
«El tema de los alquileres está de boca en boca de diputados de diestra, siniestra y centro. ¡Qué manías tienen los políticos!»
En el último artículo titulado El mundo del 2022 se está convirtiendo en uno de marionetas, obvié un tema que también está de boca en boca de diputados de diestra, siniestra y centro. Es el tema de los alquileres. ¡Pero qué manías tienen los políticos! Se meten en camisas de once varas, porque digo yo que en una democracia constitucional como la nuestra, sobran los valores y comentarios sobre la libertad de mercado. Bueno en realidad no sobran, pero se debe ser muy prudente con lo que se legisla en temas que afectan de rebote a la libertad individual, por si se mete la pata.
Si vendo mi coche, puedo pedir el precio de nuevo, si estoy rematadamente loco. Nadie lo comprará y esto me obliga a bajar el precio hasta el mismo valor de otros vehículos similares, si no es bastante improbable que consiga venderlo.
Los bienes privados, son privados, esto es de perogrullo para todo el mundo, salvo para algunos políticos. Lo es sobre todo para los de izquierda que aunque viven en la parte del mundo libre, que les garantiza derechos como la libertad de prensa, la libertad de voto, libertad de militancia política, vamos las libertades en general, no pueden comprender que esa libertad que debe tener el mercado atañe sobre todo a la sociedad y que los temas sobre los que hay que legislar no son tanto las relaciones libres entre individuos y negocios sino los de crear las bases para que estos negocios puedan llevarse a cabo con garantías.
No son competencia del Congreso de Diputados los precios de venta o alquiler de cualquier tipo, incluyendo la vivienda. Si ésta es cara, al final bajarán los precios por falta de compradores o arrendatarios. El poder legislativo solo debe imponer normas básicas para evitar la especulación y monopolio del mercado, esto debería bastar para disuadir a los implicados en negocios que quieran valerse de posiciones de ventaja y en todo caso si alguien se siente perjudicado podría renunciar a la compra o alquiler.
Está claro que el alojamiento es un bien de primera necesidad y si lo es, corresponde al estado, suministrar las facilidades para que las personas que queden fuera de la posibilidad mercantil libre puedan recurrir a vivienda subvencionada por el propio estado sea esta en compra o alquiler. Porque lo que está claro es que si el gobierno y el Congreso intervienen con normas abusivas en la libertad de mercado, la reacción será anómala y por esto mismo los precios dejaran de ser los justos, muchos propietarios de bienes inmuebles los retiraran de la oferta encareciendo el producto mucho más que si existiese la libertad absoluta.
No creo que ningún propietario de vivienda para alquilar vaya a encarecer su producto de manera abusiva puesto que eso es tirar piedras contra su propio negocio, lo lógico es que lo mantenga en el precio medio y adecuado al mercado. Y es que hay cosas que algunos políticos no comprenden, el precio de las cosas salvo por la inflación, que muchas veces provoca el propio legislativo y ejecutivo, nunca se saldrá de los márgenes en los que los agentes implicados puedan funcionar.
La tentación es grande para las agrupaciones políticas, porque cuando echas las redes en caladeros de votos, es más fácil pescar con ofertas políticas populistas, pero que nunca o casi nunca se ajustan a la realidad y como la realidad es terca, lo he dicho muchas veces, por mucho que nos empeñemos no se deja retorcer. Chocar contra la realidad, máxime si se trata de una realidad dineraria es absurdo, es pegarse cabezazos, contra un muro, que al final se convierte en el muro de las lamentaciones por la pérdida de votos que conlleva.
Por eso ya hay algunos que en las próximas elecciones van de eso y cuesta abajo, porque está claro que la mayoría del pueblo español ha optado por la libertad y aunque algunos estén todavía abducidos por cantos de sirena, la mayor parte ya se ha ido cayendo del bonito guindo inexistente. Es por esto por lo que en el último artículo que me publicó mi buen amigo Manuel Artero, obvié un tema que también está de boca en boca de diputados de diestra, siniestra y centro. Es el tema de los alquileres. ¡Pero qué manías tienen los políticos! Se meten en camisas de once varas, porque digo yo que en una democracia constitucional como la nuestra, sobran los valores y comentarios sobre la libertad de mercado. ¿O no?

