De la conmemoración falseada y la derogación solapada de la Carta Magna. Por María de Mar Codeseira

De la conmemoración falseada y la derogación solapada de la Carta Magna.

«Hoy sufrimos la conmemoración de la Carta Magna totalmente falseada y vemos al ejecutivo socialista usando la Constitución como propaganda»

Un Decreto de 11 de diciembre de 1983, tras escasos cinco años de vigencia de la Carta Magna actual mandaba en 5 artículos a las Instituciones y FFAA conmemorar el día en que el pueblo español ratificó mediante referéndum la Constitución de 1978.

Yo que entonces apenas era una adolescente entendía un mensaje muy sencillo: Muchas opiniones y gentes de diferentes pareceres que habían estado enfrentadas y forzosamente unidas por un régimen durante 40 años, al acabar éste, habían decido darse unas normas de convivencia en todo lo que pudiera beneficiarles: territorios, leyes, derechos individuales, colectivos y economía. Me pareció que eso era importante, y encima fuera de España hablaban del «milagro político español«.

Hoy estamos en esa conmemoración pero totalmente falseada. Se ve a un ejecutivo socialista (como en aquel momento) usando la Constitución casi como propaganda; porque solo la mencionan por el lado digamos social-sindicalista: el salario mínimo o vivienda digna… Eso es falsear los cimientos que la impulsaron y la hicieron realmente patrimonio de convivencia y mirar hacia adelante, creando unos engranajes fuertes para que si tuviera que ser cambiada, lo fuera por los cauces que ella misma prevé y no por lo que los socios de Gobierno actuales llaman «fin del régimen del 78«. O sea, cada uno decidiendo en su casa cómo aplicar lo que le conviene.

La Carta Magna está siendo constantemente devaluada por inaplicación. De poco sirve que los Tribunales ordinarios o el Constitucional lo declaren pues la sanción política no se la aplican aquí, ni todos los daños causados que están pervirtiendo derechos fundamentales y equilibrio de poderes en un corto plazo de tiempo: Dos estados de alarma inconstitucionales amordazando al Parlamento, rebeldía al acatamiento de sentencias por parte del Ejecutivo Catalán (derecho a la educación en español en un 25%), uso político del derecho al indulto, el desprecio a la Corona y a la independencia del Consejo General del Poder Judicial, politización vergonzosa de la Fiscal General del Estado, uso de la norma de excepción (Real Decreto Ley) como norma de urgencia y una legalidad apresurada profusa, de mala calidad, contradictoria y dificilísima de manejar que en estos momentos no ayuda a beneficiar los derechos por muy sociales que nos los quieran vender.

Son politiquillos sin ninguna altura ni comparación con los que entendieron el CONSENSO que necesitaba España después del 75. Lo de hoy es un juego de parlamentarios que creen representar España cuando no representan más que sus ideas, convicciones infundadas y egoísmos. Quieren echar el edificio abajo y no saben nada de cimientos. Están obsesionados y envenenados con que las izquierdas siempre han sido víctimas vencidas, nunca recompensadas; que el consenso del 78 fue otro régimen más y la Constitución su norma. La consideran como un simple reglamento sin valor. Lo peor, un presidente de Gobierno vendido a su ambición con dos años de legislatura por delante supone una amenaza, un camino al retroceso y vuelta a la histórica e indeseada sociedad dividida.

Somos el mejor ejemplo de consenso y debemos estar a la altura. Que nadie lo dude. Que nuestros políticos de verdad no dejen de recordárselo a estos novatos por el bien de todos.

Maria del Mar Codeseira Campazas

Máster en Dirección de Personal y Desarrollo de Equipos por la Universidad de Valladolid y Master en Derecho de Empresa en Confederación Española de Asociaciones Empresariales por la Escuela de Práctica Jurídica UNED, he realizado además diversos cursos de especialización en materias jurídicas en instituciones como el Colegio de Abogados de Madrid o Consejo General de la Abogacía. Me inicié profesionalmente en el Servicio de Orientación Jurídica para el Colegio de Abogados de Madrid, prestando servicios en Juzgados de Plaza de Castilla y Juntas Municipales de distrito. He participado además en la redacción de artículos legales para la revista jurídica Usus Iuris y premios Secciones del Colegio de Abogados de Madrid y ejerzo de Abogada desde 1993, principalmente en materia civil y socio-laboral para autónomos y pymes. Adscrita a Turno de Oficio social, civil y penal.

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