El Presidente. Por Francisco Gómez Valencia

EL PRESIDENTE. Ilustración de Linda Galmor

“El Presidente salió del hemiciclo con paso sandunguero, cogió (el Falcon o el Puma) y tiró para Barcelona pues tenía que asistir a la famosa mesa de la vergüenza”

Es cierto que el demonio rojo tiene corazón porque observo cómo ha regresado de vacaciones a medio gas, lo cual será porque su conciencia no le deja dormir tranquilo. Lo de Afganistán lo pilló desganado porque ya tenía su discurso adaptado a la realidad paralela en la que vive con sus cuatro ejes y tal. De hecho llegó tarde una semana a la última cruzada pero, como la realidad es tozuda se vio obligado a ponerse de nuevo el traje de superhéroe para salvar de nuevo al mundo resultando victorioso. Refugiados, inmigrantes y oprimidos -farsantes o no-. Sin duda su labor es una tarea agotadora y hasta “Superman Sánchez” -apodado así en EEUU tras su visita “fake”-, se desgasta por lo que detecto momentos erráticos e impropios en “Su Sanchidad”.

El primero surgió el pasado lunes cuando nos deleitó con unas coplas a la hora del parte. De la mano amiga del periodista Franganillo -al cual hasta le tembló el frenillo-, Sánchez descongeló su preparado previamente precocinado. El líder interrumpía continuamente al entrevistador indicándole bruscamente el camino, como debe ser. Daba lo mismo de lo que se pretendiera hablar; él se salía por la tangente una y otra vez para regresar al mismo punto de partida, lo cual es lógico ya que él es un hombre al que le gusta dar giros de 360º.

Y gozó gracias a las técnicas onanisticas de las que es maestro, aunque en esta ocasión no eclosionara feliz al final; sino precozmente exhausto por falta de fuelle y contenido y claro, el fatídico momento que nos llega a todos cuando se nos olvida el guion pactado surgió, y descarriló saliendo por peteneras creyendo que no se notaría porque él piensa que todos estamos pendientes del momento de su levitación. El presidente dixit: “En España ya hemos llorado a los muertos por el covid y hemos logrado el % de vacunación que nos habíamos marcado exitosamente, y da igual si se es de aquí o de allá y por supuesto, no se ha preguntado a quien se vota para recibir la dosis” (transcripción más o menos). La oposición y las redes ardieron como la Roma de Nerón ¿Quién se cree que es este psicópata, el dueño del cortijo? ¡No! Se trata de “La nueva Anunciación” (de “Fra Angélico de Bolaños”).

El segundo “flash” llegó la mañana del martes cuando en el Senado avasallado por lo de la subida de la luz, tuvo a bien explicarnos los motivos -porque no nos enteramos de la misa a la media al ser gente limitada-. El presidente dixit: “En estas cuestiones merece la pena detenernos para hacer algo de pedagogía y explicar a todos que el recibo de la luz se paga una vez al mes e incluso algunos al trimestre, lo cual hace inexplicable que las cifras diarias y el crecimiento del precio nos tenga en vilo, teniendo en cuenta que todavía estamos a mediados de mes” (transcripción más o menos). Bueno pues no le falta razón; ¿y si nos toca La Primitiva? Seguramente ya no nos preocupará el asunto así que ya saben: “dejar de joder con la pelota y que no se les olvide echarla antes del jueves”…

El último episodio soez llegaría el miércoles con el comienzo de las sesiones en el Congreso fruto del principio del nuevo curso político -del que aquí daremos debida cuenta-. Todos lucían sus mejores galas con los deberes bien hechos dispuestos a echárselos en cara al de enfrente con saña y descaro. Pero como la realidad y la vida se vive a golpe de telediario, de nuevo salió lo de la luz, lo cual me parece tan infame que sea utilizada como arma arrojadiza, teniendo en cuenta que unos y otros tienen colocados en los consejos de administración a su gente, que a mí por lo menos me produce vergüenza ajena

Diálogo de besugos (también conocido como diario de sesiones): ¿Si usted decía que había que dimitir con una subida del 8% entonces porque no dimite con una del 200%? (Embozado 1). “Mire señoría, su problema es que no entiende que el Gobierno siempre estará de lado de la sociedad y contra los intereses partidistas o interesados que usted defiende” (Embozado 2). “Esto es un equipo y cuando fallan todos lo más normal es que no sea culpa de los diferentes integrantes sino del entrenador; por lo tanto el que falla o el problema es usted” (Embozado 1). “Vaya, veo que no ha cambiado su actitud y siguen instalados fuera de la Constitución y además, confrontando sin arrimar el hombro” (Embozado 2), y así “in aeternum”…

En fin, salió del hemiciclo con paso sandunguero, cogió (el Falcon o el Puma) y tiró para Barcelona pues tenía que asistir a la famosa mesa de la vergüenza (de la que ya hablaremos) con su tocayo, el presidente catalán Pedro Aragonés para quedar en no pisarse la manguera estos dos años que faltan. Desconozco si tiene secuelas al sentarse teniendo en cuenta que el mamarracho de Rufián -tan desahogado como de costumbre-, previo a la reunión le dejó el ojete como la bandera de Japón tras amenazarlo otra vez -y es la enésima-, con romper la cuestión, aunque es de coña, se llevan bien y dicen -presuntamente- (que ya ves a mí lo que me importa), que está acostumbrado porque entrena en casa…

Poema, a modo de epilogo:

Permítame señor presidente destacar su absurdez,

ya que su verdad además de nimia también es una memez.

Y si por parecerla además de serla usted me obliga a padecerla,

descaradamente displicente pero con la debida resignación,

le digo a usted señor dirigente, váyase a cascarla

cuanto más lejos mejor, porque mire que yo con su opinión…

lo que me limpio, lo tengo dos palmos por encima del corvejón.

 

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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