«Según este preclaro personaje la culpa del absentismo laboral es la Sanidad pública. Como se tarda tanto en obtener cita, las enfermedades empeoran y las bajas se prolongan».
El absentismo laboral y los sindicatos. Por Anna Castells

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«Según este preclaro personaje la culpa del absentismo laboral es la Sanidad pública. Como se tarda tanto en obtener cita, las enfermedades empeoran y las bajas se prolongan».

«La productividad en nuestro país en 2025 ha caído al mismo nivel que hace casi 6 años, lo cual es un síntoma de la sovietización del mercado laboral».

«Ser previsor es necesario y hacer planes entra dentro de la lógica humana. El problema surge cuando el plan devora a la vida».

En Tve pasó lo mismo que en el Ministerio del Interior, los funcionarios de sanidad o el colectivo público de profesores del Ministerio de Educación.

«Palabrería, mucha palabrería WOKE, con todas esas palabras, frases e ideas vacías. Eso es lo que representa ahora mismo la izquierda en este país».

«En realidad y detrás de esta “Cortina de Humo”, solo se pretendía aumentar la recaudación de Hacienda, porque eso es lo que hay».

«Las verdaderas motivaciones de tanta gente vestidita de verde con sus pancartas y panderetas, son las de la política de bajas miras. Qué pena para tanto esfuerzo».

Todas sus banderas están ¿Cómo no? subvencionadas. Apelan al 34, a la guerra, la muerte y el dolor. Vaya panda de subvencionados egoístas y traidores.

En la vida española, una virtud muy apreciada es la querencia por la igualdad que no debe confundirse con la igualación.

Gobierno y sindicatos lo tienen claro: la culpa de todo es de los empresarios. Para los zurdos el único empleo decente es el público.

Amenazar es gratis por lo que presentar bronca queda hasta bien. Y a Pedrete le quedan dos telediarios si Dios y el capital quieren.

Le gustan las fotos más que a un tonto una tiza. Todos los días se disfraza para tal fin. El fular hortera es su seña de identidad.

La política española se ha convertido en una vulgar y rastrera partida de naipes, en la que las cartas las reparte un tramposo.

El Gobierno actual ha echado mano, sibilinamente, de la idea de los privilegiados impotentes para mandar sin conflictos o interferencias.