De nuestra gran crisis y la de Woody Allen en seis escenas. Por Rodolfo Arévalo

Crisis en seis escenas

«Crisis en seis escenas, una serie muy Woodiana, cuenta la vida de una pareja tradicional americana en la que irrumpe una chica joven revolucionaría»

Parece que aquí en España estamos condenados a que haya siempre una gran masa de gente sin educación y yo diría que hasta falta de cociente intelectual. Evidentemente no todo el mundo está rodeado por este personal, puesto que cada estadio cultural reúne gentes de su mismo nivel y es raro que gente de gran formación acabe haciendo piña con quién no la tiene. No parece que la lectura forme parte del entretenimiento o del estudio del ser humano español.

Pensar en una tarde de diversión es para la mayoría ir al campo a pegarse una caminata, montar en bicicleta, comerse una tortilla de patatas o cualquier otra actividad que se desarrolle fuera de casa, tomarse una caña con boquerón, un vinito con canapé o un café en el bar de la esquina, echar un Mus con los amigos en el bar o simplemente sestear en un banco del parque más cercano. Si no es esto, la gran mayoría ve la televisión. Si la caja tonta emitiera contenidos formativos con bastante calidad, todavía se daría uno por contento, el objetivo que debe perseguir la TV según definición debe de ser informativo, formativo y divertido pero, a la luz del argumentario general, es una actividad más bien aborregante que aleccionadora e interesante con alguna excepción que no suele darse en la programación en abierto.

Es un problema general en los países mediterráneos dado que el buen clima invita a hacer vida fuera de las paredes del hogar. Esto, más allá de los Pirineos o lejos del Mare Nostrum queda descartado, es preferible estar en casa bien calentito. En una población con estos intereses más caseros y alejados de la simple cultura culinaria, hoy día todo el mundo es cocinero, o la deportiva, el personal se da con fruición a la lectura, como actividad de solaz y esparcimiento. Lamentablemente esto no es así por aquí.

Cuando se hacen estudios sobre la cantidad de lectores que hay en el país y el número de libros leídos por estos, la cantidad es penosa. En lectura suelen ganar las mujeres, se ve que ellas tiran más hacia lo cultural que lo deportivo, aunque últimamente la cosa va cambiando y es una pena. Las mujeres en general siempre han sido más sociables entre ellas que los hombres entre ellos y son por excelencia las que transmiten los valores a sus hijos en las más tempranas edades. Los padres reciben a los hijos e hijas más tarde desde un punto de vista de enseñanza, lo que probablemente influya en que los lazos sean menos intelectuales y si más deportivos.

Hay que reconocer que el deporte ha sido la muletilla con la cual rescatar a los jóvenes de ¿vicios? adolescentes, no así a las mujeres que al parecer carecían de ellos, aunque esto sea una falacia irreal. Todo esto contribuye a que por estos lares el deporte, la vida en el exterior y la afición a la reunión fuera de casa sea la tónica. Curiosamente, según uno adquiere más edad, deja de ser gregario y prefiere hacer la guerra por su cuenta o con un grupo super reducido de compañeros.

Estos temas que domina muy bien Woody Allen, hacen que sus películas no muy apreciadas en EEUU sean la bomba generalmente en Europa y en España. Ayer, por la noche, después de haber pasado toda la tarde leyendo me encontré con la agradable sorpresa de una serie de televisión escrita y dirigida por Allen que se titula Crisis en seis escenas. Muy Woodiana ella, cuenta la vida de una pareja tradicional americana en la que irrumpe una chica joven revolucionaría, que lo pone todo patas arriba, frente al pragmatismo del padre de familia acomodada típico de clase media. Está muy bien ambientada, la época en que ocurren los hechos y que sirve de background son los años setenta durante la guerra de Vietnam, con las manifestaciones contra la guerra en Nueva York. La verdad merece la pena verla, cuando menos es divertida y pone en evidencia los errores de la juventudes, todavía no asesadas, contra la forma de estado occidental. No han tenido la oportunidad de conocer la otra forma no democrática de dirigir de las sociedades comunistas y por eso estas son vistas con un fondo romántico que no tiene nada que ver con la realidad de las dictaduras. Es muy recomendable verla, es divertida y le quitará muchos complejos a quiénes tienden a poner en solfa el sistema occidental de sociedad.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: