
«Y, encima el gran HijoPutin, va de la mano del chino y del coreano, dos tiranos que, en maldad, muchísimo se le acercan»
Me fío menos del gran HijoPutin…
que de una víbora rondándome la bragueta:
Rasputín… Lenin… o el mismísimo Stalin
-siendo que los tres eran jodidamente malvados-,
enfrentados a este siniestro ‘Cara-de-Palo’,
no habrían durado ni lo que a mi nieto una piruleta.
¡Téngalo, pues, el mundo entero, muy claro,
si no quiere ver volar todo el planeta!
¡Y, encima, va de la mano del chino y del coreano,
dos tiranos que, en maldad, muchísimo se le acercan!
