El Arte Habitable de Melilla, la ciudad soñada. Por Antonio Ramírez

El Arte Habitable de Melilla, la ciudad soñada

“Carlos Baeza rinde tributo a su musa, Melilla, desde su virtud artística, pero también desde su sincero amor y consideración por ella”

 
Este no es un libro sobre Arte al uso. Relata el proceso evolutivo y creativo del autor a lo largo de cuatro décadas y relacionado con su ciudad natal, Melilla. “La ciudad de las cúpulas y las mezquitas“. Se trata de un viaje imaginario, en la mente de su autor, Carlos Baeza, pero íntimamente relacionado con la miscelánea urbana de esta urbe.
 
El paisajismo urbano contemporáneo al que va dedicado, brinda un singular y sincero homenaje al patrimonio modernista de esta ciudad norteafricana, de esbeltas cúpulas y bellos elementos ornamentales. Es, así mismo, una mirada melancólica del autor hacia su “ciudad soñada“, la antigua Rusadir fenicia, hoy en día Melilla y por la que a lo largo de los siglos fueron dejando su impronta diferentes pueblos, culturas y confesiones convirtiéndola en una amalgama de matices, sensaciones y formas de mirar al cielo. Su diversidad, que compite en belleza y solidez con su legado patrimonial, se vive desde la calma y rutina convirtiendo a la ciudad en un ejemplo del respeto y vivencia hacia lo distinto.
 
Esta obra hace justicia a la singularidad y realidad de una ciudad legendaria dependiente de su lugar en la geografía pero que ofrece una visión magistral, tantas veces soslayada a costa de los acontecimientos con los que la vida le atenazó en el conocimiento y el entendimiento fuera de sus fronteras. Carlos Baeza rinde tributo a su musa, Melilla, desde su virtud artística, pero también desde su sincero amor y consideración por ella.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: