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Una valija diplomática es una saca de lona reforzada con cuero en la parte inferior que tiene un candado y un sello que solo puede romperse en el punto de destino. En la saca viene indicado en letras claramente legibles que se trata de una valija diplomática inviolable y se suele añadir, como en las utilizadas actualmente por la diplomacia española, la bandera nacional del país que se trata.
Aun en el supuesto caso que Venezuela en la noche del Delcygate en Barajas hubiera intentado hacer pasar las maletas como valijas diplomáticas eso no justificaría que hubieran entrado en territorio nacional sin pasar por los preceptivos controles aduaneros. En el supuesto caso de que se presente en Barajas un embajador o un alto dirigente de un país diciendo que determinadas «maletas» deben ser consideradas valijas diplomáticas aunque éstas no lleven ni sellos ni los distintivos habituales el encargado de los controles en el aeropuerto avisaría inmediatamente al Ministerio de Exteriores para informar de la situación, que destacaría al lugar un diplomático para investigar la situación. Es decir sería Exteriores y no Interior –departamento al que le corresponde la vigilancia de las fronteras– el encargado de gestionar el asunto.
Este tipo de comunicaciones están escrupulosamente regladas por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, el tratado internacional que regula las relaciones diplomáticas entre los países y la inmunidad del personal diplomático. Este acuerdo, que lleva en vigor desde 1964 y que ha sido ratificado por la práctica totalidad de las naciones del planeta (salvo excepciones del tenor de Palaos, Islas Salomón o Sudán del Sur) forma parte del derecho internacional y son tomadas muy en serio.
