Cuando todo es relativo, ¿Cómo poner en valor la vida humana? Por Rodolfo Arévalo

Cuando todo es relativo, ¿Cómo poner en valor la vida humana?

“En la fiesta de Occidente, la paz y quietud de espíritu se van rompiendo Cuando todo es relativo, ¿Cómo poner en valor la vida humana?”

A estas alturas de la fiesta de Occidente, la paz y quietud de espíritu se van rompiendo. Claro porque para que esto se mantuviera, el cociente intelectual de los humanos habría de haber permanecido en los mínimos niveles del noventa o cien. Esto es casi imposible, porque la tendencia reproductiva de los individuos aumenta en sentido contrario a su nivel intelectual. Lógicamente los CIs superiores son más escasos que los medianos y los que suspenden, esos que solo ven lo inmediato y no la acción de conjunto, para provecho del grupo y no de los ideales políticos o territoriales de visionarios.

Supo Occidente mantenerse alejado de conductas violentas por un tiempo, lamentablemente no mayor que medio siglo, porque en la actualidad, por desgracia, sucumbe violentamente a manos de los nuevos bárbaros, no por extranjeros, sino por procedencia, extraños a los ideales de convivencia y paz de Europa, véase gente como Putin cuya única motivación es el poder y la egolatría. No han sabido recibir, no han recibido, o tal vez no han aprendido de los errores de sus antepasados, de los desmanes que llevaron a las guerras mundiales y no las reglas que hicieron a esta sociedad grande y libre. No tienen ellos toda la culpa, más bien la tienen los que han estado jugando con la relatividad de los pensamientos y normas.

Cuando todo es relativo, ¿Cómo poner en valor la vida humana? Han puesto en solfa, las bases que han dado estabilidad a la nueva sociedad surgida tras el horror de las guerras mundiales y la desaparición del Telón de Acero. Aquel conflicto rescató a millones de personas perdidas y abandonadas por el tirón y magia de un líder como Hitler con la vaciedad de sus pensamientos. Aquello debió servir de lección definitiva, pero los seres humanos ya se sabe tropiezan siempre tres veces en la misma piedra. Ahora sufren, y sin duda deben sufrir el caos de su imprevisión, no estaría mal para variar que los golpes los recibieran ellos, adalides de la paz mundial sin precio, y por encima de los cadáveres de los demás.

No puede haber noes a la guerra categóricos, esos que no sopesan las razones que la justifican por razón de la convivencia. Que empiecen a poner también los suyos, sus muertos les pido y así se les pasará el prurito de estar en contra cuando una guerra es justa. Y sí, la tergiversación del sentido de las palabras es en gran parte culpable de esto.

Si despojas al lenguaje de su significado, los signos, los iconos acordados desaparecen en pro de conceptos irreales que intentan abrirse paso, sin calzador. De esta manera las mentes débiles se rompen y pueden ser hábilmente manipuladas por los hacedores de maldad, por los que retuercen la realidad manipulando el sentido y significado de las palabras. Todo este aquelarre de desmanes y brutalidad se puede contemplar como la no aceptación de la muerte real de los sistemas comunistas, por inoperantes y fallidos. Esto incluye personajes como los actuales millonarios del Kremlin, que han medrado tirando de sus puestos de mando en el pasado de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Deberían estos desaparecer por crueles y asesinos, porque tienen que basarse siempre en la violencia que acaba, aparte de con el pueblo, con la economía que necesita el impulso emprendedor e ilusionado de la gente, el estímulo de la competencia y de la posibilidad de ser mejores que los demás.

Está en nuestro ADN, así somos los humanos. Ser mejores solo se consigue cuando hay paz y las personas logran estabilidad de alma, sea esto lo que sea. Lo otro se reduce al egoísmo primario de la mente reptil que solo tiene en cuenta lo inmediato, lo que ansían, sin darse cuenta de que fuera de ese cerebro con orejeras de la radical colectividad sectaria, está la libertad de cada ser humano que es lo que lo hace grande, lo que le separa al individuo de la masa o manada aborregada.

Es por esta desorganización mental de donde surge el caos, y de ese lugar emana esa manada enfermiza que, anteponen sus propios intereses políticos particulares y destruyen las normas de conducta y de respeto hacia sus semejantes. He visto las imágenes de Ucrania avasallada una vez más por un ejercito invasor y opino que esto no solo no tiene cabida en democracia, claro que Rusia no lo es, sino que además inmediatamente coloca a este pueblo, que ni siquiera protesta contra sus líderes comunistas, en la caricatura del mono desnudo, tan desnudo que carece de cerebro y entendimiento, ese mono que en las siluetas recortadas con sus banderas rojas ya caducas, ya superadas recuerdan a los monos de la película 2001 Una Odisea del Espacio. Parecen haber vuelto a arrojar el hueso, de una presa cazada, al espacio vacío de todo contenido humano e intelectual. Cuando las gentes dejan de pensar se acercan peligrosamente al fanatismo.

¿Dónde pretenden llegar estos individuos, aspirantes a jefaturas “imperiales”, sin los sentimientos, experiencia y conocimientos para detentarla? Los Zares, ya no existen, son anacronismos históricos. Yo les doy la respuesta, al caos. El caos más absoluto que se va instalando poco a poco sobre Europa, y que hace años se empezó a instalar en España bajo el desgobierno de Zapatero, continuado por su discípulo Pedro Sánchez, en beneficio de algunos individuos, estos sí realmente egoístas e insolidarios, que pretenden manejarnos a todos, como seres carentes de deseos y voluntad propias, manejando el discurso vital y social. Hacen de los demás meras hormigas de cualquier agujero unidas mediante las feromonas de la ultraizquierda abyecta y vil, que entierra todo aquello que tenga que ver con la libertad de los individuos y las familias. Por eso no puede Putin aceptar el gobierno de un digamos “demócrata” en el sentido en que pueda serlo de Zelensky. Y la OTAN, para qué se fundó… No saben no contestan.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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