La verdad y la magia de la mano de Fabio Geda. Por Antonio Ramírez

La verdad y la magia de la mano de Fabio Geda
 

«Pura literatura, esta obra hace de la crudeza un canto a la belleza y la dignidad. La verdad y la magia de la mano de Fabio Geda»

 
Hay relatos que superan la ficción. Que siendo ciertos, en su desarrollo no es necesario salirse de su realidad para alcanzar la belleza, la magia  y el encanto. Este es uno de ellos, «En el mar hay cocodrilos«, en el que su autor, Fabio Geda pone la mano en una de esas llagas que supuran en nuestra sociedad actual desde hace tiempo y con visos de quedarse entre nosotros durante mucho más.
 
El autor borda un paño cierto contando la historia de un niño afgano de diez años que huye con la ayuda de familiares de la radicalidad de su país, atravesando numerosas peripecias, y consigue salir adelante solo en condiciones penosas pero siempre con la alegría y el estímulo de vivir, de la esperanza.
 
Enaiatollah Akbari, que así se llama nuestro protagonista, atrapado en los momentos dramáticos que le acompañaron en su tiempo, da cuerpo y corazón a una historia increíble, pero cierta, y que es narrada no sin sonrisa e ironía dando un toque melancólico de atención a un mundo avanzado, veloz, pero en el que no se ausenta la injusticia y el sufrimiento. Pura literatura, esta obra hace de la crudeza un canto a la belleza y la dignidad.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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