
«Así nos exprimen porque hemos pasado de ser clientes a ser empleados de sus sucursales, sin tener arte ni parte en los beneficios»
La historia de la humanidad está llena de revoluciones y evoluciones. La última podría denominarse de la información digital mundial o algo así. ¿Quiere decir esto que todos los habitantes del planeta sean capaces de utilizar esas tecnologías a la voz de ya. No, rotundamente no. Las mentes nuevas, las de los que tienen en la actualidad menos de cuarenta años, ya han nacido en un universo casi cibernético, conectado, interconectado, electrificado, mundializado por las redes sociales y las redes telefónicas inalámbricas. Los que nacimos aún en los años cincuenta, aunque no nos resultan extraños los computadores personales, si tuvimos que aprender desde cero a usarlos.
Los ordenadores van pasando ya a segundo plano en las relaciones interpersonales y van quedando relegados en sus versiones más potentes al mundo científico y quizás universitario. Este hecho se ha producido porque la capacidad de los teléfonos móviles, o atonta mentes como los llamo yo, han pasado de ser “zapatófonos” como el de Maxwell Smart a ser superiores al que utilizaba el capitán Kirck en Star Trek.
A este artilugio ya solo le falta tele transportarnos, pero paciencia algún siglo de estos lo hará. Todos estos elementos, que están muy bien, los entienden a la perfección las nuevas generaciones, pero no son tan accesibles en su manejo para gente que supera los setenta años en general, aunque siempre haya excepciones. Por eso la nueva manía que han adquirido los negociantes bancarios, de hacer todos los trámites sin que intervengan los operadores humanos, antes Paco o Manoli de la central del banco Piti Piti, está muy mal si no se dan alternativas a los que no saben, porque les pilla ya descolocados con la tecnología.
Está muy bien señores potentados, que ustedes quieran incrementar sus ingresos, aunque sea a costa de cargarse los puestos de trabajo de sus empleados, no vamos a criticarles por ello, son ustedes unos magníficos explotadores de los demás. En ocasiones verdaderos buitres de cuello pelado. Pero no teman, al final el dinero que ustedes puedan tener almacenado en sus cajas fuertes, en sus libros contables cibernéticos y cerebrales se lo comerán los gusanos como el resto de sus personas.
Me gustaría decirles que no sé si saben que el dinero que gestionan, y que hasta hace pocos años les incrementaba su fortuna, es de los depositantes, aunque para ustedes esos depositantes y depósitos sean mierdas pinchadas en un palo. Me alegro de que sea ahora cuando ustedes hayan caído en su propia trampa, porque el dinero ya no vale casi nada y se vean obligados a ejercer de almacén de ventas de artículos de consumo, desde cámaras de foto a mobiliario, electrodomésticos y todo tipo de artículos que antes se adquirían en tiendas del ramo. Han convertido por obligación a sus antiguos empleados en cajeros de supermercados o en vendedores puerta a puerta agresivos, pobres.
No se si llegará el día en el que pongan ustedes puestos de trabajo en sus oficinas para vender palomitas. Y la verdad, haber estudiado tanto años para ascender en la jerarquía bancaria para acabar de cajero de supermercado, es algo que debe de machacar sicológicamente al más pintado. Un poco de respeto con ellos, por favor. A mi me traen al fresco sus problemas, porque siempre he pagado religiosamente mis deudas y lo seguiré haciendo, pero lo que no tolero es que me falten al respeto, incumpliendo las normas no escritas que, aceptamos en su momento y que, implicaban un trato humano, coloquial y directo entre nosotros y ustedes.
Yo de verdad que lo siento por sus empleados, Que desde luego es lo único que me importa de mi sucursal porque lo que les aguarda a la larga es el paro. Con su inmensa cara dura están ustedes sustituyéndolos por sus propios clientes que, ahora hacen todo el trabajo mientras ustedes solamente ganan dinero, poco, pero dinero, antes nos lo sacaban en tipos de interés ahora solo en las hipotecas y préstamos personales al consumo. Así nos exprimen porque hemos pasado de ser clientes a ser empleados de sus sucursales, sin tener arte ni parte en los beneficios, ya que incluso cobran porque tengamos dinero en la cuenta.
Porque hay que domiciliar recibos para no tener que ir a las sedes de suministros a pagarlos, que si no el dinero debería acabar debajo del colchón como antaño, y ustedes deberían irse a esparragar por vagancia extrema, falta de visión, y usura desmedida. Pues lo dicho, que ustedes se coman el dinero con patatas a ver si un día tenemos la suerte de ver como se les sale por las orejas. La historia de la humanidad está llena de revoluciones y evoluciones. La última podría denominarse de la información digital mundial o algo así. ¿Quiere decir esto que todos los habitantes del planeta sean capaces de utilizar esas tecnologías a la voz de ya? No, rotundamente no. Eso que hacen ustedes en la actualidad se llama falta de respeto al cliente, su valor más importante. Por lo menos eso creo yo, que más vale mi anciana vecina de noventa años que les confía su pensión, que todo el puñetero dinero que ustedes amasan creyendo que es suyo.
