El pasado siempre vuelve. Por Antonio Ramírez

El pasado siempre vuelve
 

“El protagonista, buscando una vida en libertad y ajena a las ataduras de su pasado, se vuelve a encontrar con él y este le persigue hasta el extremo”

 
Duro, cruento pero excepcional relato de Ian Mcguire que nos traslada a la extrema dificultad del Circulo Polar Ártico en un tiempo de descubrimientos, conquistas, pérdidas y tragedias inhumanas de finales del siglo XlX. Es el tiempo del declive de los balleneros que se adentraban en ese lugar inhóspito a la búsqueda de la apreciada grasa de ballena y de foca pereciendo, en muchas ocasiones, en el intento.
 
Con La Sangre Helada Ian Mcguire relata el viaje del Volunteer, con una oculta misión ajena a la caza en sí, y el autor nos adentra en la atormentada vida de un cirujano irlandés que huye de su pasado en la India colonial y que se enrola en ese navío con la esperanza de dejarlo atrás.
 
En el transcurso del periplo cobran protagonismo personajes del sórdido mundo marino de entonces. Con especial relevancia, cruza Patrick Summer (que así se llama el médico) su derrotero con Henry Drax, un asesino, el arponero principal del Volunteer inglés y hombre de mal camino y peores instintos. El protagonista así, buscando una vida en libertad y ajena a las ataduras de su pasado, se vuelve a encontrar con él y este le persigue hasta el extremo.
 
Envolvente, descarnada, claustrofóbica y cruel, “La sangre helada” no deja indiferente en momento alguno. La cadencia de su historia guarda todas las esencia de la obra de aventuras en el género más negro. Llevado, como serie televisiva a la pequeña pantalla, el libro es un referente para quienes gustan conocer el lado más oscuro del género humano. Muy recomendable.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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