Insisto en que la guerra en Ucrania ni nos va ni nos viene. Por José Crespo

La guerra en Ucrania ha comenzado. Bombardeo en Kiev

“La guerra en Ucrania ni nos va ni nos viene y sé que a pocos les gustará esto pero era de esperar desde hace mucho tiempo y pasa por el desconocimiento de la historia y de la geografía”

Antes de nada, o después de leer las siguientes líneas, recomiendo la lectura de mi anterior artículo en La Paseata en el que subrayo que este conflicto de Ucrania, y ya convertido en guerra, que se veía venir desde hace mucho tiempo, relativo a los antiguos territorios rusos ahora bajo dominio ucraniano, ni nos va ni nos viene.

Estamos siendo testigos de reportajes donde se muestran imágenes y vídeos de bombardeos aéreos en las afueras de Járkov, pero también en Kiev y Jersón. Además las inmediaciones de la antigua ciudad imperial rusa, Odessa, está siendo invadida por fuerzas navales de desembarco. Paralelamente, las fuerzas rusas del territorio de Donbass han iniciado una operación para recuperar territorio, actualmente ucraniano, más allá de la «línea de contacto», en las zonas hasta ahora bajo control de Kiev, y que ha sido históricamente territorio ruso.

El presidente ucraniano se esfuerza por meter de hoz y coz a todo occidente en el conflicto tal como comentaba en mi anterior artículo. Dudo que Rusia dé un solo paso más allá de lo que es tierra rusa, y si lo hace lo hará cuando sea puesta en peligro su seguridad y la del pueblo ruso en actual territorio ucraniano.

Las fuerzas de protección de fronteras ucranianas sostienen que la operación se está llevando también a cabo desde el territorio de Bielorrusia aliada de Rusia y la CNN se ha adelantado ofreciendo las imágenes de la entrada en el actual territorio de Ucrania desde Bielorrusia.

El pasado lunes el presidente ruso firmó un decreto por el cual daba su reconocimiento a la independencia de las autoproclamadas repúblicas rusas de Donetsk y Lugansk, y pasó a ordenar el envío de «tropas de paz» para proteger a la sociedad rusa de aquellos territorios que tiene todo el derecho a sentirse y formar parte de Rusia.

Debemos tener muy presente, como cito en mi anterior artículo, y tal como acaba de recordar Putin que «la Ucrania moderna fue creada en su totalidad por la Rusia bolchevique», efectivamente y desde mucho antes la Rusia imperial desplazando al poder turco que atacaba esos territorios para capturar seres humanos para sus mercados de esclavos.

Ni nos va ni nos viene

Recordaba Putin que Lenin es realmente el moderno «autor y arquitecto de Ucrania», de la actual Ucrania, y a Nikita Jrushchov quien transfirió por simple capricho y para contentar a los soviéticos ucranianos el territorio ruso de Crimea, que siempre había sido parte de Rusia, y se ha de reconocer que Ucrania durante el dominio soviético recibió graciosas e injustificadas donaciones territoriales, lo que Putin considera acertadamente «regalos al nacionalismo ucraniano de territorios históricamente pertenecientes a Rusia» como fue Crimea en su momento y la región del Donbass, que arrastrada e «incorporado a Ucrania a empellones».

No creo que Rusia se plantee invadir Moldavia pero sí recuperar Transnitria, por lo que recomiendo observar el mapa que publiqué.

También pienso que todo este conflicto no debe de verse, como he escuchado a algunos tertulianos y a algún experto informador en el comunismo, en clave de esta terrible ideología que arrasó tierras y comunidades aplastadas bajo el telón de acero, sino en clave del orgullo ruso herido por la arrogancia de Occidente y que el pueblo de Rusia ve en Putin a un nuevo Pedro I o a la imperial Catalina que recuperan el imperio arrebatado y que defiende el orgullo de su pueblo y su cultura.

La Rusia soviética fue protagonista en la desaparición y el desarme unilateral de la Unión Soviética, y Europa le dio con la puerta en las narices y lejos de cumplir las promesas dadas, los EEUU, expertos en provocación y falsas acusaciones, no han parado de cercar militarmente a Rusia que solo quiere recuperar y defender lo que es suyo, simplemente eso.

Y como dije, esta es una guerra en la que no pintamos nada y que ni nos va ni nos viene y como cualquier persona solo deseo que acabe cuanto antes para que se evite todo el posible sufrimiento, tanto del sometido pueblo originario ruso como de la propia sociedad ucraniana cuyos corruptos políticos no tienen empacho en intentar que se impliquen Europa y los EEUU buscando una nueva guerra global.

Para terminar solo un botón de muestra. Creo que Rusia llegará a Kiev para quedarse y me explico con esta pincelada histórica en la que se aprecia que Rusia no da puntada sin hilo.

No es casual que si observamos los submarinos rusos de última generación encontremos en sus nombres un claro mensaje histórico:

A partir de 2001 se retomó dentro del Proyecto 955 Borey la construcción de estos submarinos avanzados y el primero recibió nombre: Yuri Dolgoruki, en honor a Jorge I de Rus, fundador de Moscú, una figura clave en la transición del poder político de Kiev a Vladímir-Súzdal después de la muerte de su hermano mayor Mstislav el Grande. Reinó como Velikiy Kniaz (Gran príncipe) de Kiev desde septiembre de 1149 hasta abril de 1151 y luego otra vez desde marzo de 1155 a mayo de 1157.

En 2004 el Gobierno ruso afirmaba que el submarino estaba al 75% de su construcción. El 19 de marzo de 2004 se puso en grada el segundo submarino del proyecto: el Aleksandr Nevski, príncipe de Nóvgorod (1236), de Kiev (1246) y de Vladímir-Súzdal (1252-1263), fue un líder ruso y santo de la Iglesia ortodoxa rusa, segundo hijo del gran duque Yaroslav II, quien gobernaba en Nóvgorod, y una devota mujer llamada Teodosia o Rostislava Mstislavna, hija de Mstislav Mstislávich el Valiente. Luchó contra los suecos, teutones y tártaros que amenazaban Nóvgorod.

Dos años más tarde, el 19 de marzo de 2006, se puso en grada el tercer submarino: el Vladímir Monomaj; en honor a Vladímir II Monómaco (1053 – 19 de mayo de 1125), soberano eslavo que ostentó el título de Gran príncipe de Kiev. Era hijo de Vsévolod I de Kiev y sucedió a su primo Sviatopolk II en 1113 como Gran Príncipe del Rus de Kiev.

Finalmente el 31 de julio de 2012 se inició la construcción del cuarto submarino, llamado Príncipe Vladimir, con el nombre de Knyaz Oleg, el nuevo submarino de misiles balísticos de Rusia. Bautizado con el nombre del príncipe Vladimir el Grande de Nóvgorod y gobernante de la Rus de Kiev desde finales del siglo X y principios del XI, el Knyaz Vladimir fue el primero de la iteración avanzada del proyecto 955A de la clase Borei. Este submarino portador de misiles estratégicos representa la cuarta generación de submarinos de propulsión nuclear construidos para la Armada rusa.

Lo dicho, Rusia no tiene intención de atacar a ningún país europeo sino defender los intereses rusos allá donde sean atacados y deberíamos saber un poco de Historia de Rusia o simplemente de Historia y de Geografía Política, algo de lo que desgraciadamente carecen no solamente nuestros aliados sino también la práctica totalidad de ese curioso espécimen que sabe y pontifica sobre todo que es el tertuliano.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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