1714: AMNESIA Y ANESTESIA (2). Por José Crespo

Felipe V y María Luisa de Saboya contrayendo matrimonio, grabado de 1701

 

“La historiografía “a medida” habla y se ceba con el asedio de 1713-1714 pero pasa por alto el asedio de 1705: El virrey intenta poner freno”

 

El virrey al mando de sus muy escasas tropas intenta poner orden en aquel desmán y llama a Barcelona a los responsables del altercado en el palacio del Lloctinent (13).

Historiadores fijan en este altercado el primer origen del cambio de la situación en la Guerra de Sucesión, no por la situación social o malestar popular sino por la movilización e interés de ciertas élites dado que los llamados a declarar ante el virrey se declararon en rebeldía y partidarios del archiduque Carlos de Habsburgo. Parte de estas familias influyentes, unidas entre sí tanto por lazos de sangre como económicos toman la decisión de contactar con los ingleses, del bando del archiduque, a través de un antiguo socio y productor de aguardiente afincado en Cataluña, Milford Crowe, nombrado plenipotenciario por la reina Ana de Inglaterra, lo cual condujo al conocido como Pacto de Génova firmado entre en 1705 entre Inglaterra y un grupo de propietarios y nobles catalanes austracistas, denominados vigatans, que se arrogaron la representación del Principado de Cataluña en el marco de la Guerra de Sucesión. Según los términos del acuerdo, suscrito por el noble Antoni de Peguera i d’Aimeric y el abogado Domenech Parera, Inglaterra desembarcaría tropas en Cataluña lo antes posible, que, unidas a las fuerzas catalanas que aportaría el principado, lucharían en favor del pretendiente al trono español Carlos de Austria contra los ejércitos de Felipe V, comprometiéndose asimismo Inglaterra a aportar armas y dinero mantener las leyes e instituciones propias catalanas algo que no había sido puesto en duda ni en peligro por Felipe V sino todo lo contrario como se ha visto. El pacto fue rubricado en Génova el 20 de junio de 1705 por Peguera y Parera, en nombre del Principado de Cataluña, y por Crowe como comisionado de la reina de Inglaterra.

 

Los intereses de los comerciantes: Génova

 

Para los asentistas la guerra significaría engrosar sus arcas con el negocio generado y para los vigatans significaría el perdón que recibirían del archiduque.

En realidad Parera y Peguera, que se presentaron en Génova diciendo representar a los catalanes, actuaron por cuenta propia sin contar para nada y actuando a espaldas de las dos instituciones catalanas más importantes en ese momento, la Diputación del General (14), es decir la Generalidad, el Consejo de Ciento (15), y el ayuntamiento de Barcelona. De hecho hasta en el ayuntamiento de Vic no se tenía ni idea del viaje de ambos a Génova.

Tras la firma, ingleses y holandeses cumplieron con lo pactado desembarcando en España a principios de agosto de 1705 con el pretendiente como Carlos III a la cabeza. Por parte catalana y en contra de lo pactado en Génova los 6.000 catalanes prometidos no dieron señales de vida por lo que el archiduque, al ver que no llegaban los combatientes prometidos, reaccionó remitiendo una misiva a todos los alcaldes anunciando su llegada y conminándoles al alzamiento en armas para engrosar sus fuerzas, pero… no hubo respuesta. Así es que el supuesto levantamiento catalán se redujo a la comarca de Vic.

En el último momento cuando la fuerza angloholandesa se planteaba reembarcar el príncipe Jorge Luis de Hesse-Darmstadt (16) envía seis de sus oficiales catalanes con un grupo de hombres armados y un bando dirigido a los alcaldes para que se alcen en armas. La madrugada del 19 de agosto de 1705, Juan Nebot llegó a Riudoms, su pueblo, obligando al alcalde y a sus jurados reunir el consistorio a prestar lealtad al archiduque renegando de Felipe V y mediante coacciones a levantar el somatén a las cinco de la mañana del mismo día. De allí fueron de pueblo en pueblo llamando a la rebelión entregándose las poblaciones sin resistencia ya que no había fuerzas del ejército regular en Cataluña.

ASEDIO DE LÉRIDA

 

Resistencia

 

Únicamente algunas ciudades como Lérida plantearon cierta resistencia y de forma más sonada fue la resistencia de Cervera que se defendió con las armas hasta capitular cuando comenzaron a quemar sus campos. Cervera quiso mantenerse borbónica respetando los pactos establecidos y firmados en 1701 y 1702, siguiendo la tradición pactista de la región que se había mantenido desde la Edad Media, condes de Barcelona, casa de Austria y casa de Borbón en la persona de Felipe V.

Con motivo del tricentenario el ayuntamiento de Cervera inició una campaña para autoblanquear su imagen ante los nacional-separatistas del momento afirmando que jamás habían sido borbónicos sino austracistas. De hecho aunque cedió al ser quemados sus campos y capitular tras las amenazas y presiones bajo las armas de los rebeldes frente a la dinastía legítima, cuando Cervera fue liberada por los borbónicos volvió con sincera normalidad a sus pactos siendo borbónica como lo fue con anterioridad.

Según el historiador austracista Francisco de Castellví y Ovando (17) en su obra explica que una fuerza compuesta por ingleses, holandeses y leridanos saquearon Cervera desde el 1 al 4 de abril de 1706, convirtiéndose en la primera ciudad catalana víctima del saqueo de esta guerra por la fuerzas austracistas. Felipe V premió la fidelidad de Cervera, al igual que otras ciudades aragonesas como Jaca, en este caso con la construcción de una nueva Universidad.

NOTICIAS DE LOS BOMBARDEOS SOBRE BARCELONA

 

Instituciones fieles a la Corona

 

A esta altura de la guerra tanto la Diputación del General como el Consejo de Ciento seguían fieles a la Corona borbónica al igual que fueron los representantes en las Cortes de 1701 y 1702.

La historiografía “a medida” habla y se ceba con el asedio de 1713-1714 pero pasa por alto el asedio de 1705 siendo en este caso los sitiadores los austracistas y manteniéndose la ciudad de Barcelona fiel a Felipe V. Nada más capturar el castillo de Montjuic, los aliados comienzan el 15 de septiembre el bombardeo sobre la ciudad desde allí. El virrey felipista Velasco forma a la milicia armada de los gremios de la ciudad, la Coronela, mientras la población vacila. De hecho tras la capitulación se calcula que una tercera parte de la población, unos 6.000 habitantes de 20.000 de la ciudad, la abandonaron.

La ciudad vivió un bombardeo más intenso e indiscriminado que el intento de desembarco de Rooke de 27 de mayo de 1704, en este caso una de las bombas lanzadas el 16 de septiembre, el día anterior los aliados habían arrojado 107, cayó sobre el Palacio de la Generalidad, perdiendo la vida el presidente Francesc de Valls e hiriendo mortalmente en la casa de la Diputación al diputado eclesiástico Francisco Valls y Freixa. Al tiempo, los vigatans tomaban represalias contra felipistas que vivían fuera de la ciudad y contra casas de jesuitas, que apoyaban a Felipe V. Finalmente la ciudad cae en manos de los austracistas a pesar de los intentos de defensa de los borbónicos. Barcelona, rodeada de las tropas aliadas capituló el 9 de octubre y el día 22 entraba el archiduque.

En 1706 se invierten las tornas con los protagonistas situados en frentes contrarios intentando en este caso los borbónicos recuperar la ciudad.

Durante el cerco austracista Blas de Lezo recibe la orden de abastecer a los sitiados de Barcelona al mando de una pequeña flotilla pues en ese momento Barcelona todavía era fiel a Felipe V, sufriendo la ciudad un intenso bombardeo austracista que selectivamente no recuerdan en la actualidad los antiespañoles y separatistas. Lezo demostrando una aguda inteligencia, realiza brillantemente su cometido, escapa una y otra vez del cerco que establecen los ingleses sobre la capital condal para evitar el aprovisionamiento. Para ello improvisa, deja flotando y ardiendo paja húmeda con el fin de crear un densa nube de humo que ocultase los navíos españoles, pero además carga «sus cañones con unos casquetes de armazón delgada con material incendiario dentro, que, al ser disparados, prenden fuego a los buques británicos»… Los británicos se ven impotentes ante tal despliegue de ingenio.

Posteriormente participó en el asedio de Barcelona al mando del Campanella, de 70 cañones, cosa que no le perdonan los separatistas en su torcida interpretación de la historia, en el que el 11 de septiembre de 1714, al acercarse con demasiado ímpetu a sus defensas, recibe un balazo de mosquete en el antebrazo derecho, perdiendo la movilidad en su antebrazo derecho hasta el fin de sus días. De esta manera con sólo 25 años tenemos al joven Blas de Lezo tuerto y cojo del lado derecho y manco del izquierdo. Aún le quedaba un último esfuerzo en Cartagena de Indias donde derrotaría a los ingleses.

Palacio de Lloctinent

 

La manipulación separatista

 

Me quiero referir por un momento a lo que leí en su día horrorizado en el Diario de sesiones del Congreso de los Diputados del 18 de septiembre de 2013, sobre una propuesta no de ley en relación con la memoria del bravo marino español Blas de Lezo y que si fuera de otra nación europea seguro tendría una plaza en el centro de su capital, en la que un diputado que habló allí porque es español expuso: … «quizá, si yo fuera español también compartiría pero no lo podemos compartir porque don Blas de Lezo fue uno de los asaltantes de Barcelona el 11 de septiembre del año 1714, es decir, hace trescientos años… fue uno de los militares que asaltó, después de meses de asedio, a la ciudad de Barcelona, la capital de Catalunya, y ustedes saben que ello conllevó no solo una represión brutal sino la pérdida de las libertades catalanas, así como la prohibición del uso de la lengua catalana. Y sigue… desde la racionalidad, incluso les diría que desde la lejanía que nos permite el análisis frío de la historia, deberían entender que no podamos apoyar una figura que encarna tan bien el poder militar, que asedió y conquistó nuestro país y que conllevó la pérdida de las libertades nacionales»…

 

Leemos en el texto términos empleados de forma mentirosa e interesada como “represión”, “prohibición de la lengua”, “nuestro país”, “libertades nacionales”, y más adelante habla de “el bombardeo de Barcelona que se vive aún hoy en día como un trauma” (18)

 

Disensiones internas

 

Retornando a 1706, una vez el archiduque, con Barcelona en sus manos, convocó Cortes con representantes afines a su causa, en ellas se declaró excluida a la Casa de Borbón del Trono de España y declararon nulas las Constituciones firmadas con Felipe en 1702. Con ello quedaba claro que si el rey Felipe ganaba la guerra, tal como sucedió, al entrar de nuevo en el principado quedaba liberado del cumplimiento de lo que había reconocido y concedido en 1701 y 1702 y todas las leyes del principado que considerase oportuno.

En 1706, en circunstancias nada esclarecidas, fue asesinado el consejero de la ciudad de Barcelona Francesc Nicolau de Sant Joan acusado de borbónico, de esa manera el archiduque pasaba a controlar las dos instituciones más importantes de Cataluña. Resulta interesante cómo el actual imaginario separatista oculta este hecho como queriendo reforzar la idea de una total oposición popular a las fuerzas borbónicas.

Quedaron al frente del gobierno de la ciudad el conseller segundo, el mercader Francisco Gallart, y el conseller tercero, un jurista llamado Rafael Casanova; la dura actuación de Francisco Gallart y Rafael Casanova consiguió finalmente acabar con el motín y salvar el gobierno de la ciudad. El 8 de mayo cuando Barcelona estaba a punto de caer, se descubrió en el horizonte a la flota inglesa bajo el mando del almirante John Leake, provocando el levantamiento del sitio y la retirada de las tropas borbónicas.

Ese asesinato rebela los enfrentamientos internos entre los sitiados unos partidarios de la defensa y otros de la rendición con condiciones, hundiéndose la ciudad en el caos a partir de 1706 e iniciándose un enfrentamiento largo que tenía como campo de batalla las tierras catalanas.

El archiduque que controlaba además casi la totalidad de Aragón pidió a las instituciones catalanes que levantaran y financiaran tropa regular dado que el esfuerzo principal lo estaba soportando sobre sus hombros las tropas extranjeras.

 

NOTAS:

13 El Palacio del Lloctinent se construyó como residencia del virrey de Catalunya y como sede de la Real Audiencia. Las Cortes celebradas en Monzón en 1547 decretaron la construcción del Aposento o Quarto Nuevo para el lloctinent como ampliación del Palacio Real Mayor, en presencia de Carlos V y de los Diputados.

14 Diputación del General: ‘Deputació del General’ fue una representación del General o Generalidad, ‘Generalitat’, de Cataluña con carácter permanente y ordinario durante los siglos XIV al XVII.

15 Consejo de Ciento: ‘Consell de Cent’, institución de autogobierno municipal de la ciudad de Barcelona entre los siglos XIII y XVIII.

16 Tras la firma de la paz de Ryswick que puso fin a la Guerra de los Nueve Años el rey Carlos II de España lo nombró virrey de Cataluña el 6 de febrero de 1698, además de investirlo con la grandeza de España y el Toisón de Oro. En cuanto Felipe V ocupó el trono en febrero de 1701 le destituyó del cargo y dos meses después le expulsó de sus dominios. “Darmstadt vendió sus muebles y objetos de valor y partió para Austria. Desde aquel momento, el príncipe se convirtió en el promotor más activo y cualificado de la causa del archiduque entre austríacos, ingleses y austracistas catalanes”. Acompañó a Lisboa al archiduque Carlos, recién proclamado en Viena como Carlos III rey de España, pero allí pronto aparecieron sus desavenencias y desconfianzas con el almirante de Castilla, convertido en el principal consejero de Carlos III, por lo que fue destinado junto con el almirante George Rooke a bordo de la flota angloholandesa del Mediterráneo. En 1704 dirigió, junto con el almirante inglés Rooke, el fracasado desembarco de Barcelona y después el ataque a Gibraltar, 4 de agosto de 1704, que se saldó con la toma de la plaza en nombre del archiduque. Murió el 14 de septiembre de 1705 durante el sitio de Barcelona, cuando en el asalto al castillo de Montjuic, una bala le destrozó una arteria del muslo y murió a consecuencia de la hemorragia, el cual finalizó con la entrada del Archiduque Carlos en la ciudad y su proclamación como Carlos III de Aragón.

17 Francisco de Castellví y Obando: ‘Francesc de Castellví i Obando’, 1682 – Viena, 15 de septiembre de 1757, militar e historiador español, reconocido como el principal referente de la historiografía austracista de la Guerra de Sucesión Española con su obra Narraciones históricas.

18 Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2013. X LEGISLATURA Num. 397

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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