“Piriodistas expertulianos”. Por Francisco Gómez Valencia

Piriodistas expertulianos

 

“Los Piriodistas expertulianos son siempre los mismos, dicen siempre lo mismo y cobran a todas horas por estar en la radio o en la tele”

Tranquilos, no les agobiaré con lo que dice la RAE a propósito de los expertos, los periodistas y los periodistas expertos en todo lo que se menea y le cuelga.

Yo por ejemplo soy un experto cocinero; las lentejas me salen muy ricas y manejo un buen número de platos que aprendí viendo cocinar a mi madre y a Karlos Arguiñano. También soy un experto padre, pues soy hijo de otro que a su vez también lo es y porque además tengo una criatura a la que sin leerme el manual de instrucciones voy sacando adelante. Por supuesto soy un experto marido pues llevo veinte años con mi contraria manteniendo un combate diría yo que hasta igualado en algunas fases del encuentro. De hecho solo voy perdiendo por la mínima, aunque aún queda casi el segundo tiempo completo y voy limpio de tarjetas y lesiones. También soy un experto en ciencia política & sociología, pues para eso estudié y sobreviví en la Complutense-. Y por supuesto soy experto en mi(s) oficio(os), es decir, aquello a lo que profesionalmente me he dedicado durante más de veinticinco años en diferentes sectores.

¿Cuántos de ustedes son expertos en algo? Hace días alguien dijo por las redes: “indiquen con un [gif] a que se dedican sin decir nada”. Fue genial porque la lista de oficios era interminable, había de todo y al detenerte para ver la imagen dejaba claro que detrás hay personas que ha dedicado el tiempo necesario para ser expertos.

¿Un experto de los de la televisión o la radio, lo son por tener siempre un altavoz donde hablar? Yo pienso que si tiene la formación académica y/o la debida experiencia laboral y además lo refuerzan habiendo escrito libros o artículos científicamente apoyados con datos cuantitativos y cualitativos sobre el tema, sí por supuesto. Pero si sus opiniones son vertidas en ese escenario porque por lo que sea tienen acceso a esos programas por lo que hayan escrito sobre vete a saber… ¿Les hace merecedores del calificativo de analistas expertos? O sea que el Gobierno en lo peor de la pandemia nos mintió hablando de expertos resultando que solo eran algunos comisarios políticos y… ¿nos tenemos que creer que los tertulianos son diferentes? ¿La esencia del periodismo cual es: opinar o informar?

Yo como no soy periodista escribo sobre cuestiones vitales en las que detallo reflexiones brevemente y las construyo según mis creencias. Hacer pedagogía partiendo del campamento base del anonimato es maravilloso si te gusta contribuir a estrechar la base de la pirámide la cual, se nutre de la gente que vive en su imbecilidad; y solo algunos especímenes mejoran y salen de ese estado de letargo -como relataba Platón al hablar de la cueva, las sombras y eso…-. Este estado natural del humano está provocado por la subjetividad que lo rodea consiguiendo que jamás opine por sí mismo, sencillamente porque no tiene opinión propia de nada, por eso trato de ayudar a que el personal deduzca por si solo que hay que espabilarse. Y aquí llegado el momento y si me permiten, les recomiendo que no hagan ni caso a Descartes y sin embargo tengan mucho ojo con lo que reflexionaba Nietzsche, siempre que sea para criticarlo y desmontarlo después con el máximo respeto. Nuestra mente solo interpreta malamente textos codificados por otro (algún día me pondré esplendido y les hablaré del filósofo Jacques Derrida, padre del deconstructivismo.

 

LA “EXPERTITUD” al detalle -como dijo la otra-.

 

Los mismos expertos en pandemias que parlotean a gritos sentando cátedra sobre el covid-19, lo son en política nacional y opinan sobre la última crisis de Gobierno. También lo son en economía financiera y contabilidad despotricando sobre las últimas indicaciones macroeconómicas del Banco de España, a la par que interpretan los últimos datos del CIS, porque también lo son en sociología y estadística. Pero ojo ante la crisis de Afganistán, como expertos en migración, crisis humanitarias, historia, geopolítica, geoestrategia, relaciones internacionales siendo doctos en política exterior de EEUU, Rusia, China, la UE, y de todos los países de cultura musulmana de comportamiento tribal, que desembocan en el islamismo radical que nos acecha, nos deleitan con sus tesis infumables con cara de estirados y voz de catedrático, mientras promocionan su último libro de tapa blanda.

Que cae una tromba de agua o una nevada histórica a la que llaman Filomena o revienta el volcán de La Palma, pues como expertos en cambio climático y vulcanología desarrollan sus opiniones certeras comenzando sus interlocuciones con el típico: “yo no soy experto en estas cuestiones pero”…-y lo sueltan. El medio ambiente aplicado por la UE y sus empresas verdes energéticas y de reciclaje y descarbonización, responsables del nuevo impulso al urbanismo ecológico y limpio de emisiones contaminantes con perspectiva de género, provocan en la clase política giros de 360º respecto a lo prometido en campaña electoral, pero ellos como buenas rémoras son capaces de a la vez de despellejar a ese mimo político por ello -pero poco-, hacer lo propio en la dirección contraria porque no hay combustibles fósiles baratos aunque sean contaminantes para la calefacción o el aire acondicionado. Y critican al Gobierno socialcomunista o al Ayuntamiento liberal conservador de turno y de pacotilla, por no haber acertado con las predicciones meteorológicas y mover mal el parque de quitanieves.

Que sube el paro, critican; que baja, critican, que la Patronal firma o no un acuerdo con los comunistas, pues como expertos en estudios sociolaborales y derecho laboral lo matizan; que sube la luz, nos explican la factura como si la hubieran emitido ellos mismos, que suben los combustibles, nos explican la guerra comercial y estratégica entre los diferentes países que pugnan por el control de los oleoductos, gaseoductos y la madre que los parió; y nos ofrecen soluciones fáciles a problemas muy complejos como hacen los populistas, mientras los critican por serlos. Que una manada de menas perpetra una violación a una pobre chica, pues nos dan lecciones de convivencia, sociabilidad y psicología grupal para superar el trauma, y firman manifiestos de ofendiditos promocionados por el Banco de Santander o la Fundación ponle freno.

Que a una anciana la ocupan su casa cuando se ausenta para ir a comprar el pan, pues interpretan a destajo el código penal soflaman un poco y critican a la empresa desokupa por ser directos. Que asesinan a un gay o a un inmigrante ilegal, pues dan Fe de las aberraciones dichas desde la extrema derecha. Que apedrean a estos, pues dan Fe de las aberraciones de la extrema izquierda. Que estos enfermos excomulgan a la derecha moderada, pues la piden que haga acto de conciencia y reclaman pactos con ellos. Que la derecha liberal se atreve a levantar un poquito el tono a la izquierda por error y mucho a la extrema derecha para defenderse porque les escuece que los llamen cobardes, pues también la piden pactos y comprensión, pero por supuesto solo con la izquierda.

Lo más curioso es que cuando los despiden de sus medios subvencionados porque aburren a las ovejas para sustituirlos por jóvenes que cobran menos y son afines a los partidos políticos sin medias tintas, ya que el sistema educativo los ha hecho ser así y además aportan menos preparación intelectual, salvo en nuevas tecnologías por donde les dan sopas con hondas -sirva de ejemplo el “influencer” Ibai Llanos-; pues van y crean medios digitales de carácter mediocre y se dedican a felicitarse por las redes sociales, igual que hacen los políticos después del discurso del jefe, en vez de asumir que les queda poco, porque las nuevas tecnologías y las nuevas generaciones pasan de ellos como de comer mierda, y a los papas solo les queda escucharlos o verlos a escondidas porque ya no controlan los mandos de la tele y la radio y los yayos están liados con las telenovelas turcas.

Son siempre los mismos, dicen siempre lo mismo y cobran a todas horas por estar por las mañanas en la radio o en la tele, antes de comer, después de comer, por la tarde y por las noches. Mientras escriben y escriben artículos para diferentes periódicos de postín que no lee ni Dios, realizan ensayos para publicar en revistas y panfletos universitarios y/o fundaciones “ad hoc” de mínima repercusión, donde cuando pueden hacen algún bolo de presentadores de otros colegas y como todavía les queda tiempo, publican libros por doquier aplicando moralina a buen precio por Amazon sin remordimientos de conciencia. Después si se tercia se los firmarán a usted en la Feria del libro cogido de la mano del pobre librero previo pago, con una bonita dedicatoria y hasta se hará un “selfie” con usted para que lo comparta por las redes y le siga haciendo publicidad gratis. Sí, a usted que es el mismo a quien le han bloqueado en las redes sociales por insolente.

 

“Piriodistas expertulianos”

 

Nota a pie de página: la foto que acompaña este trabajo, forma parte un magnifico artículo que en marzo del 2020 publicó el entrenador de futbol Ángel Cappa en el digital canarias-semanal.org. El cual ya de paso les recomiendo que lean porque no deja títere sin cabeza respecto a este manoseado asunto.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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