
«La productividad en nuestro país en 2025 ha caído al mismo nivel que hace casi 6 años, lo cual es un síntoma de la sovietización del mercado laboral»
Por poner un ejemplo, el telediario de Sandra Golpe ayer lunes dedicó 17 minutos al hantavirus y por ende al circo gubernamental. Y ya son muchos pues el peligro en España (si es que alguna vez lo hubo) fue y es mínimo pero el despliegue del fin de semana por parte de las televisiones dejan claras un par de cuestiones: la primera es el carácter borreguil de los mismos y la segunda: que tienen bien cogida la medida a sus audiencias.
Una vez superados los escollos de rigor parece que todo vuelve a la normalidad es decir, que volveremos a hablar de los juicios a la corrupción del PSOE, los absurdos intentos de Koldo o Ábalos por obtener alguna dádiva de los jueces una vez realizado el primer juicio contra ellos, las amenazas de Ferraz para callar al comisionista Aldama (tic tac Trolaños), las tergiversadas opiniones e informaciones (siendo muy flexibles) sobre Donald Trump exceptuando las de David Alandete, lo de la guerra de Irán y en su defecto y de relleno, siempre encontraremos noticias más que sobadas sobre la microeconomía de los hogares en relación a lo cara que está la vida para los comunes, y el aburridísimo —en mi opinión— asunto de la vivienda.
Sin embargo ayer también en la prensa digital surgió una publicación así como de pasada aunque muy interesante en “El economista”, donde reflejaba que la productividad en nuestro país en 2025 había caído al mismo nivel que hace 23 trimestres (casi 6 años), lo cual es un síntoma de la sovietización del mercado laboral (en este caso en cuestión).
Los motivos se fundamentan sobre dos ideas generales, la primera es que pese a haberse creado medio millón de puestos de trabajo en el año pasado, seguimos por debajo de la media de la UE donde ayer mismamente el ministro Albares sacaba pecho por la operación cosmética de Canarias con el barquito de las narices. La segunda idea sobre la que se fundamenta la bajada de la productividad es por la ampliación de permisos de todo tipo y las incontables bajas médicas, o sea el lamentable resultado de la excesiva sindicalización del trabajo.

Este mal endémico español es decir, la baja productividad y el sindicalismo de clase, nada tiene que ver con las horas de sol, el flamenco, la siesta, el pescado frito, el levantamiento de piedras, el chotis, o la sardana, más bien tiene que ver con el carácter expansivo de nuestra frágil economía en el que el mismo trabajo se reparte entre varios. Si además sumamos a esto los evidentes problemas en la gestión del tema más el actual guirigay que tenemos con las enfermedades profesionales, pues pasa lo que pasa pese a que ante los ojos del gobierno esto de lo que estamos hablando hoy es una mera anécdota, pese a que los números son tozudos y los verdaderos expertos así lo denuncian.
Sin paños calientes: hay más trabajadores disponibles que horas de trabajo. Así el supuesto crecimiento que desde el Gobierno proclaman y que los medios replican sin cuestionárselo ni tan siquiera salvo en raras excepciones, nos hacen ser verdaderamente pesimistas pues en España no se está creando empleo de calidad o de carácter mínimamente cualificado.

Está bien claro, este Gobierno es incapaz de impulsar valor añadido al mercado laboral mediante sus rocambolescas medidas, y esta incapacidad limita sobre todo que aumenten los salarios reales. Después de esta categórica afirmación, podemos hablar de lo que quieran: La vivienda, los precios, los combustibles, la inmigración etc, etc… pero sin trabajadores cualificados, empresas que crezcan en este sentido y sin un gobierno que impulse esto mismo con el único objetivo de generar de nuevo el florecimiento de la clase media trabajadora, mal andamos. Ocho años lleva resistiendo este país y lo que le falta pues aunque parezca mentira reservas quedan y a cascoporro. La izquierda lo sabe y no va a ser fácil que suelte la presa. En breve será Andalucía quien dará un nuevo disgusto al Gobierno pero que nadie se haga ilusiones, la contestación desde Moncloa será la de siempre, que los españoles no saben votar y que ellos seguirán trabajando lo que queda de legislatura porque ahora más que nunca se creen necesarios o lo que es lo mismo, están con el agua tan hasta el cuello que se hacen trampas hasta en el solitario. Nada nuevo a estas alturas pues se nos venden como el dique de contención mundial (su famoso muro) contra lo que exige y eligió el 23 de julio de 2023 el pueblo español, que en su idioma significa hacer frente a las políticas reaccionarias de la derecha y la supuesta ultraderecha dejando claro con este comportamiento su carácter totalitario y el espíritu sovietizador de la sociedad regido a golpes a través de sus políticas sectarias.
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Feliz día de San Pancracio.
Españistán a 12 de mayo de 2026.

