Su Sanchidad de gira, y sin rumbo fijo, mientras España se desangra. Por Antonio De la Torre

Seguimos de gira mientras España se cae.

«Su eminentísima sanchidad de gira sin rumbo fijo, de Falcon en Falcon y estirando el chicle mientras España se desangra»

Su eminentísima sanchidad, el presimiente Pinocho Plagio cum Fraude y Sánchez Pérez-Castejón, también conocido desde ayer como «Antonio I» de Tontolandia por cortesía del presidente italiano Mario Draghi, sigue “estirando el chicle” en su periplo sin rumbo fijo, de Falcon en Falcon, ya sea yendo a ver al primer ministro de Rumanía –una gran potencia– o besándose con Macron, que lo detesta pero, no se sabe por qué, le sigue el juego. En el entretanto y demostrando su consumado “respeto” al medio ambiente, del que hace gala en su heroica defensa, sigue Mr. Falconeti quemando queroseno para reunirse en Italia con algunos de sus homólogos, “líderes del arco mediterráneo” decía un “avispado” periodista, incluyendo al primer ministro portugués, Antonio Costa, cuya costa, como todo el mundo sabe, la baña el Mare Nostrum, después de superar el Estrecho de Gibraltar y las costas atlánticas de Cádiz y Huelva, cual si de un Guadiana se tratara, que desaparece y surge por donde le apetece, en este caso por Portugal. Debió estudiar Geografía en la misma “hornada” del yerno de don Sabiniano Gómez, cuyo conocimiento demostró cuando hablaba de Almería y Cádiz como “provincias limítrofes”, que eso dijo el inquilino de la Moncloa. Pero no nos salgamos del tema que acerca a la ubicuidad a nuestro incansable viajero, que trabaja “de forma conjunta en propuestas con efecto inmediato para reducir los precios de la electricidad”, resumiendo así el objetivo de su periplo de la semana pasada. Después volveré sobre esa “inmediatez”.

Precisamente, al final de esa semana, el viernes 18, supimos, por una filtración parcial del gabinete real de Marruecos, de una carta de nuestro indigno –perdón, quise poner insigne, pero me traicionó el subconsciente– líder, al Sultán Mohamed VI que, a bote pronto y sin mucho análisis, llevó a la mayoría de políticos y periodistas a ser calificada como una “bajada de pantalones” con la que se saltaba a la torera los acuerdos internacionales y su propio programa electoral en el que prometía cumplirlos. Debo reconocer que la ilustración que el editor escogió para mi artículo de la semana pasada, si no fue producto de una información privilegiada, resultó, cuando menos, premonitoria. Ayer, día 23, conocimos con detalle el contenido de esta carta, cuya copia publicaba, cómo no, el diario oficial de la Moncloa, y no me refiero al BOE sino a El País, fechada por cierto el 14 de Marzo, es decir, cuatro días antes a tener conocimiento de la filtración y previa a la salida de gira falconiana de Pedro I el ninguneado, denominado en Europa como Antonio I de tontolandia gracias a Mario Draghi.

El meollo de la carta en cuestión, merecedor de los anteriores calificativos no era otro que este párrafo: “Reconozco la importancia que tiene la cuestión del Sáhara Occidental para Marruecos y los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos, en el marco de Naciones Unidas, para encontrar una solución mutuamente aceptable. En este sentido, España considera que la propuesta marroquí de autonomía presentada en 2007 como la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo”. En ese párrafo puede verse una redacción manifiestamente mejorable, con redundancias y más de un error ortográfico. Y termina la misiva con un error de bulto en su último párrafo: “espero que nuestros dos Ministros –no dice cuales– fijarán de común acuerdo una fecha para la visita del Ministro de Asuntos Europeos, Unión Europea y Cooperación a Rabat”, en lugar de Ministro de Asuntos Exteriores…, como corresponde al cargo real. Tal vez no pasó la carta por los filtros de estilo necesarios y de la mano de este personaje, que hablaba de Soria como la cuna de Antonio Machado, cuya “infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”, no puede salir nada bueno.

Avergüenza comprobar con qué infames sintaxis y ortografía redacta una carta el Gobierno de España.

Dicho lo anterior y tras una tan breve como inútil pasada por la Cámara de representantes –perdón por la hipérbole– del país al que dice representar –valga la redundancia–, casi como la amiga de José Luis Ábalos y vice de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, sin pisar suelo español, emprendía una doble visita a Ceuta y Melilla, de las que, por cierto, nada se decía en la citada carta al “primo” de nuestro emérito sobre su indudable pertenencia al territorio español, anterior incluso a la existencia del Reino de Marruecos, y cuyo refuerzo de seguridad se pretendía esgrimir como argumento justificativo de esa sumisión al monarca alauita. Un “volantazo”, como decía el pasado lunes Carlos Herrera, sobre el que añadía que “España tenía que tomar seguramente esta decisión”, pero que, aparte de lo ya dicho, deja serias dudas sobre el momento y la forma de hacerlo, unilateralmente sin duda, a juzgar por las reacciones de sus socios de gobierno y del resto de apoyos que lo sostienen en ese equilibrio, inestable, pero más duradero de los que a muchos nos gustaría. Tras esa decisión, que parece cuando menos precipitada y poco meditada si, como antes apuntaba, no obedece a órdenes que desconozcamos de algún ser superior, su vice primera, Nadia Calviño, nos “tranquiliza”: “No hay conflicto con Argelia”, por eso retira a su embajador, y añade “Estamos trabajando al unísono con nuestros socios del norte de África”.

Lo cierto es que ha conseguido cabrear absolutamente a todos los grupos parlamentarios, los once que de una u otra manera lo apoyan, y al resto de los que componen la oposición. Como prueba de ese descontento generalizado, se han manifestado algunos líderes políticos, momentáneamente apartados o en el primer plano. Por ejemplo, Pablo Iglesias decía esto sobre la decisión de su otrora abrazado insomne: “Expresa un nivel de cinismo en el contexto en el que el PSOE está defendiendo lo que significa el Derecho Internacional y el de los ciudadanos de Ucrania a defenderse del agresor ruso… todas esas cosas que está diciendo el PSOE en los últimos días, se revelan poco menos que como una hipocresía, que yo creo que les va a costar caro”. No contento con eso, añadía que habría que “recordarle que no tiene mayoría absoluta. Y si no la tiene y parece que tienes que apoyarte en la derecha, que es lo que querría alguna gente en tu propio partido, que tampoco te conviene, vas a tener que asumir que para ser arrogante hay que tener mayoría absoluta y si no se tiene hay que ser un poquito más humilde”. Y terminaba: “Oiga usted, en el programa del PSOE de 2019 se reconocía el derecho de autodeterminación del Sáhara. Si usted no cumple el acuerdo ¿con qué legitimidad le va a decir a Ione Belarra que no puede criticar una política exterior que va en contra del propio programa del PSOE. Creo que el presidente no ha medido que perder su palabra en política puede tener consecuencias desastrosas”. Pese a todo ello, en lo que tiene razón Iglesias, Podemos, lo sigue apoyando. Lo que apostillaba Yolanda Díaz: “Claro que no vamos a romper el gobierno porque lo que le faltaba a este país era tamaña irresponsabilidad. Nosotros somos coherentes, no hemos cambiado de posición”. Y lanzaba una acusación que no se atrevía a hacer directamente a su jefe: “Quien es incoherente es quien, sin dar explicaciones, cambia la posición, por cierto, con enorme opacidad, ha sido el partido socialista”. La explicación a esta “coherencia incoherente” no es difícil: fuera del gobierno hace mucho frío y muchos no tienen a dónde ir.

Tampoco el líder de Más Madrid, Iñigo Errejón, parecía muy de acuerdo: “El gobierno ha cambiado de manera drástica, inexplicable e inadmisible la posición española sobre el Sahara y lo ha hecho, nos tememos, cediendo al chantaje de la monarquía marroquí. Si cambia de posición, no lo puede hacer de espaldas al pueblo español y del Congreso de los diputados”.

Como es lógico, no iba a estar de acuerdo el principal partido de la Oposición y el que se postula como su próximo líder, Alberto Núñez Feijóo se expresaba así: “Está gobernando de una forma déspota e irresponsable, y romper un consenso internacional que se había construido desde la UCD, pasando por los gobiernos socialistas y populares, nadie está legitimado para hacerlo. Por tanto, estamos en una situación, también desde el punto de vista de política exterior, con los puentes rotos”. Por su parte, Isabel Díaz Ayuso, con su claridad acostumbrada, decía esto: “Es un ejemplo más de cómo este gobierno trabaja y cómo trata a España”, y le recordaba el Artículo 1.2 de la Constitución Española: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado y por tanto, lo que es España, Ceuta, Melilla…, lo tienen que decidir todos los españoles y no considerar esto, que es básico, es realmente preocupante, pero lo hacen con todo, no escuchan a nadie, toman todas las decisiones al margen del Parlamento, de la opinión pública y nos están llevando a un sinsentido . España va a caer en la más absoluta irrelevancia”.

Todos los grupos han coincidido en pedir la comparecencia en el Congreso del presimiente que, de momento ha enviado a su ministro de “Asuntos Europeos”, como se refería a él en su misiva al Sultán, mientras él remata su gira europea, que rematará posiblemente con una visita al vecino del Sur para una nueva foto de sumisión para su álbum.

Mientras tanto, el “ejemplar” y cada día más descafeinado Joe Biden, se reúne telemáticamente con cuatro líderes europeos, Alemania, Francia, Italia y el huido Reino Unido, es decir, los importantes, entre los que no contamos, porque, Sr. Sánchez, “no nos fiamos de usted, que tiene comunistas en su gobierno” o algo parecido que le han transmitido alguna vez. Pero nuestro “carismático” líder se conforma porque, en la Cumbre europea de hoy, 24 de Marzo: “Vamos a contar con la presidencia (sic)… –¿se equivocó o deja una pista de por qué se arrodillo ante Marruecos?–, presencia… del Presidente Biden en el Consejo Europeo y vamos a debatir y a acordar una postura común”. Ya veremos lo que resulta. Lo que parece claro es que esa “inmediatez” a la que antes me refería con la que trabajaba “para tomar medidas urgentes”, está supeditada a lo que, tras esa reunión del Consejo decida, por si mete la pata otra vez, que no sería de extrañar, aunque para él y sus ministros no es nada costoso desdecirse de cualquier cosa aseverada con anterioridad.

Y es que con este personaje, como dice en las confidencias de su breviario Camino, San José María Escrivá de Balaguer: “Cuando un hombre transige en cosas de ideal, de honra o de Fe –de esto no sé si tiene, que lo dudo–, ese hombre es un… hombre sin ideal, sin honra y sin Fe –si, como decía, la tuviera–”. Y transige en todo lo que le asegure unas cuantas vueltas más en Falcon y seguir completando el álbum de su paso por Moncloa.

Y mientras España se desangra económica y socialmente, el secretario general de su sindicato de clase, UGT, Pepe Ávarez, liberado a los 23 años y hoy, con 63, 40 ya sin dar un palo al agua, pontifica: “Tenemos que huir de la simplicidad de bajar los impuestos como instrumento para bajar los precios. En la práctica, sabemos que bajar los impuestos quiere decir rebajar la capacidad que tiene el Estado de redistribuir la riqueza”, es decir, de seguir subvencionando a los sindicatos de “clases”, en los últimos PGETA, hasta 17 millones de euros para ellos. Diecisiete millones de subvenciones sindicalistas tapan muchas bocas, pero ese es otro tema que seguirá dando que hablar, y ya saldrán, con sus compañeros de CC. OO., a destrozar las calles y España cuando gobierne la derecha, si somos capaces de conseguirlo. Por cierto, que hicieron un notable ridículo ayer en su manifestación de apoyo al gobierno. Pero pasen días, caigan dietas. Seguimos a sus órdenes, de mariscada en mariscada, que acabarán resintiéndose si no se arregla el conflicto del transporte de ultraderecha.

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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