los seres humanos como los animales que son, se comprenden muchas más cosas que las que se llegan a entender si se los evalúa desde un punto de vista racional. En el grupo siempre se rebajan las expectativas morales y de culpabilidad, porque es el pretexto infalible para quitarse responsabilidad personal. Digamos que las rayas morales se acaban pensando: “si lo han hecho todos, porque no lo voy a hacer yo”. Además si no lo hace uno de ellos sabe que el mote de maricón se lo llevará colgado para siempre. Esto es presión social.

Volviendo al otro tema pasa lo mismo, uno en soledad puede pensar como quiere y debe, pero basta estar insertado en un grupo, red, asociación, club, partido, sindicato, asociación de vecinos, o ligado un grupo de teléfono para que sus ideas se retraigan prudentemente, las aparca inmediatamente, creencias y personalidad, solo por estar integrado.

Menos mal que eso con la vejez se va pasando, a partir de los cincuenta se deja de ser gregario, puede uno tomar el camino mental que desee sin mucho remordimiento. Luego, más tarde a partir de los setenta, no solo puedes pensar y decir lo que quieres y sientes, sino blandirlo a los siete mares, cuál capitán pirata, y no hay playa de enanos mentales sea cualquiera, ni abanderado de color que no sienta tu derecho y por supuesto de pecho a tu valor, que es tu vida tu derecho, que es tu Dios la libertad, tu remanso la tierra y el viento, tu única patria el lugar que habites en cualquier tiempo, por eso no le des demasiada importancia a nada, porque como dice el poeta “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar abriendo camino humano, camino sobre la mar y el pensamiento”.

Es por todo esto por lo que hay épocas en la vida en las que parece uno tonto. Te quedas mirando asombrado el desparpajo de mucha gente, políticos incluidos, y llegas a la conclusión de que tú no perteneces a este tiempo o es que te has vuelto completamente gilipollas, pero no, no es así si sigues tus principios y los conservas y es que eres un ser humano libre y no tienes por qué preocuparte, que se preocupen los demás y que cada palo aguante su vela. No cambies tu rumbo por mala tormenta que se avecine.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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