Camilleri, el gran testigo de Italia. Por Antonio Ramírez

Carta a Matilda del testigo de Italia, el gran Camilleri

“Andrea Camilleri es, sin duda, uno de los representantes de la mejor literatura, cultura, italiana del siglo XX y entrando por derecho en el XXI”

La vida de Camilleri, siempre involucrada en el devenir de su país, Italia, es un recorrido de los últimos cien años por el mundo de la cultura, la política y, en definitiva, la sociedad italiana.

Con singular incidencia, Sicilia fue gran parte de su inspiración y preocupación. Por ello, en “Carta a Matilda“, este insigne autor siciliano, de Agrigento, recuerda a su bisnieta episodios de la historia de su país, entremezclándolos con los hechos que le tocó vivir, de su propio devenir, abundando en el humor y también en la esperanza de lo venidero.

Andrea Camilleri es, sin duda, uno de los representantes de la mejor literatura, cultura, italiana del siglo XX y por derecho y obra continúa destacando en el XXI. Háblame de ti. Carta a Matilda es una obra breve, pero intensa y de tal amenidad que el autor escribió casi en plena ceguera, pero que recoge la esencia de un grande de la literatura, de un personaje, inolvidable.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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