El cociente intelectual de la humanidad se está reduciendo a un ritmo inquietante. Por Rodolfo Arévalo

El cociente intelectual de la humanidad se está reduciendo a un ritmo inquietante.

«El cociente intelectual de la humanidad se está reduciendo a un ritmo inquietante, ya hay más humanos con un cociente por debajo de noventa»

El cociente intelectual de la humanidad se está reduciendo a un ritmo inquietante, ya hay más humanos con un cociente por debajo de noventa que por encima de él al parecer. Eso se nota en los argumentos que emplean muchos para apoyar sus teorías para solucionar problemas que por el momento no tienen solución, porque esos problemas no lo son en sí, lo son precisamente por el número inmenso de humanos presentes en el mundo. Que la mayor contaminación que hay en el planeta no son los derivados de la sociedad, es algo que se debe intuir, la polución, es la humanidad misma.

Mas de seis mil millones de habitantes en la Tierra son muchos y dentro de nada seremos doce mil millones. Entonces la gente que al parecer no tiene dos dedos de frente alza la voz para decir “¡contaminadores!” “¡Sois lo peor de lo peor!”. “Vuestras macro granjas contaminan, las extensiones agrarias kilométricas de producción de cereales contaminan, los pesticidas contaminan, todo lo que usáis para producir alimentos al final contamina”. Cierto, ya lo sabemos, no lo niego, ¿Pero me puede explicar alguno de estos genios que se quejan, cómo dar de comer a los millones de habitantes del planeta o los muchos millones más que habrá a final de este siglo?

Es con el uso de estas técnicas de ganadería y agricultura y todavía no se llega a alimentar a todos los seres humanos del planeta, cómo se hará si cada día se restringe más la producción para no contaminar. Esto es dictatorial de libro, solo una parte de la humanidad, la que critica la polución es la que tiene derecho a vivir y comer en la Tierra, el resto que se muera de hambre, es lo natural y yo añado ¡Lo más fascista!

Déjense señores mente plana de estupideces y o les dicen a todos los humanos átense lo que ata San Cucufato y cósanse los órganos femeninos o estaremos fastidiados permanentemente. El mundo se convertirá en una bola de polución irremediable. Porque no es contaminación el resultado de la producción humana, sino la misma humanidad, pero claro, esto resulta dicho, algo fascista, quienes son los que deben renunciar a reproducirse o a controlar el número de hijos que se van a tener…

Ya sé China, en un país comunista se hace, ¡Hay que regular la natalidad, por real decreto! Puede haber algo más dictatorial y fascista. Lo dudo, es lo más fascista o comunista, en definitiva dictatorial, que se puede hacer, someter lo más intimo de lo humano a ley, de ahí a inventar un instrumento que lea y penalice lo que los individuos piensan no hay casi nada de camino. Que sí señores ecologistas, que sí, que en la teoría todo es bucólico y muy bonito y hasta campestre, con mariposas y pajarillos, pero en la realidad es imposible, porque la realidad es la que es y por mucho que uno se de cabezazos contra ella, no va a cambiar. El número de personas que hay que alimentar es el que es y para ello las macro granjas y macro explotaciones agrarias son necesarias y ni aún así se llega a todo el mundo.

Hala “majetes” a alucinar en colores a la Cochabamba, si queremos no ser facinerosos y no quitar de en medio la mitad de la población planetaria, o aceptamos grandes e intensivas macro granjas o macro cultivos o a partir de ya mismo empezamos a comer insectos a mansalva. A mi no me importa ya he comido termitas y alguna oruga que otra cuando estuve en África y el asco que pueda producir no es más que algo cultural, una vez superado puede convertirse en un rico manjar, como un buen plato de termitas. Pero ahora vayan ustedes a convencer a doña Renata o a la Señá Paca del tercero C, que le dé para comer unos escarabajos, que saben a queso gruyere, a su santo, que es capaz de comerse unos zarajos o unas gallinejas sin pestañear, pero que no sé si no se le caerían los palos del sombrajo si su santa le espeta: “Hala Damian para comer hoy de segundo plato unas hormigas fritas con aceite y sal, verás que ricas”. Damian ojiplático no dará crédito a lo que oye y o sale huyendo o cree que su santa se ha vuelto majareta.

Así que todavía y durante bastante tiempo habrá que seguir asumiendo grandes explotaciones ganaderas y agrícolas como animales de compañía, y es por todo esto por lo que deduzco que el cociente intelectual de la humanidad se está reduciendo a un ritmo inquietante, parecen no comprender estas obviedades, ya debe de haber más humanos con un cociente por debajo de noventa que por encima de él al parecer. Eso se nota en los argumentos que emplean muchos para apoyar sus teorías para solucionar problemas que por el momento no tienen solución, porque esos problemas no lo son en sí, lo son precisamente por el número inmenso de humanos presentes en el mundo. Pero no se apresuren en tener ideas brillantes porque la mayor polución somos los propios seres humanos.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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