Unas breves notas sobre el 8-M. Por Francisco Gómez Valencia

Cabeza de una de las dos manifestaciones

“No vamos a olvidar el 8-M del covid-19 por mucho que se manifiesten a ritmo de batucada, acusando de fascista a cualquiera que no se les una”

España es el sexto país del mundo en igualdad entre hombres y mujeres, por lo que a priori es difícil explicar el enorme interés que existe para fomentar la supuesta brecha por los medios utilizados y malgastados en su promoción, salvo que sea una simple manera de hacer negocio, en este caso dentro de nuestro sistema legalmente establecido cuyo objeto es la prevaricación a cara descubierta. Los movimientos reivindicativos no se promocionan nunca desde el poder, sino desde la inferioridad, por lo que lo sucedido en nuestro país parece que confirma lo anteriormente expuesto.

La izquierda radical no reivindica la igualdad entre personas de diferente sexo, sino que se inventa estancos sociales y los dota de identidades con géneros artificiales, para despilfarrar recursos administrados desde los tinglados que ellos mismos dirigen. Por esto se ve claramente que las manifestaciones y los actos ya van en dos direcciones diferentes, dentro de las dos tendencias ideológicas autodenominadas como “progresistas”, puesto que todos necesitan esos recursos para financiarse como organizaciones y mantener a sus hordas clientelares.

El feminismo tal y como se ideó originalmente no tenía una base neomarxista a diferencia de lo que sucede actualmente. Su objetivo desde la última década hasta ahora, es la fragmentación social, igual que hacen con el cambio climático, el “no a la guerra”, la violencia de genero (VIOGEN), etc., etc… La diversidad tal y como la contemplan los que ahora nos gobiernan solo pretende deshacer y disolver la sociedad como la entendemos la mayoría, la cual pese a todo, de momento continua basada en la solvencia de la familia como el gran centro de operaciones donde se decide lo primordial.

Además: que en España una ideología como es el feminismo, indiferentemente de quien lo defienda, implique la asignación de partidas presupuestarias en todos y cada uno de los niveles de la administración, es un error capital teniendo en cuenta que la propia Constitución garantiza gratis, la igualdad entre personas de diferente sexo. Esta misma garantía debería servir por sí misma, para acabar con la hoja de ruta que la ideología sectaria que impera en nuestro país (aceptada por el 99% del actual arco parlamentario), responsable de haberse liquidado el derecho fundamental a la presunción de inocencia del varón, simplemente por serlo, sin entrar en otras cuestiones escandalosas como otorgar asignaciones económicas en muchos casos, solo por denunciar, aunque el varón sea declarado finalmente inocente.

Esta situación, desgraciadamente está sostenida por casi todos los partidos políticos con responsabilidades de gobierno, aunque es cierto que cada vez mas gente esta tomando conciencia de que es un debate inventado y que no sólo nos hace más pobres en valores y recursos al ser una actividad absolutamente improductiva como tal (excepto para ellos), sino que además: merma seriamente la salud de nuestro quebradizo sistema democrático, desde el momento que fue aceptado como una fuente de negocio y de manipulación de la opinión social.

Que la partidocracia española se fundamente en esto para trincar recursos del Estado, esquilmando con esta excusa el erario público es tan cutre, que nos debería provocar urticaria oír a cualquier político hablar y defender el asunto.

 

Esas chiquillas..

Que las soflamas además sean replicadas socialmente gracias al adoctrinamiento (a escondidas de los padres en la mayoría de los casos), deja claro la sociedad enferma y analfabeta en la que vivimos. Que no pongamos coto a esto, nos retrata como cómplices, de hecho: los partidos denominados de “extremo centro” o “centro descentrado” ya lo son y además alardean de ello sin darse cuenta del daño que se hacen, al seguirle el juego a las izquierdas sectarias.

Los momentos delictivos vividos hace dos años, cuando nos ocultaron hasta el día siguiente (9-M), la repercusión real del covid_19 a sabiendas y por intereses políticos, no lo vamos a olvidar por mucho que estas pobres se sigan pintando la cara o los pechos a modo reivindicativo, y se manifiesten a ritmo de batucada brasileira, acusando de fascista a cualquiera que no se les una o se ponga una peluca roja o morada como si estuviésemos disfrazados de carnaval.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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