Lecciones de humanidad. Por Antonio Ramírez

Lecciones de humanidad

«Cuentos de Navidad de Charles Dickens, es de esas obras que representan las esencias del ser. Una de las más literarias lecciones de humanidad»

Hay obras que nunca pasarán de tiempo. Hay relatos que son intemporales, al paso de generaciones, hablan de humanidad. «Cuentos de Navidad» de Charles Dickens, es de esas obras que representan las esencias del ser humano y al incidir en la avaricia, la generosidad, la crueldad o la compasión, nos trasladan a nosotros mismos, en el quehacer diario de cualquier sociedad.

Llevar la literatura a nuestra condición de personas, con nuestras virtudes y defectos, nos recuerda siempre que es posible el arrepentimiento y la voluntad de rectificar; que el bien puede, seguro, triunfar sobre el mal.

En esta época de Navidad, este compendio excepcional, nos traslada a los valores que nunca debemos olvidar mediante el sencilla y magistral arte de contar historias. Para todas las edades, sus páginas son de gran utilidad y amenidad. Sin duda, obra universal.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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