
«A falta de volcanes buenos son Omicrones. ¿Con qué otro asunto, de los despropósitos de Sánchez, la atención vas a desviar?»
A falta de volcanes, en los telediarios, buenos son Omicrones. En los informativos, si la jefatura impone censura, acerca de presidentes, y a la buena gente que solo se informa por la tele has de marear de un buen virus no te puedes privar, porque ¿Con qué otro asunto, de los despropósitos de Sánchez, la atención vas a desviar?
Parece que en este año veintiuno del siglo en curso, nos ha mirado un tuerto, bueno miento, fue en el diecinueve y luego se fue corriendo el maleficio y la voz. Lo del tuerto es un invento mío, porque, lo que es cierto y nadie ha desdicho es que el virus saliera de China, de una ”pequeña” ciudad, Yunnan, de once millones de habitantes, fíate tu de los laboratorios en china y de los chinos y no corras.
No contentos los hados, en España, con que ganara las elecciones un fulano que parecía Forrest Gump, que recorrió a la carrera todas las sedes PSOE de España, a este se le sumaron como por arte de birlibirloque, y de manera más que interesada, las casas de Howard, la mayoría, siendo las ganadoras, las que tiraban por la independencia del gobierno central de Albus Dumbledor, que este, tenía reunidas bajo unas cuantas agrupaciones no folklóricas, pero grupos a fin de cuentas regionales o para ser más precisos autonómicos. Este émulo de Gump se permitió hasta cambiar el colchón de la casa del presidente, suponemos que por no padecer urticaria, eccemas de ex presidentes, que los padecieron por no querer acercarse en demasía al problema “separación”.
Y así poquito a poco, se han ido sumando al parlamento una pandilla variopinta, que pintar debería pintar poco, a escala nacional, si acaso en el nivel regional, el Senado un lugar natural para las autonomías y menos para el Parlamento lugar legislativo que debiera ser sacro santo y hoy, ahora mismo parece un espanto. Un ser oscuro. Bendita sea la Moncloa desde donde un dirigente que no aparece más que de pascuas a jueves, dirige escondido, no sabemos si por vergüenza, que no parece, o por olvido.
Más vale con los juguetes jugar, que con el bolígrafo leyes refrendar. Los magos de la política hacen eso, sobrevolar o flotar sobre aceite para no hundirse en el lodazal de la política que como decía Don Enrique Tierno Galván era un lodazal del que había que desembarazarse cada noche con un buena ducha. Lo malo es que los ciudadanos estamos ya tan untados en mugre que ni aunque nos pasáramos una semana bajo el grifo, quedaríamos limpios de aburrimiento y desazón.
Un mago de la política un tal Oriol, se puso a liderar, junto a otros, memeces históricas inventadas y nunca jamás bien basadas en signos de realidad y sí en puras ficciones cual recién cortados, mágicamente, melocotones. Así Cataluña estuvo a punto de caramelo para caerse del guindo, sino fuera porque la mitad de los catalanes no eran brevas eran higos afortunadamente.
Por otra parte, en Barcelona se buscaron alcaldesa ex ocupa y traviesa, ahora convertida en princesa. Colau se llama ella y nadie puede negar que con Barcelona va a terminar. Y mira que es difícil una ciudad Condal derribar, porque sus Condes son de familia Real. Y es a eso a lo que voy, tenemos Rey, un rey casi recién llegado, pero nuevo, un nuevo tono de Rey, y es bueno saber que lo que dice es lo que la mayoría quiere oír, no porque lo diga, sino porque coincide con lo que piensa la mayoría.
España lleva cuarenta años de convivencia en paz, cosa rara siglos atrás, así que olvidad toda esperanza de repúblicas advenedizas, que aquí gobernantes de calidad como reyes no ha habido ninguno, por eso el pueblo lo aclama. Allá donde va, los parabienes, vivas el Rey, aplausos y algarabías se suceden muy al contrario de a los lugares a los que acude el presidente del desgobierno. Pero es que algo está claro en España donde hay capitán no manda marinero y más marineros poco cultos y formados como algunos de los actuales.
Es una lástima ahora que España por fin es una democracias, que haya gente empeñada en que sigamos arrastrándonos por el suelo cual gusanos de seda por poner alguno que conozca. Muchas hojas de morera habremos de comer, para convertirlos en capullos y después sacar la bonita seda para hacer banderas de España. Y aún así hay algo que nunca podremos aceptar un Forrest Gump como animal de compañía, mucho mejor tener un buen Trump, aunque sea de importación, nada mejor salvo quizás alguna rara avis que por aquí vayamos a encontrar.
En el país del fútbol y las patadas del deporte es difícil llevar al Parlamento a alguien leído y estudiado, salvo las excepciones de políticos de la diestra. Por esto, a falta de volcanes, en los telediarios, buenos son Omicrones. Si a la gente has de marear de un buen virus no te puedes privar, y si es nombrado en griego, mejor que en Gallego, porque ¿con qué otro asunto, de los despropósitos de Sánchez, la atención vas a desviar? Parece que en este año veintiuno del siglo en curso, nos ha mirado un tuerto, bueno miento, fue en el diecinueve y luego se fue corriendo el maleficio y la voz. Esperemos que en las próximas elecciones, surjan de las voces los nones. Y se oigan campanas tocar, no las de Belén, sino las de la cordura, la democracia y la tranquilidad.

