Mi última novela duerme el sueño eterno. Por Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo en la presentación de El Bosque de Euxido acompañado de Jaime Bermúdez a la izquierda y Javier Espinosa..

 

“Mi última novela está recluida en un recóndito lugar de algún disco duro de mi ordenador, durmiendo el sueño eterno”

Comencé en esta aventura de narrar historias con factura de novela hace ya seis años, tengo una nueva novela escrita, que si nadie lo remedia me llevaré conmigo a ninguna parte. Está recluida en un recóndito lugar de algún disco duro de mi ordenador, quizás haya hecho alguna copia en papel para el registro de propiedad intelectual, en todo caso estará allí y allí seguirá durmiendo el sueño eterno. Estoy escribiendo otra historia, pero no le pongo mucho empeño, sí imaginación, que es lo único que me va quedando de las motivaciones para hacer las cosas, pero no tengo prisa, ya la acabaré cuando sea o tal vez nunca.

No creo que a nadie le vayan a interesar las cosas que tengo escritas o que me queden por escribir, tengo la cabeza a reventar. Desde luego a las editoriales no parece interesarles. Hasta cierto punto es lógico por dos razones, la gente en general no lee, eso sí deporte hace a manta. Aquí parece que el personal ha confundido cultura con deporte… y solo deporte. Bueno la gente y los gobiernos. Mas los de izquierdas que los otros, pero vaya… La gente sale a montar en bicicleta, sale a caminar o a correr, pero son pocos, muy pocos los que salen a reunirse para tomar algo y hablar de libros, de historias y de temas de actualidad.

Además muchas bibliotecas están regidas por personas de izquierda que en cuanto se huelen que el contenido de una novela no es de su cuerda, no la recomiendan, es más ni siquiera lo intentan. Y sin ánimo de ser impertinente, no sé hasta que punto valoran los concursos el pequeño viraje hacia lo social cuando valoran las que premiarán en concurso. Puede que hasta sea inconsciente, por hacer valer una disculpa. Lo malo es que en ese pensamiento de sequía y sectarismo está mucha gente, de la que no hace deporte pero si hace ejercicio intelectual.

Ser de derechas o de izquierdas no significa ser bueno o malo como persona, solo significa ver como organizar el mundo de una u otra manera. Nadie, por ser de izquierdas, te va a negar la vida, el aire y el agua, salvo que sea Comunista ultra. Estos lo hacen porque creen como buenos ladrones que todos son de su condición. Tampoco te lo va a negar nadie de extrema derecha, salvo los cuatro energúmenos que creen que la homosexualidad es un vicio y no una anomalía genética, contra la que no se puede luchar. En ambos casos, insisto en que, las cosas son como son y no como queremos que sean y que luchar contra la biología es un absurdo llevado a sus extremos.

¿Será que siendo Español se ve uno impelido a ser deportista, con perdón por “cojones”? No sé, pero si puedo asegurar que los papás de muchos niños prefieren que estos estén en la calle o en el parque dando patadas a un balón. Puede que sea para quitárselos de encima o puede ser que quieran tener ases del deporte, esos que ellos no pudieron ser. En todo caso no deja de ser cansino. Y lo malo es que no es de ahora, ya cuando yo era pequeño hace sesenta años lo primero que te preguntaba un nuevo amigo era “¿y tu de qué equipo eres?”.

De hecho parecía que el único tema de conversación que había en el mundo, por lo menos el masculino era ese, por supuesto obviando los temas subidos de tono que también forman parte de la abigarrada zoología humana Española varonil. Pero lo realmente preocupante es que las mujeres, antes bastante ajenas a este sin vivir masculino, se han ido apuntando y no es raro verlas los días de partido frente a las teles, como unas embobadas más. Tienen eso si una ventaja, no se les ocurre llevarlo como tema de conversación al trabajo por la mañana. Ellas son más de llevar al trabajo las aventuras de sus retoños en los parques o en las actividades extraescolares.

Cuando el niño es casi aún un bebé, le leen cuentos antes de dormir, después es bastante difícil que esa costumbre la sigan manteniendo aunque sea hasta que el niño pueda leer solo. Dado que el padre no lo hace “¿Cómo yo leerle al vástago?”, “Ni de coña, menuda gilipollez, en todo caso le cuento la historia de nuestro equipo de Furboll, que no quiero que me salga maricón”.

Pobres, el poco intelecto de muchos ignora que el ser homosexual o no, no va a depender de que el niño lea o no, solo dependerá de causas genéticas. Eso si, aquí en España la genética general de los hombres no ha evolucionado mucho, están todavía en estadio tribal, juegan al fútbol porque es un sustitutivo de las peleas y guerras, una sublimación, y a eso los hombres en sus estadios más básicos de formación, no pueden renunciar, ni siquiera rehusar, puesto que es algo innato en los seres humano, más primitivos.

Alguien debería de hacer campaña por la lectura al mismo nivel que se hace por el deporte y no la tontería que durante una época hicieron en el metro, poniendo trocitos de novelas en las paredes. ¿Quién fue el genio? Hago un mención a este deporte en EL BOSQUE DE EUXIDO “Maldito fútbol y luego dicen algunos que la religión es el opio del pueblo. Ni puta idea. El fútbol, ese sí que es el opio del pueblo” y continua la historia. “Siempre he odiado cómo los gobiernos de los países en general usan el deporte y en concreto el fútbol, para mantener a la gente alejada del conocimiento y del pensamiento crítico hacia ellos.”.

Treinta años después de haber planeado escribir esta novela, la cosa no había cambiado nada. Escribí El Bosque… con cincuenta y nueve años, pero lo había imaginado cuando tenía treinta… nada nuevo bajo el sol. Y abajo en el jardín, los niños hoy siguen dando patadas al balón. A ningún padre se le ha ocurrido regalarles unos libros para leer en verano, no por obligación, sino como un verdadero placer. Claro, entiendo por qué las editoriales en general tienen tanto miedo de arriesgar en publicar, es una profesión peligrosa; tanto para el que publica, como para el que escribe y no digamos nada para el Español que pueda leer, “¡Niño coge el balón “pa” jugar ar Furbol y que te dé el aire, que “tese va a secar la sesera”!

Comencé en esta aventura de narrar historias, con factura de novela, hace ya seis años, tengo una nueva novela escrita, que si nadie lo remedia me llevaré conmigo a ninguna parte. Esta recluida en un recóndito lugar de algún disco duro de mi ordenador y quizás haya hecho alguna copia en papel para el registro de propiedad intelectual, en todo caso estará allí.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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