Por España ¡Impóngase la sensatez! Por Guirong Fu

impóngase la sensatez

«A la patria amada hay ahora que socorrer. Y, desviarnos de ello, sería… a España y a nosotros mismos condenarnos! ¡Impóngase la sensatez!»

La fórmula harto conocida

«Todos contra el PP»,

adopta, ahora, el nuevo formato

«Todos contra Casado».

Pero dado que, a Ayuso, el rojerío

más ganas no le puede tener,

«Todos contra Ayuso y Casado»

es, también, perfectamente válido,

que, en el fondo, no se trata sino

«Contra todo pepero arremeter»,

como García Egea, últimamente,

en primera persona ha constatado.

 

De suerte, pues, que toda vez que nunca esperé

hallar, ni por asomo, ‘la perfección

política’ en ningún lado

-‘perfección’ y ‘política’,

a la fuerza se tienen que repeler-

con tal de que la hipócrita progresía

cuanto antes se tenga que joder,

en lo que a mí respecta, a Ayuso

y a Casado yo ya he perdonado:

por encima de sus humanas miserias

-al cabo, las hay en todos lados-,

del sanchismo infecto, tengo bien claro,

a la patria amada hay ahora que socorrer.

 

Y, desviarnos de ello, sería… a España

y a nosotros mismos condenarnos!

¡Demostremos ser más espabilados que la hez

de la izquierda, siquiera por una vez!

¿O es que de la vil y repugnante desfachatez

de Sánchez ya nos hemos todos olvidado?

¿Nos olvidamos ya de cómo se las gasta

ese saco de petulancia, ese jodido falsario,

con tal de auparse y mantenerse en el poder?

¡Os juro que yo no, pardiez, pese a mi vejez!

¡Y que se den la mano Abascal y Casado:

Juntos, son La Esperanza de España; por separado,

¡Los Reyes de La Memez! Por España,

¡impóngase LA SENSATEZ!

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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