La verdadera cara “B” de la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana. Por Francisco Gómez Valencia

Los trabajadores del metal en Cádiz protestan por lo suyo manipulados por los mismos sindicatos que a su vez apoyan y chantajean al Gobierno, mientras “Kichi”, el alcalde comunista de la ciudad (de Adelante Andalucía, escisión de Podemos) los anima a quemarla.

“La verdadera cara “B” de la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana: Las calles son de la izquierda violenta y pro-golpista”

Las calles son de la izquierda violenta y pro-golpista. Ellos marcan el pulso pues disponen de hordas ilimitadas de vagos al servicio del mal, para desestabilizar el país en el momento que sea preciso. Sin ir más lejos el pasado jueves se manifestaron unos pocos sanitarios en Madrid, según ellos por los recortes de Ayuso en sanidad, cuando la realidad es bien distinta porque se ha incrementado el presupuesto en 8.000 millones de €, que no quita que las listas de espera sigan siendo de campeonato y la atención en los centros de asistencia primaria, un verdadero asco en general.

Sánchez, casi a la vez ha iniciado los tramites de aprobación de su presupuesto haciendo lo contrario, es decir, reduciéndolo en 12.000M€. Al preguntar a los liberados sindicales por el asunto, estos no sabían porque se estaban manifestando y al ser preguntados e informarlos por una reportera de 7NN, la dura realidad los sobrepasaba y balbuceaban en plan “tierra trágame”, aunque seguían gritando y reclamando incongruencias, eso sí, algo más bajito por la vergüenza a la que públicamente sus jefes (los del “langostineo”) los habían expuesto y claro, muchos tendrán hijos y hasta padres reconocidos…

Pero no aprenden o quizás sí y saben mucho, porque los grandes sindicatos de vagos y maleantes ya han anunciado movilizaciones aunque no por lo importante, es decir, por el paro, la inflación, la subida o incremento del número de impuestos etc, etc… no. La “manifa” es por la violencia de genero.

La mafia de la izquierda rebautizó la Ley como “Ley mordaza” y como siempre hasta algunos de los estúpidos que la redactaron, la llaman así. Se trata de un comportamiento y una actitud criminal ante la vida en sí misma. Lo sabemos y aun así los sigue votando un 27% según el CIS de Tezanos. Además a algunos segundones los pierde la boca y se regocijan alardeando de sus ideas en público porque no se pueden aguantar –es lo que conocemos como superioridad moral de la izquierda–.

Recientemente hemos visto como Pablo Iglesias en la cadena SER decía sin pudor que han colocado a un juez de su cuerda y junto a del PSOE, considera que podrán detener el tope o dique que VOX ha conseguido representar –junto con el Partido Popular, aunque en menor medida–, declarándose inconstitucionales la mayor parte de las leyes que se han aprobado desde que Sánchez es presidente. Y lo mismo dijo un mandado de Podemos en la tribuna del Congreso reafirmando lo opinado por Iglesias sin despeinarse ni un poco.

Reconozco que en un primer momento yo critiqué a VOX por parecer más un bufete de abogados que un partido político y pese a que lo sigo pensando, al dedicarse casi en exclusiva a esta práctica –la de recurrir todo–, han frenado algo la deriva, pese a que ello ha implicado desvirtuar el sentido del Tribunal Constitucional. De la izquierda no proviene nada bueno y es preciso actuar como lo hacen ellos cuando llegan al poder, es decir derogando todo y echando cal viva encima.

El argentino de moda – “Javier Milei” –, los califica como “los zurdos de mierda”; victimas de sus propios excesos y pecan tanto de ser unos “bocachanclas” que no pueden resistirse y en ocasiones sueltan por su boca sus tretas ilegales para manejar el cotarro. Y me viene a la cabeza las declaraciones que en su día también hizo por ejemplo Antonio Miguel Carmona hablando del control de las universidades y la educación en general –hoy premiado como vicepresidente de Iberdrola–. O las que hizo Iñigo Errejón cuando decía que había que enchufar a todo bicho viviente de los suyos en los chiringuitos creados “ad hoc”, para que cuando vinieran mal dadas y gobernara la derecha, la pudieran tener cogida por semejante parte.

El manejo de la calle como vimos a las primeras de cambio en Madrid cuando se permitieron de nuevo las manifestaciones –la mayoría por los denominados “cayetanos, hartos de estar encerrados durante los ilegales estados de alarma y además sin saberlo por entonces, aunque muchos lo denunciamos” –, sirve de ejemplo para explicar la manipulación a la que exponen a su propia gente y a los demás, cuando vimos a las hordas de menas enfrentándose a la gente normal y corriente que cacerola en mano mostraba su hartazgo. Ellos son conscientes de que es posible que las urnas y las decisiones de la UE, los termine expulsando del poder dentro de dos años y pico o igual antes, y entonces para cuando esto suceda será necesario que el escenario legal en materia de seguridad ciudadana permita a los manifestantes estar casi por encima de la Ley. Las limitaciones que las FFCCSE van a sufrir, los deja en descubierto a ellos como cuerpos de seguridad y al grueso de la ciudadanía frente al comportamiento criminal que casi con toda seguridad volveremos a ver en las calles.

Cataluña por lo suyo, el País Vasco por lo de ellos, el resto de zonas idiotizadas por el separatismo catalán ni les cuento y en el resto; las alertas antifascistas se activarán moviendo y agitando a los enchufados sindicalistas con la excusa de que existen conspiraciones jurídicas y militares (que es en lo que anda ahora Iglesias), la sanidad y la educación pública (cuando ellos mismos no la utilizan para sí o sus familias), la violencia de genero (reinventando y tipificando nuevos delitos acomodándolos a la causa), la homofobia (cercenando el derecho a la presunción de inocencia del hombre por serlo), el franquismo (como el gran comodín), el cambio climático (culpable de hasta la nuevos tipos de ansiedad) y por las necesarias derogaciones –que más nos vale que las lleven a la práctica–.

Cuando eso pase –y que Dios me perdone por desearlo–; será señal de que estamos vivos y entonces me parecerá muy bien que Ferreras termine sus programas diciendo “resistimos” porque será señal de que irán perdiendo.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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