«No hay nada bello ni atractivo detrás de las supuestas reivindicaciones que han tomado desprevenidos a los habitantes de la ciudad de la luz, asfixiada por la barbarie».
Del salón en el ángulo oscuro. Juventud, egolatría. Por Teresita Ávila

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«No hay nada bello ni atractivo detrás de las supuestas reivindicaciones que han tomado desprevenidos a los habitantes de la ciudad de la luz, asfixiada por la barbarie».

El encuentro de jóvenes de distintas “mentalidades” en Madrid, el pasado día 12, creo en mí una tremenda confusión.

«La vida va pasando y solo esperamos que sea agradable y libre de padecimientos. Solo eso, vivir en paz. ¿Qué más se puede pedir?»

«La realidad es tan deleznable, tan rechazable. tan absolutamente inmoral, que habría que volver de alguna manera a la inocencia».

Me parece una buena noticia la presencia en nuestra sociedad de ese sector de la juventud que opta por mejorar su formación.

«Una reflexión sobre la vejez que llega sin pedir permiso, la muerte que asoma como parte inevitable del camino y el eterno misterio de existir».

«Entre amigos y amigas de toda la vida, sobre todo si el contacto es habitual, se produce un efecto de estancamiento: el tiempo parece detenido».

«Ante semejante acto de usurpación de nuestras aguas jurisdiccionales, no consideramos, tras breve deliberación, tener que molestar a nadie».

«Mientras esta situación no se arregle, será difícil que los jóvenes puedan dejar de compartir piso con otros amigos o compañeros».

«Este año estoy cursando el segundo curso de Historia en la UMA y estoy viviendo la experiencia de adentrarme en un mundo desconocido para mí».

«La única forma de avanzar un país, o una relación, se sustenta en la puesta en marcha de un proyecto común».

Dicen que las comparaciones son odiosas. Pero los miembros del segmento de plata no cesamos de comparar y nos convertimos en gruñones,

Nunca, por más que lo intente, estaré a su altura. Nunca, ahora que ya no puedo decir papá, olvidaré que si ahora estoy donde estoy, se lo debo a él, se lo debo a ellos.

Los mayores tenemos una tendencia (heredada) a considerar que los tiempos pasados siempre han sido mejores.