Felicitemos con mis manos en tu cintura a Salvatore Adamo en su cumpleaños. Por Rafael Gómez de Marcos

Salvatore Adamo

“Felicitemos al gran Salvatore Adamo, y nada mejor que hacerlo con “Mis manos en tu cintura” ¿Quién no ha tatareado esta canción?”

A los 77, el siciliano que vive en Bruselas, hijo de minero, fue nombrado Comandante de las Artes y las Letras en Francia, sigue cantando hasta en japonés. El gran Jacques Brel le definió como “Jardinero del amor“, en todo intelectual se encuentra un cursi o cabrón con mala leche, vaya usted a saber. Para nuestro protagonista hacer canciones es «artesanía», para Brel, Brassens o Ferré era un arte mayor. Bueno, dejémoslo ahí.

En España se le tiene un cariño especial desde que triunfó en nuestro país cuando tan solo tenía veinte años. Con más de cien millones de discos vendidos, en 1966 fue el único que plantó cara a los Beatles. Dice, que en sus conciertos, también “hay mucha gente joven”, que vive su música con nostalgia, porque en aquellos tiempos podían expresarse buenos sentimientos sin despertar la ironía o caer en cursilería, y ahora todo es más rápido, más concreto”. Y lo dice porque a sus 78 años que cumple en el día de hoy, aún sigue en activo. Felicitemos al gran Salvatore Adamo, y nada mejor que hacerlo con “Mis manos en tu cintura” ¿Quién no ha tatareado esta canción?

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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